Jugosas reflexiones sobre la vaca reflexiva
Nuestro presidente ha sido felicitado por el embajador norteamericano. ¡Albricias! En buena hora, Presidente. Bien merecido que se lo tiene.
Bastante mérito ha hecho. Por fin se reconocen los servicios prestados, y se hace justicia. El señor embajador Silverstein confirmó que el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, dio el visto bueno para que ingrese la carne fresca, enfriada, deshuesada y madura, a ese país. Todo un notición y que corra la perrada. En realidad la perrada no va a correr mucho porque se trata de carne deshuesada, y el perro tiende más al hueso que a la pulpa. Deshuesada, fría, y madura, dice el comunicado de marras. Yo, ¡ignorante de mí, ¡vergüenza debiera darme!, no sé qué es la carne madura, en qué consiste. Conozco perfectamente lo que es un higo maduro, porque en mi casa había una higuera de brevas negras, y yo aprendí a diferenciar el higo verde del maduro, y el maduro de la pasita que se caía en el patio y era picoteada por los pájaros. Supe ser, entonces, como todos los chicos criados con terrenito disponible, y plantado, trepador de árboles, ya fuera para lograr sus distanciados frutos, como para llegar a la cumbre de su copa por puro alarde de habilidad en el arte de escalar, y para poder ver más lejos, esa necesidad humana que conservo. Es verdad que ya no trepo las higueras de fallutas ramas quebradizas, que podrían inspirar un verso que comenzara así: «Â¡Vieja higuera de mi infancia, que tantas veces trepé, cuántas veces me caí, y nunca me fracturé!» . De higueras e higos maduros supe, mas de vacas maduras no. Recurro entonces a un diccionario de sinónimos e ideas afines, y leo: «Madura: juiciosa, prudente, reflexiva, sensata, sesuda, seria, formal, mesurada». Y entonces surgen las preguntas: ¿será que nuestras vacas se han vuelto formales y han formalizado su relación con el toro? La informalidad de la vaca, en esa materia, era comparable con la de la gallina, tan excesivamente liberal, ella. ¿Una carne madura, es una carne que ha sentado el juicio? ¿Será tan prudente y formal, que la pulpa jugosa haya perdido su atrayente erotismo? ¿O acaso la vaca uruguaya es reflexiva, y no está rumiando al santo botón como se pensaba? Si por madura es reflexiva y sesuda, no hay peligro de que la nuestra se convierta en la vaca loca, salvo que le dé por reflexionar sobre el asunto existencial. Pero más allá de estas consideraciones, lo que importa es que nuestro Presidente ha sido elogiado nada menos que por el embajador de los EEUU.
Lamentamos, eso sí, que no se nos haga participar de tamaña alegría provocada por la colocación de nuestras carnes, de la misma manera, con el mismo afán, con que se nos cargó de trágico dramatismo y responsabilidad, cuando estos mercados se perdieron por aftosa. ¿O será que en esta ocasión, nuestras carnes, ya no son tan nuestras? ¡Vaya preguntita boba! *
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