Tiene la palabra
Carta al intendente de Montevideo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Señor Arq. Mariano Arana
* Los abajo firmantes constituimos la casi totalidad de los egresados universitarios en Astronomía que tiene el país. Nos dirigimos a Ud. con gran preocupación ante el inminente llamado a director de Planetario a concretarse en los próximos días.
Según hemos podido saber de fuentes municipales, el llamado en curso para ocupar este cargo es un llamado interno limitado únicamente a funcionarios municipales, pero lo que más nos preocupa son las bases del mismo. Entre las bases se plantea como requisito adecuado el poseer un título de profesor de Astronomía (otorgado por el Instituto de Profesores Artigas) o título o estudiante avanzado de la Licenciatura de Física (opción Astronomía). Como requisito excluyente se pide una experiencia docente en el dictado de cursos de Astronomía de más de 3 años. En el caso de concretarse esta propuesta, los abajo firmantes consideramos que plantear requisitos tan mínimos para ocupar un cargo de la jerarquía y relevancia a nivel nacional como lo es el de director del único Planetario del país, no asegura que el mismo sea ocupado por personas con la menor solvencia técnica que el cargo requiere. Entendemos además que es una falta de reconocimiento a la formación adquirida a lo largo de varios años tanto en el país y como en el exterior en la temática astronómica, que la IMM entienda que para ocupar el cargo de principal divulgador de los conocimientos astronómicos no se exija una titulación en la materia.
Sabemos que un título terciario no es condición suficiente para desarrollar con éxito la conducción de una institución como el Planetario, pero el poseer los conocimientos específicos en el área y mantenerse actualizado es una condición necesaria para poder realizar la divulgación de los mismos y poder planificar actividades acordes con ese objetivo. Un título terciario es el mecanismo que en todas partes del mundo garantiza este requerimiento, y así también lo entiende la IMM en otras dependencias donde exige títulos profesionales para ocupar cargos técnicos.
El Planetario de Montevideo supo ser orgullo a nivel de la región por ser el primer Planetario de habla hispana; de concretarse la designación como director de una persona sin las calificaciones mínimas que el cargo requiere, no tendrá las credenciales necesarias para establecer un diálogo de igual a igual con otros Planetarios del mundo y pasaremos a estar en una situación de desventaja a nivel regional por el bajo nivel de su plantel académico. Cuando la ANEP está haciendo enormes esfuerzos para lograr que su plantilla docente esté formada por egresados de los Institutos de Formación Docente y universitarios, cuando en la Universidad la mayoría de los docentes poseen títulos de grado y en la actualidad un número creciente de posgrado, cómo es posible que el Planetario, una institución con fines culturales y docentes, no cuente en su plantel docente con ninguna persona con un título de nivel terciario, y más aún no aspire a que el cargo de mayor jerarquía no esté ocupado por una persona con esas calificaciones. Cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿un director sin las mínimas credenciales académicas tendrá la apertura para impulsar políticas renovadoras que supongan la incorporación en su plantilla funcional de personas que largamente superan su nivel? La respuesta natural es que la designación de personal no calificado conlleva siempre un deterioro del potencial de una institución y a un estancamiento en su desarrollo. Por tanto la decisión que está tomando la IMM con este concurso va a afectar el desarrollo de nuestra menguada comunidad científica y en particular la astronómica para las próximas décadas.
Por los motivos antes expuestos, solicitamos se reconsidere a la brevedad las bases de este concurso a director del Planetario, poniendo como requisito excluyente el poseer título de profesor de Astronomía (otorgado por el Instituto de Profesores Artigas) o título de Licenciado en Astronomía o ramas afines (otorgado por la Universidad).
Lo saludan atentamente
LIC. JULIO FERNANDEZ – (DIRECTOR DEL DEPTO. DE ASTRONOMIA Y VICE-DECANO DE LA FAC. DE CIENCIAS)
SIGUEN 15 FIRMAS
Lacalle, el ajuste político y la corrupción
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* He dejado pasar unos días para analizar las últimas propuestas del Dr. Lacalle en relación al ajuste político y a la situación del Tribunal de Cuentas. Considero que las propuestas del Dr. Lacalle son interesantes y apropiadas al momento que vive el país, y deberían ser estudiadas con el respeto que ellas merecen y no ser descalificadas de la forma tan abrupta como lo hicieron los Dres. Vázquez y Ramírez, quienes, significativamente, cada vez están más próximos en lo ideológico y en lo programático.
Con respecto al ajuste político, si bien la propuesta del Dr. Lacalle es de recibo, creo que más que disminuir la cantidad de legisladores, sería oportuno aumentar la calidad de los mismos.
Disminuir el número de parlamentarios, sería propiciar aún más la corrupción en el momento de dar el voto para obtener la mayoría en la votación de algún proyecto o ley. Recordemos, sin ir más lejos, lo que le «costó» al presidente Batlle y al país, obtener los votos necesarios para lograr la mayoría para la aprobación del ajuste fiscal. Si esto sucedió siendo 99 diputados y 30 senadores ¿cuánto «costará» un voto si se lleva el número de parlamentarios a 67 diputados y 24 senadores? Vale la pena analizarlo.
Quizá sea oportuno complementar la propuesta del Dr. Lacalle con un estudio de los gastos que tiene nuestro Parlamento, saber cuántos sueldos se pagan simultáneamente entre titulares y suplentes de diputados y senadores, conocer en detalles la asistencia y actuación de cada parlamentario, conociendo datos como éstos y eliminando gastos duplicados, se puede aumentar la calidad de nuestro Parlamento sin disminuir la cantidad de sus miembros.
En relación a la situación del Tribunal de Cuentas, me da satisfacción que el Dr. Lacalle hiciera suya las interrogantes planteadas por mí en el artículo «¿Más o menos Estado?» publicado en LA REPUBLICA el 3 de marzo del año 2002, o sea hace 14 meses, donde presentaba propuestas y dejaba varias interrogantes, entre ellas consultaba textualmente lo siguiente:
«¿Podremos saber cuántos cientos de denuncias elevó en todos estos períodos de gobierno el Tribunal de Cuentas a la Asamblea General, por irregularidades (corrupción en muchos casos) reiteradas, en gastos y/o licitaciones en prácticamente todas las reparticiones del Estado, y cuántas se analizaron y trataron? ¿se podrán publicar, junto a estas denuncias, el nombre del o los responsables que burlaron los controles del Tribunal de Cuentas y si actualmente ocupan cargos en la administración?; al ignorar y encajonar estas denuncias ¿el Parlamento es cómplice silencioso y/o directo de estos actos?».
El Dr. Lacalle, al hacer suyas mis inquietudes, y al plantear la revisión de las atribuciones del Tribunal de Cuentas, también manifestó que este organismo envía a la Asamblea General más de 1.000 (mil) observaciones por año, desde 1985 a la fecha (18 años) y que la Asamblea General no ha analizado ni una sola de esas observaciones (más de 18.000 en total).
Es de hacer notar, que el Tribunal de Cuentas eleva las observaciones hechas a los jerarcas de turno a la As
amblea General, luego de agotar todas las vías para que el administrador gaste de acuerdo a las normas y no caiga en ilícitos o irregularidades.
El Dr. Lacalle dejó caer, con estilo, la denuncia concreta de que la Asamblea General podría estar ocultando información de más de 18.000 (diez y ocho mil) casos de corrupción (más de mil por año) perpetrados en la administración pública durante estos 18 años de actividad parlamentaria.
Lógicamente que acá la Justicia no puede actuar de oficio, pero sería oportuno que los parlamentarios pertenecientes al sector del Dr. Lacalle, que fue en definitiva quien tomó mis sugerencias e hizo la denuncia pública, avalaran sus dichos solicitando el estudio inmediato, por medio de una comisión especial de los 18.000 casos de posible corrupción, elevando, simultáneamente a la Justicia, para su estudio, los antecedentes de cada uno de ellos.
Es por el buen manejo de la cosa pública, y teniendo en cuenta la intención y la obligación de bajar el gasto público, cosa que se viene intentando, desde hace varios gobiernos sin resultado por debilidad, omisión, incapacidad o complicidad que se plantean estas situaciones, que quizá, desde el gobierno alguien con coraje pueda encaminar.
JORGE AZAR GOMEZ REPRESENTANTE DE URUGUAY ANTE ONU
Partido Liberal de Uruguay o cancelando una utopía torcida
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* No se escapa a nadie que Equinox, con entusiasmo y sin mucha reflexión, conjuntamente con amigos y colaboradores, el año pasado luego de descubrir un sitio que informaba de la creación de ese partido, lo adoptó y lo lanzó al conocimiento de muchos de ustedes, ya que los principios que decía tener como suyos, eran más o menos parte de la prédica que sin la etiqueta de liberal, Equinox venía defendiendo desde el año 1998.
