Los nuevos vecinos de los parlamentarios
Los acampantes están reunidos alrededor de un fogón alimentado con gruesos rolos de eucaliptus. Varios de los ayunantes, dialogan con el senador José Mujica que fue al campamento para «solidarizarse con esa causa popular» (ver recuadro).
Al parecer, la participación de los endeudados de Montevideo es más baja a la prevista por los organizadores.
«Â¡Por favor, tenemos que mover a la gente de Montevideo, vergüenza les tendría que dar!», se indigna una integrante del movimiento.
«¿Qué les pasa a los endeudados de Montevideo, cuál es la vergüenza?», insiste la mujer.
Pequeños empresarios
«Aquí nos hemos reunido 30 representantes del movimiento de deudores de Salto, 10 de Rivera, otro numeroso contingente ha llegado de Maldonado y también de Rocha. Yo mismo soy rochense», dice Amilcar Díaz, un pequeño empresario endeudado.
«Hace dos años comencé un emprendimiento en el rubro de distribución de frutas y verduras, una pequeña empresa para la que obtuve un préstamo de 25 mil dólares cuya garantía es una propiedad que el banco tasó en 80 mil dólares», explica Díaz.
«Compré un camión y a los ocho meses tuve que dejar de trabajar porque no había a quien venderle. En setiembre, el banco se quedó con el dinero que había ahorrado para el pago de la cuota y no pude seguir pagando», explica.
«Ahora puse el camión a la venta por 15 mil dólares y, a pesar de que lo pagué 25 mil, no lo he podido vender», relata.
Cristina Ponso es otra pequeña empresaria montevideana endeudada en dólares «por querer ampliar mis posibilidades de trabajo y creer en las reglas que se proponían con anterioridad a la devaluación».
Ponso define su situación como «extremadamente angustiante.
«Yo compré una camioneta por leasing, a través de un banco, porque tengo una distribuidora de productos alimenticios. Me atrasé en la cuota y, por haber caído el leasing, me quieren cobrar una multa de 13 mil dólares entregando el vehículo. A eso, le debo agregar los 2.800 dólares que los abogados me cobran por concepto de honorarios. Es una situación desesperante, sobre todo por la indiferencia de la clase política», asevera Ponso.
Desde Salto
María Luisa Nogueira es salteña. Trabaja en una empresa de construcciones y su deuda se origina en la solicitud de un crédito para la vivienda propia. Este no es el primer ayuno de Nogueira: «Yo realicé un ayuno en Salto, en el mes de octubre, porque estábamos frente a una andanada de remates contra trabajadores de la construcción, gente que trabajaba en las termas y en otros sitios. Tres de esos casos eran de personas que habían obtenido créditos para la compra de terrenos, habían construido, no podían pagar y se quedaban totalmente en la calle».
La decisión de ayunar fue adoptada luego de un minucioso análisis: «No queríamos arriesgarnos a una situación de violencia y después de conversarlo decidimos el ayuno. Como resultado, se suspendieron ocho remates».
Nogueira explica su endeudamiento originado «por un préstamo que solicité para mi casa. Obtuvimos de 30 mil dólares. En ese momento, yo y mi esposo teníamos buenos trabajos. Además de la disparada del dólar, nos perjudicó enormemente la caída de los ingresos en el hogar. Nos cambiaron las reglas del juego sin contemplar al capital humano de este país».
Nogueira entiende que la solución de los problemas causados a los deudores «por el cambio en las reglas de juego, puede tener consecuencias políticas de futuro». Y agrega: «Los uruguayos debemos aprender a tener memoria. A mí, esta experiencia me ha cambiado totalmente. Hoy, después de todas las excursiones que he hecho, camino por los pasillos del Palacio Legislativo y ya sé que son muy pocos los legisladores sensibles a la situación».
La mujer precisa que «cuando hablo con ellos, ya ni pienso en lo que me están diciendo de verdad, lo que me dicen por interés personal o lo que me está diciendo por interés partidario. Eso, y lo digo con mucha tristeza, hace que el descreimiento le gane a uno».
En relación a la presencia de los deudores en las barras del Parlamento, Nogueira confiesa que «jamás se va a borrar de mi memoria cuando, en el momento de retirarnos de las barras, comenzamos a recordarles a esos señores que van a tener que volver a Salto, a Maldonado, a Rocha, a los diferentes departamentos por los que han sido electos. Jamás voy a poder olvidar el bloque rígido, firme, frío y totalmente inhumano de la bancada colorada. Tampoco voy a poder olvidar los sillones vacíos que dejaron numerosos legisladores del Partido Nacional».
No obstante, Nogueira acota que «si no confiáramos en una solución, no estaríamos acá».
El SMU supervisa
Leonel Elola, es de Montevideo y su deuda «es con el Banco Hipotecario».
Elola se indigna con lo que dijo un representante nacional: «Hemos escuchado declaraciones de un legislador colorado, quien sostuvo que este campamento es una farsa y que no está integrado por deudores. Queríamos precisar que todos los que aquí estamos somos deudores en dólares. La medida del ayuno está siendo supervisada por la Comisión de Derechos Humanos del Sindicato Médico.
Además, la Coordinadora Nacional de Deudores en Dólares es un movimiento social que surgió como consecuencia de la devaluación del 20 de junio y que no tiene una definición política partidaria sino que, por el contrario, aquí hay gente que puede ser afiliada a todos los partidos políticos. Por otra parte, más allá de las diferencias de aproximación al problema de los partidos políticos, mantenemos el diálogo con el conjunto de ellos». *
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