LLUVIAS

La Intendencia de Montevideo debería invertir US$ 100 millones para solucionar todos los problemas de inundaciones graves

La Intendencia de Montevideo aseguró que para solucionar todos los problemas de inundaciones graves que se producen en la zona urbana “hay que invertir en el orden de 100 millones de dólares”, al tiempo aclaró que aún debe estimar cuánto hay que invertir para solucionar las inundaciones que se producen en las márgenes de los arroyos importantes como Pantanoso, Miguelete y Manga.

La Intendencia capitalina realizó un pormenorizado informe a través del cual explica los motivos por los cuales se produjo la importante inundación del pasado 26 de diciembre, que en algunos casos llegó a la altura de los techos de los vehículos, en particular en la zona de la ex Estación Central General Artigas.

En ese marco el gobierno departamental asegura en su informe que 2014 resultó en Montevideo, uno de los dos años más lluviosos en los últimos 100 años.

En 1914 se registraron las peores inundaciones conocidas en Montevideo. “En ese año llovieron 2.400 milímetros, pero queda incluido en los 100 años cuyo período abarca hasta 2013”.

En tanto que durante las inundaciones históricas de 1959 cayeron 1.789 milímetros en Montevideo. “En 2014, al 22 de diciembre, el Instituto Uruguayo de Meteorología (INUMET) registraba en el Prado 1.694 milímetros. Con la lluvia del día 26 se alcanzan los 1.740 mm, con lo cual prácticamente se empata al año 1959”.

En 2014 se registraron tres eventos de inundación extraordinarios: el 7 de febrero, el 25 de setiembre y el 26 de diciembre. Los tres son diferentes pero produjeron inundaciones importantes, recuerda la IMM.

El  7 de febrero se produjeron inundaciones en los grandes arroyos del departamento. “La inundación estuvo asociada a varias semanas de lluvia que saturaron la capacidad del terreno y que terminaron con una lluvia de 8 horas de duración durante la mañana y tarde del día 7”.

El evento del 25 de setiembre estuvo asociado a la precipitación de lluvia y granizo. “El granizo parece haber bloqueado captaciones y conducciones, generando inundaciones pese a que la lluvia precipitada no fue muy importante”, argumenta la comuna en su estudio.

Mientras que el fenómeno del 26 de diciembre fue de lluvia intensa con una duración de una hora.

“Entre las horas 14:21 y 15:30 se produjo una lluvia extraordinaria. El total de agua precipitada medida en el pluviómetro del Centro de Estudios Municipales fue de 67 mm. El INUMET registró 73 mm en sus pluviómetros del aeropuerto de Carrasco”, se indica en el informe.

También detalla que las mediciones aportadas por otros pluviómetros de la Intendencia muestran que la distribución geográfica de la lluvia “no fue uniforme, ya que hubo zonas con precipitaciones escasas”.

Debido a las características del drenaje de Montevideo, las lluvias se pueden clasificar en cuatro tipos según el tiempo en que se produce la precipitación intensa: “Lluvias muy cortas (5 y 15 minutos) que condicionan el diseño de los desagües internos de las edificaciones. Lluvias  de entre 15 y 30 minutos condicionan el diseño de las bocas de tormenta y de las tuberías secundarias. Las que duran entre 30 minutos y una hora son las que condicionan a los grandes entubamientos y a las canalizaciones de las pequeñas cañadas y arroyos de la zona urbana. Las de duraciones superiores a una hora que condicionan al funcionamiento de los arroyos importantes: Miguelete, Pantanoso, Manga, Mendoza, Toledo-Carrasco, Las Piedras”.

De acuerdo a ello, la IMM asegura que la lluvia del 7 de febrero pasado fue del tipo 4. “La lluvia del viernes 26 tuvo características que permiten clasificarla en los tipos 1 a 3”.

Las lluvias ocurridas entre los años 2005 y 2013 fueron recopiladas por la IMM “a medida que se sucedían”.

“La lluvia del viernes 26 supera a todas las lluvias registradas en esos 45 años y que tuvieron duraciones de entre 30 minutos y una hora (tipo 3). Para los rangos 1 y 2 (duraciones entre 5 y 30 minutos) apenas fue  superada por las tormentas del 14/12/2003 y del 5/1/1970”.

De tal comparación surge que “la tormenta fue extraordinaria” para cada duración de la tormenta que se analice.

“Observamos que las otras dos tormentas que son comparables son también tormentas de verano, pero fueron un poco más cortas (del orden de media hora)”, indica la IMM.

Asimismo, expresa que otro método de evaluar la lluvia es “compararla con un estudio estadístico que realizó la Intendencia en 1994, en ocasión de la realización del Plan Director de Saneamiento”.

Tal estudio estadístico determinó un número llamado “Período de Retorno” para cada duración de lluvia e intensidad. Dicho “Período de Retorno” se mide en años y da idea de cada cuánto tiempo se puede producir una lluvia con esa duración e intensidad.

El estudio señala que una lluvia de 40 minutos de duración en la que se precipitan 46 mm “tiene un período de retorno de 10 años (en promedio se produciría una lluvia así cada diez años)”.

Una lluvia de 40 minutos de duración en la que llueven 63 mm “tiene un período de retorno de 50 años”, asegura la comuna capitalina en su estudio.

Durante la lluvia del pasado viernes 26 de diciembre “cayeron 61 mm, en 40 minutos, lo cual da idea de que esa lluvia está en el rango de 50 años de período de retorno”.

