EL VICEPRESIDENTE DEL ORGANISMO, GUSTAVO OSTA, DIJO QUE SE ESTA EN MEDIO DE UNA REESTRUCTURA QUE IMPLICA RECORTES

Vecinos de la Costa de Oro protestan por el cierre de sucursales del Correo

El cierre de sucursales es parte del proceso actual que el organismo lleva adelante a los efectos de potenciar su competitividad al tiempo que le hace frente a las dificultades financieras. El Correo realiza 25 millones de envíos anualmente y reclama poder distribuir las facturas públicas para poder eliminar los números en rojo de su contabilidad. En opinión de su vicepresidente, Gustavo Osta, hoy en día los 1.895 funcionarios realizan el trabajo que podrían hacer 500. El gremio sostiene lo contrario.

Osta reconoció que la coyuntura por la que pasa el organismo es particularmente difícil ya que se está tratando de solucionar problemas económicos que son de carácter histórico. En opinión del jerarca, «el Correo presenta pérdidas en todo el mundo, tal es así que en ningún lugar se pudo privatizar, ni siquiera en Estados Unidos donde es la única empresa estatal».

El servicio universal que impone llegar a todos los rincones del país con la entrega de la correspondencia, es a pérdida. La institución enfrenta además un marco de competencia con agentes privados que no se sienten atraídos por el reparto de cartas por lo que centran en el transporte de paquetes. Hoy una carta despachada en el Correo con destino a cualquier parte del país cuesta 12 pesos y el doble si el destino es internacional.

Dentro de ese esquema resulta muy difícil para el organismo hacerle frente al pago de alquiler de locales, además de los consumos de agua, electricidad y teléfono. Por ello se busca revertir esos costos fijos y convertirlos en variables, reducción de plantilla mediante, aunque tratando de «manejar los tiempos», indicó Osta.

En el marco de esa reestructura de personal hoy quedan 1.895 funcionarios, 15% menos que en mayo de 2001. Sobre ello el vicepresidente del Correo dijo a LA REPUBLICA que el Correo puede» funcionar con poco más de 500″ empleados.

En ese sentido hasta el próximo 15 de julio los funcionarios postales pueden optar por trabajar en otra dependencia estatal, como la DGI, el BPS o Aduanas y en algunos casos hasta con mejores perspectiva salariales. Una vez pasada esa fecha, Osta estableció que se «comenzará a hablar de excedentes», aunque recalcó la necesidad de utilizar un criterio «transparente».

El vicepresidente del organismo afirmó que «debemos eliminar las unidades que no sean rentables, estamos readecuando los costos en un plan de total austeridad. Debemos definir si seremos el único correo del Estado», refiriéndose a que sólo UTE reparte más de 18 millones de facturas anualmente, lo que junto al resto de los entes suman una cifra que es mayor a los 50 millones de envíos al año.

El jerarca destaca la necesidad de lograr un adecuado funcionamiento del Estado, donde la solidaridad entre los funcionarios es clave. «No queremos generar desocupación entre los funcionarios del correo, sólo que otros ganen un poco menos para que no nos quedemos sin trabajo», afirma, al tiempo de informar que «se han detectado casos en los que el funcionario de un ente hace que las facturas las reparta el hijo o la señora, fomentando la informalidad en el Estado».

La gente escribe menos

De un volumen de 25 millones de envíos anuales que moviliza el Correo, el 85% corresponde a envíos empresariales y el 15% restante es la carta clásica.

«La gente escribe menos» insiste Osta, además de que la tecnología y el correo electrónico han hecho el resto del trabajo.

Osta comentó que seguirá ampliándose la experiencia de las farmacias, donde se pueden dejar cartas, experiencia considerada «muy buena»

En la actualidad se cuenta con 330 farmacias adheridas al sistema.

A ellas hay que sumarle las 163 oficinas que la Dirección Nacional de Correos aún mantiene en todo el país.

El servicio postal se continuará prestando en todo el territorio, indicó el jerarca y donde se eliminen locales serán las farmacias quienes brinden el servicio, además de los almacenes de ramos generales en el interior rural. El caso de la Costa de Oro es el reflejo de lo que pasa en el resto del país donde se pagan alquileres de 10 mil pesos mensuales y se recepcionan muy pocas cartas. Por su parte, el presidente de la Asociación de Funcionarios Postales del Uruguay, José Matto, rechazó las afirmaciones que indican que con menos funcionarios el correo sería viable. El dirigente sostuvo que con los 800 carteros con los que cuenta el organismo «apenas se puede cumplir con los recorridos» y destacó que «es necesario que se eliminen los becarios que han contratado, además del excesivo número de gerentes y directores». Matto asegura que el futuro del Correo depende de que se le permita distribuir las facturas públicas y que con ello «en lugar de despedir gente, tendrían que tomar».

Los funcionarios postales se reunirán hoy en asamblea a las 9.30 horas en el Palacio Sudamérica (Yatay y San Martín). Discutirán sobre las gestiones realizadas para distribuir facturas de los entes, las excedencias de funcionarios, el cierre de locales y los pases libre. *

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