La tierra guaraní se ha convertido en un destino seductor

Paraguay, un paraíso natural

Su capital, Asunción, ubicada a orillas del río Paraguay, cuenta con diversos lugares que son dignos de ser visitados: el Mausoleo de los Héroes, la antigua Catedral, el edificio del Congreso, el Palacio de Gobierno y, por sobre todas las cosas, un lugar que es muy caro para los uruguayos: el Solar de Artigas, donde nuestro prócer pasó sus últimos años.

A pocos minutos se encuentra otro lugar que para el Uruguay tiene mucha significación, la comunidad Camba Cua, donde residen los descendientes de los negros que acompañaron a Artigas hasta su último destino. Esta comunidad mantiene algunos de los rasgos típicos de su raza, como sus bailes, muy emparentados con el candombe, representados en un ballet que cumple con actuaciones en todo el país.

Tampoco se puede obviar una visita a la Recoba, lugar con mucha historia y donde se pueden adquirir diferentes artesanías típicas del país, desde la alfarería hasta las joyas.

No se deben obviar las visitas a los pueblos de artesanos que se encuentran cerca de la capital, donde se puede ver la exquisitez de sus tejidos como el ñanduty, el encaje-jú o el aó poí, que muestran el trabajo paciente de quienes lo confeccionan.

También la cerámica juega un papel importante, que muestra la influencia de los nativos guaraníes y que, además, son utilizados en la vida corriente.

Cerrando la primera jornada de visitas, se llega a un lugar que ofrece un paisaje de ensueño.

El lago Ipacaray es sin dudas un lugar espectacular, sobre todo al atardecer, y esto se ve reflejado hasta en la música.

A pocos kilómetros de recorrido se llega a una playa amplia que permite realizar diferentes deportes acuáticos, un paseo en lancha por el lago o simplemente apreciar la hermosura de su entorno.

La presencia jesuita y franciscana

Un capítulo de relevancia en la historia paraguaya fue la presencia de los misioneros de la Compañía de Jesús, que estuvieron instalados desde 1609 hasta 1767. De esa época quedan ruinas imponentes, como lo son, por ejemplo, las de Trinidad, donde se inculcó a los guaraníes una cultura basada en los preceptos de la Iglesia, pero sin dejar de lado sus más arraigadas costumbres.

En Trinidad se pueden ver edificios magníficos como la iglesia principal, las casas de indios, la huerta o el colegio donde los jesuitas impartían sus doctrinas.

El Museo de San Ignacio también es una muestra del arte europeo del siglo XVIII, muy cercano al barroco, pero también se puede observar cómo los nativos también se sumaron a la realización de esculturas que engalanaron las iglesias.

Los franciscanos llegaron ya avanzado el siglo XVI, y fundaron una gran cantidad de localidades del interior del país dejando una enorme influencia cultural que se puede ver en la iglesia de la ciudad de Yaguarón.

Itaipú: el proyecto del siglo

La Usina Hidroeléctrica de Itaipú, construida sobre el río Paraná, es la mayor en operación en el mundo y genera el 80% de la energía eléctrica consumida en Paraguay y el 25% del consumo brasileño. Itaipú es el resultado de intensas negociaciones entre los dos países, que tomaron impulso en la década del 60. La entidad binacional fue creada en mayo de 1974 para gerenciar la construcción de la usina, que comenzó en enero de 1975.

La entrada en operación de las unidades generadoras sucedió el 5 de mayo de 1984.

Para su construcción se utilizaron 12.800.000 m3 de hormigón, suficientes para construir todos los edificios de una ciudad como Río de Janeiro o 210 estadios iguales a Maracaná. *

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