Vimos la posibilidad de abrir un espacio alternativo, que desde el principio no veíamos como alternativa electoral sino filosófica ya que por cuestiones económicas, de organización, de tiempo y de oportunidad, lo creíamos más como la forma de dar espacio a una cantidad de personas defraudadas por las promesas del gobierno en cuanto a los monopolios, a los costos del Estado, a la prepotencia de la burocracia sobre los particulares y frente al vacío de opciones entre una derecha cerril y corrupta y una izquierda sin mayores ideas salvo la de llegar al poder, de tener un espacio de reflexión sobre una forma de ver la realidad que no fuera la pobre alternativa de ese momento, la actual.
Y le dimos el respaldo a un grupo de personas, los sacamos de su sitio, los presentamos a nuestros amigos y creímos que eran ideológicamente liberales, demócratas y capaces. Nos equivocamos, y sin querer le hicimos perder el tiempo y crear expectativas a muchos de ustedes. Tomás Miller, mi amigo, desde el día 1º me dijo que eso no era una opción política sino que si tenía posibilidades, era como grupo de opinión, siempre y cuando calificara ética e intelectualmente. Y no fue así.
Muchas personas de buena fe y más que capaces se plegaron a ese proyecto al que sobre fin de año vimos como inviable debido a que las personas que manejaban ese grupo, estaban lejos de calificar de demócratas, de responsables y ni qué hablar de capaces de manejar un grupo que pasara más allá de alguna charla ocasional en alguna mesa de café.
Volviendo a Tommy Miller, lo que hay que hacer, cosa que Manolo Flores dice un día sí y otro también, es hacer, volver a hacer que los partidos que hicieron esta República, dejen de estar en manos de grupos egoístas y vuelvan a ser -mediante una renovación interna que llevará una generación- liberales, demócratas y preocupados por la sociedad. No hay otra.
El proyecto liberal deberá esperar otra generación y quizá más debido a esta gafe, en que una buena idea fue malograda por la manía nacional de hacer las cosas mal, a lo criollo, sin plan y en forma errática y autoritaria. Y lo que es peor, con un sentido de elite despectivo de las necesidades y problemas de la sociedad con que la gente conoce lo malo, lo despreciado del liberalismo economicista y darwiniano, que lo ha hecho más que una herramienta de libertad, una ideología al servicio de poderes económicos privados, que no tiene nada de liberal, menos aún de demócrata y mucho de ultraderecha culta, que a diferencia de la derecha bruta y asumida de un Millor, ni siquiera tiene el coraje de salir al público diciendo lo que piensa.
Por eso esta nota tiene, en primer lugar, que aclarar que no tenemos más nada que ver con eso y que, curados de espanto, hemos decidido ser la voz de muchos, de decir lo que pensamos, de meter el dedo en la llaga y de molestar a una cantidad de gente mientras hacemos nuestro trabajo; damos los servicios para los que estamos técnicamente capacitados y nos reímos de la solemnidad de propuestas imposibles como ésta. Era alucinante, imposible hacer algo en serio con gente que tiene toda la vida arreglada, que no para en los semáforos, que como dijo Augusto no saben lo que es hambre y desesperación y que como dijo Rafael Rubio, no tienen claro qué es ser demócrata y lo confunden con un anticomunismo primario y elemental, digno de la JUP. A los que enganchamos en eso, que nos disculpen nuestro pedalazo. A los que como el Dr. Aufi dijo desde el primer día: «Â¡Félix, cómo va a hacer un partido de cajetillas!» nuestro humilde reconocimiento.
El Parva Domus es más serio, y ahora, liquidado el tema, enterrado el Golem ese que nunca debería de haber salido del restaurant de Pocitos en que nació en una sobremesa con exceso de vino, hablemos de lo que Equinox habla siempre: de Antel, de Microsoft, de las barbaridades de las tarifas, de poesía, gastronomía, antivirus, Star Office, de las cosas de la gente de a pie y del mundo real. Las utopías sirven, sólo sirven si en ellas hay poetas.
A mis amigos progre, que tengo en pila, no me gasten, ya está.
Abrazo
FELIX Y MAXI OBES
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