Colapso

“Por lo tanto, parece correcto decir que la tormenta del viernes 26 fue uno de los eventos más intensos que registró Montevideo”, indica.

Agrega: “Las características del evento hicieron que en algunas zonas colapsara el sistema de drenaje, porque la lluvia superó los criterios de diseño de las captaciones, los caños secundarios y las grandes conducciones”.

Se detectaron inundaciones graves en los siguientes lugares:

Zona de La Paz – Agraciada – Puerto. Llamó la atención de la prensa las imágenes de autos flotando en la vía pública de la calle La Paz, Agraciada y Paraguay. También se inundó la terminal Río Branco, que quedó fuera de servicio por más de dos horas.

Zona baja de Arroyo Seco (Entre Ríos, Santa Fe).

Arroyo Pocitos: Mac Eachen y Bado, donde el agua afectó algunas viviendas aunque no alcanzó los máximos históricos.

Buceo: Asturias y Verdi: se inundó, superando la protección del tanque de amortiguación construido en el año 2012 debajo del complejo Diamantis Plaza (contínuación de Arrascaeta entre Rivera y Asamblea).

Arroyo de los Chanchos: se inundó la calle Santiago Rivas hacia Rivera, Batlle y Ordóñez y Ramón Anador.

Juan de Dios Peza y Ricaldoni tuvo una de las inundaciones más importantes que hayan registrado.

En Gauchos y Esmeralda alcanzó a entrar en las viviendas de la esquina.

Rambla: Se registraron en las dos calzadas de la Rambla Sur.

En la calle Isla de Gorriti y Cufré la inundación subió a la vereda pero estuvo lejos de los máximos. Todavía no se relevó la zona del arroyo Quitacalzones.

Inversiones

El gobierno capitalino indica que en la actualidad “se están haciendo obras de drenaje muy importantes”

“Se están invirtiendo más de 20 de millones de dólares para eliminar inundaciones en Lezica (calle Peabody) en el Arroyo Quitacalzones y el Arroyo Seco. La prioridad es actuar en zonas donde las inundaciones por lluvias extraordinarias afecte viviendas”.

“Estimamos que hay que invertir en el orden de 100 millones para solucionar todos los problemas de inundación graves que se producen en la zona urbana. Todavía se debe estimar cuánto hay que invertir para solucionar las inundaciones que se producen en las márgenes de los arroyos importantes (Pantanoso, Miguelete y Manga)”, asegura la IMM.

Asimismo argumenta que los sistemas de drenaje se diseñan “siguiendo criterios de razonabilidad económica” ya que “no se puede diseñar un drenaje para el peor evento imaginable”.

Cuando se diseña una obra de drenaje “se sabe que en algún momento se producirá un evento mayor que el de diseño y que en ese momento se producirán inundaciones otra vez”.

La IMM indica que los sistemas de drenaje secundarios se diseñan para lluvias de “dos años de período de retorno.” Las calzadas de todas las calles “pueden tener problemas para lluvias mayores que esas”. El diseño del drenaje tiene en cuenta que los servicios de emergencia tienen que poder circular, en particular por las vías principales.

Los drenajes principales “se diseñan para llevar el agua de lluvias de 10 a 20 años de período de retorno”. Para lluvias mayores a esas los colectores principales van a desbordar y se van a inundar las calles y espacios públicos que los circundan. Como generalmente los colectores principales recorren los puntos bajos, cuando el agua desborda es como si los arroyos volvieran a correr.

“En la mayoría de los casos el recorrido de los cauces y de las calles no coincide exactamente, las líneas de los puntos bajos están interrumpidas por las casas y se forman los lagos de las inundaciones que conocemos. Esto no se puede evitar”, reconoce.

Además de las obras de drenaje que lleva adelante la IM en el período, deben tomarse medidas para que esas inundaciones remanentes “no afecten vidas ni propiedades”. Estas medidas se conocen como “no estructurales”.

La IM ha implementado, junto otros organismos del Estado, “inversiones en planes de realojos de familias que vivían en los márgenes de los arroyos  y existe una política de no construir en zonas inundables”.

“Más de 300 realojos en el barrio Casabó con creación de una rambla y 9 espacios públicos recreativos, o el realojo reciente de 200 familias que vivían en uno de los márgenes del arroyo Miguelete, conocido como asentamiento Joanicó y Las Duranas, que accedieron a planes de compra de vivienda usada o pasaron a residir en casas nuevas como parte de la política de construcción de nuevos barrios”, enumera.

A su vez, “deben introducirse modificaciones en las normas de construcción y de tránsito. Se debe comunicar a la población para que conozca los riesgos, los entienda y actúe de manera preventiva”.

La IMM estudianda “experiencias en otras ciudades y la posible aplicación de sistemas de alerta sobre zonas inundadas y su comunicación a la población a través de señalética instalada en algunas zonas o por mensajes enviados a dispositivos electrónicos (teléfonos móviles y tablests.) capaces de informar sobre el peligro de inundación”.

Tales alertas “podrían ponerse en funcionamiento cuando hay amenaza de lluvia intensa o bien cuando ya comenzó la lluvia, recomendando no estacionar o circular por determinadas calles en esos momentos”.

En esta línea de trabajo están también las mediciones. “La Intendencia instaló la red de 15 pluviómetros ubicados en distintos puntos del departamento de Montevideo, que permitieron medir esta tormenta y evaluar con propiedad su intensidad, su duración y su distribución geográfica”, indica en su informe.

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