Tiene la palabra
Las cosas en su sitio en «Zona Urbana»
Señor director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El miércoles 28 de mayo se produjo la primera emisión de «Zona urbana», el nuevo programa humorístico del Canal 10. La animación del flamante espacio cómico está a cargo de Ignacio Alvarez (conductor de «Las cosas en su sitio», de Radio Sarandí); Gabriel Pereyra (un editor jefe del diario El Observador); Laura Raffo (contadora, hija del ex diputado y ministro de Transporte y Obras Públicas, el versátil Juan Carlos Raffo) y Gustavo Escanlar (conocido periodista de otros medios).
La tónica cómica y la ácida orientación política del programa eran previsibles. Pero los minutos iniciales confirmaron el presentimiento con tal contundencia que dejaron sin objeto el ingenio y la agudeza de los predictores.
Con toda sinceridad, los cuatro actores mostraron su vis cómica desde el primer instante de la emisión. A ningún televidente podía caberle duda de que el objetivo del programa es mover a la risa. Desde los primeros minutos se exhibió que no podía esperarse nada serio, responsable, analítico, coherente. nada parecido a un didáctico periodístico con los que nos persuadía el pedagógico Néber.
Nada más gracioso que conocer en la pantalla al periodista Gustavo Escanlar confesando (en su primera incursión profesional en el mundo de la pantalla chica, según creo) que él quiere silencio absoluto en el ómnibus que lo lleva desde Pocitos hasta el Canal 10, su «nuevo trabajo» (sic).
Pero, ¿para qué quiere el periodista Escanlar el silencio absoluto en el ómnibus? Para meditar. Sí. El humorista Escanlar quiere meditación en el ómnibus. su personalidad contemplativa necesita de la meditación inclusive en el transporte colectivo.
¿Y qué le impide el cultivo de su ahora conocida vocación teorética? Los vendedores ambulantes. Estos ruidosos y hasta casi delincuentes itinerantes de los ómnibus estorban absolutamente el ejercicio espiritual del periodista Escanlar en su camino al trabajo.
¿A quién no le produce una risa incontenible que un hombre de fuerte vida interior como el señor Gustavo Escanlar –tal cual lo imaginamos siempre–, vea interrumpida una tal vez fermental meditación heideggeriana, a causa de algún andino que se atreve a desplumar con su quena «El cóndor pasa»?
¿Qué meditabundo periodista puede reflexionar con una estridente y aborigen flauta en su oído, soplada –para colmo de males– por un indígena extranjero que envilece el arte divino de Mozart con su destemplado chirriar?
Uno se desternilla de risa al imaginar cuadro tan contrastante. Y multiplica la fuerza hilarante de la escena saber por el periodista que nos vimos privados del fruto de sus meditaciones omnibuseras por ¡siete! veces, debido a la rusticidad estética de otros tantos, que intentaban entonar canciones de amor de pésima calificación musical y literaria, y por amenazantes vendedores que le avisaban al periodista Escanlar que lo «chorrearían» si no se avenía a comprar las baratijas ofrecidas.
Y aunque el periodista Escanlar expresó que no le había dado un céntimo a ninguno de los siete vocingleros, yo no le creí. ¿quién puede creer que el periodista Escanlar, con su aspecto de bonachón que sobrelleva su leve sobrepeso con alegría, no habrá donado con generosidad humanista la moneda de 50 centésimos del vuelto del pasaje?
Tal fue la primera delicia humorística de la primera emisión de «Zona urbana».
Otro destape fue el del periodista Gabriel Pereyra, de El Observador. Humildemente reconozco que ignoraba el inimitable don histriónico del cronista para representar el papel de fanático dogmático mediático. Y tanto, que su enjuto semblante monacal recordaba el del apóstol Juan (Carlos Blanco).
El periodista Pereyra –sin que lo traicionara el más mínimo atisbo de sonrisa de complicidad con los televidentes– irrumpió en el mundo televisivo reprochando duramente a los televidentes que había votado en contra de la privatización de las empresas públicas.
Pero la audacia humorística fue mucho más lejos, pues afirmó que haber impedido la competencia entre entes estatales y empresas privadas son la causa de las altas tarifas públicas y de sus aumentos imparables.
