Oro negro
Sonamos.
Parece que tenemos petróleo.
Si hasta ahora los yanquis se habían conformado con alguna succión de calcetines que otra, con esto del petróleo creo que la quedamos.
Sería mejor decir que lo que encontramos fue un yacimiento de un extraño elixir que mejora la inteligencia de la gente. Seguramente a nadie le va a interesar explotarlo. La inteligencia no luce. Más bien es una carga. Y, ya se sabe, cualquier atisbo de ella te inutiliza para ocupar cargos públicos.
El asunto, además, es que parece que donde estaría el mentado oro grone es en el cauce de Punta del Este. Y no es de extrañar que allí se encuentre tanto gas acumulado. Basta con ver cualquier programa de televisión sobre la península para darse cuenta que en ella hay más culos que gente.
Además, si el petróleo proviene de los fósiles de los grandes reptiles de la era secundaria, la Punta es una cantera inagotable de estos dinosaurios, cuyo mejor exponente es Mirtha Legrand.
Lo primero que uno piensa es que si tenemos petróleo, la nafta va a costar muchísimo menos. Graso error, como decía el Cholo, lo más probable es que nos cueste mucho más que ahora porque, como bien explicó el Ministro Bordaberry con el precio del gas para automóvil, si sale más barato todo el mundo va a usarlo y entonces el gobierno se pierde los impuestos que cobra por otras fuentes de energía.
Algunos ya se ven millonarios de un día para el otro, importando agua de Escocia para mezclar con el whisky, como hacían algunos petroleros venezolanos. A mí con el scotch me alcanzaría, el agua del Santa Lucía no más.
Hay quienes se preocupan porque no creen que se pueda tener petróleo sin tener armas de destrucción masiva, grupos terroristas fundamentalistas y, mucho menos, sin tener un gobernador con coeficiente de inteligencia más bajo que el de un bicho canasto que termine siendo presidente de los EEUU y declarando la guerra a todo el mundo mientras se atraganta con una galletita.
Como te dije: sonamos, tenemos petróleo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad