Dichos & hechos
Nuevamente Uruguay el país de este gobierno, digo, que no representa a cada uno de nosotros y a todos a la vez, como podría suponerse retomó la serie de ejercicios corporales que lo ha caracterizado en estos últimos años: yyy… uno… arrodillamiento, yyy… dos… reverencia, yyy… tres… prosternación, yyy… vamos… un poco más abajo… fuerte con esas rodillas… genuflexiones… yyy. va… 1 2, 3, 4… derech… derech… derech…
Uruguay volvió a hacer el doblaje al español de los deseos en inglés de los EEUU y promovió en la OEA un moción de condena contra Cuba. No caminó. Bush se molestó tanto que se atragantó nuevamente, pero esta vez no fue con un pretzel sino con el palillo que estaba atravesando la aceituna que se comió.
Después se reunió con los cubanos invertebrados, de cuerpo blando y contráctil, dividido en anillos, cuyo hábitat natural es Miami.
Y aprovechando la conmemoración de la Independencia de Cuba, dijo en español: «No hay lugar para dictaduras en las Américas». Para variar, este muchacho George, cuando dice algo bueno llega como 40 años tarde. Es una pena que los EEUU no hayan dicho lo mismo allá por los años 60. (Y aún antes, también. «Será un hijo de puta (son of a bitch)… pero es «nuestro» hijo de puta» dijo el presidente norteamericano de aquella época, refiriéndose a Anastasio Somoza.)
Georgito también saludó a los cubanos deseándoles «que puedan gozar de las mismas libertades y derechos que tenemos nosotros».
Cosa que inquietó a Rumsfeld y Colin Powell, ya que si Cuba llega a tener los mismos derechos que ellos, Fidel podría decidir invadir cualquier país del planeta sin tener la aprobación de la ONU. O podría recibir a los terroristas que secuestran aviones norteamericanos, sin penalizarlos. Y hasta podría colaborar abiertamente con quienes quieren atentar contra la vida del primer mandatario y contra el pueblo norteamericano. *
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