Y el periodista, con una adustez actoral imperturbable, fingió amonestar a los antiprivatizadores con una reprensión que formuló más o menos así: «¿Así que no querían competencia? Pues ahí tienen aumentos y un Estado que les mete la mano en los bolsillos».
Totalmente compenetrado con su papel, sentenció: «Yo quiero ver la competencia. Quiero verlos competir. Quiero competencia».
La convicción con que representaba su papel el consumado actor cómico hacía olvidar hasta los coliformes de las aguas de Uragua y las tarifas impagables en nuestro aristocrático Este turístico, donde la competencia campea por sus fueros. Y donde hay competencia hasta con el proteccionismo del Estado, convertido en ejemplar y solidario competidor.
Por unos momentos, también fue posible olvidar a unos conocidos gobernantes que nos birlaron, asociados con unos avezados banqueros, más de mil millones de dólares, en nuestras narices, del tesoro del Banco Central, y no nos metieron la mano en el bolsillo con un vulgar aumento tarifario.
Más no faltó un entremés inesperado: el divertidísimo lapsus de Laura Raffo, que dijo «USE», por «UTE». La graciosísima pifia fue salpimentada por el licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Ucudal Ignacio Alvarez, que recordó que en el «piloto» él había incurrido en el mismo error, y todos se habían reído de él (naturalmente, dada la enorme comicidad de la equivocación).
El error de Laura Raffo, aunque se produjo en los minutos iniciales del programa, creo que fue uno de los puntos más altos del nuevo humorístico.
¿Y qué decir del plato fuerte del primer programa, la «playa gay»? Sin duda, se sabe que la prueba del 9 del sentido del humor es poder criticarse a sí mismo y hasta reírse de sí mismo. Y «Zona urbana», con el más descarnado sarcasmo, se rió de la televisión más escandalosamente comercial con sus propias cámaras y en sus propios estudios. Su anzuelo publicitario fue la «playa gay». Un «gancho» que desnuda sin piedad los torpes recursos del marketing de la televisión del statu quo.
¡Formidable autocrítica!
En estas horas sombrías, se había tornado impostergable que algunos comunicadores se atrevieran a poner el dedo en las llagas más ardientes de nuestra sociedad con sonoras carcajadas.
«Zona urbana», ¡imperdible! Para reír del dolor uruguayo, los miércoles, a las 22.30 en el 10, el canal uruguayo.
CI: 2.662.074-6
Escuela especial de Rivera en problemas
Señor director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* ENIR es una escuela que trabaja con niños y niñas con capacidades diferentes integrados a niños y niñas comunes, utilizando la Metodología Natural creada por la Maestra Cledia de Mello de Tournée, que es la directora del CENI.
Tenemos una trayectoria de 17 años en Rivera, brindando una educación que debido a sus resultados altamente positivos con la utilización de la integración pedagógica, ha hecho que el Departamento de Demequi, del BPS nos mande continuamente niños y niñas con capacidades diferentes por los cuales nos paga el beneficio de la mensualidad. Actualmente nosotras, maestras y demás funcionarios de la Escuela Natural e Integral de Rivera (ENIR), les queremos hacer llegar a las autoridades nacionales y a toda la población, nuestra
profunda inquietud e impotencia frente a la posibilidad de que la escuela no pueda seguir funcionando.
Nosotras hasta el momento seguimos trabajando normalmente brindándoles a todos los niños y niñas la misma atención que todos ya conocen, con cariño y respeto, ya que ni ellos y ellas ni sus padres son culpables de esta situación.
Pero en definitiva necesitamos comer, pagar nuestras cuentas, comprar medicamentos, etc. y no recibimos el pago correspondiente por los niños y niñas beneficiarios del BPS hasta el día de hoy, del presupuesto correspondiente a este año (marzo y abril).
Volvemos a destacar que los estamos atendiendo normalmente desde el primer día de clase, y aprimorando los servicios para que puedan seguir desarrollándose con más estímulos.
No sabemos cuál es el motivo que provoca esta situación, ya que los aportes están al día y no hemos recibido ningún comunicado que advierta alguna irregularidad o falta de documentación.
DIRECCION Y PERSONAL DE ENIR – ESCUELA NATURAL E INTEGRAL DE RIVERA
A los señores ediles de Castillos
Señor director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Días pasados elevé una nota al señor secretario de la Junta Local de Castillos, don Daniel Arrieche, solicitando la concesión en calidad de préstamo, de la amplificación de la Banda Municipal de Castillos, para el espectáculo a llevarse a cabo, organizado por mí a total beneficio de los artistas locales, que siempre han actuado en forma totalmente solidaria con nuestra comunidad, incluyendo el realizado para los funcionarios de la Junta Local, donde se recaudaron más de trescientos kilogramos de alimentos no perecederos, y que fuera repartido entre el personal del corralón municipal, los que atraviesan un momento muy difícil como es de pleno conocimiento.
Al concurrir al despacho del señor secretario don Daniel Arrieche, el mismo me informó que mi petición había sido negada por manifestaciones contra los ediles locales, en ocasión de haber organizado la parte musical del último Carnaval.
A saber, a pocas horas de iniciarse el Carnaval al que los señores ediles habían manifestado claramente un total desinterés por realizar, cosa que me lo comentó un señor edil, el suscrito y varias personas más totalmente ajenas a la Junta, asumimos la decisión de realizar el llamado Carnaval de los Pobres, como fue conocido popularmente, debido a que esta Junta no había aportado nada.
Fue así que en mi competencia, traje artistas de distintos puntos del departamento y las murgas, y durante la semana se realizó un carnaval con una gran cantidad de concurrentes durante todas las noches, cerrando con broche de oro, con un desfile que salió puntualmente, hecho pocas veces realizado en muchísimos años, y con la participación de delegaciones de varias localidades del departamento, con Reina del Carnaval, la que fue vestida, alhajada y premiada gracias al esfuerzo de los organizadores, destacadísimo por la prensa local y departamental.
Retirado, faltando pocas horas, no existía tablado armado, ni luces, ni premios, ni comunicación oficial al respecto, y lo reitero, que si nuestros ediles locales no estaban capacitados para organizar una cosa tan simple como lo es la fiesta del Carnaval, como quedó demostrado por pocas personas que no somos ediles, lo mejor sería que renunciaran, porque si ellos no sabían o no querían hacerlo, habemos personas idóneas en la materia que sí queríamos y estamos dispuestos a trabajar para lograrlo, cosa que quedó ampliamente demostrada en hechos reales.
La pregunta es la siguiente para los señores ediles de la Junta Local. ¿Dónde mentí, calumnié o hice algo contra la realidad de la realidad? ¿Por qué se pretende coartar mi derecho de expresión y opinión en un hecho puntual y veraz? ¿Por qué se niega la posibilidad de desarrollar la cultura, actos benéficos sociales y humanos, como en el caso del beneficio? ¿Egocentrismo, rabia, miedo de perder popularidad, credibilidad?
Señores ediles, serían capaces de contestar estas interrogantes, como no lo hicieron en su momento o les es más fácil saborear su cobarde venganza, que no me perjudica a mí sino al pueblo y artistas que pagan sus tributos para tener una Banda al servicio de la comunidad.
Ustedes tienen la palabra, o la opción de esconderse tras el silencio como viene siendo, desde que asumieron, una constante.
Esperando que revean esa situación absurda y piensen en el bien común y no en pequeñeces que ensucian la política, a sus líderes y sobre todo a nuestra comunidad, espero una pronta y urgente definición de este tema menor.
Salud a usted atentamente.
RICHARD BEBE NOGUERA – C.I: 1.267.007-5
Espero que el ministro se arrepienta
Señor director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El ministro de Trabajo, el día 14 refiriéndose a manifestaciones emanadas del PIT-CNT respecto a ciertos efectos secundarios que podrían causar ciertas medidas propuestas, trató de estúpidos y/o retardados mentales a quienes le imputaran esas intencionalidades a sus medidas. Como padre de un niño con discapacidades en el desarrollo estoy cansado que la gente insulte a otros no encontrando mejor argumento que la presencia de una discapacidad en el oponente.
Pero más cansado estoy que sean actores políticos de primer nivel quienes tengan un tan bajo concepto de las personas con discapacidades, máxime en este caso el ministro de Trabajo y Seguridad Social cuando él debiera ser un defensor de los discapacitados y no alguien que tenga un concepto tan bajo de esas personas que sólo se le ocurra utilizar sus minusvalías para insultar. Quiero creer que ha sido una expresión que el ministro lamenta haber hecho y que no ha sido deliberada.
JORGE VILA
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