La columna amarilla

Del optimismo

Entre una gran cantidad de cuentos, fotos y chistes recibidos por correo electrónico he seleccionado éste que, se me ocurre, pinta de alguna manera lo que el Foro vive reclamándole al Frente Amplio: que sea positivo y no mire siempre el lado oscuro de las cosas, poniendo a la izquierda al lado del viejo y nunca bien ponderado «caos» y, por supuesto, a ellos del lado del «orden». Que en este caso, como en casi todos los casos en que se cita, tiene más que ver con acatar órdenes que con la armonía y el concierto de la sociedad. Ellos quisieran que fuéramos optimistas y aceptáramos el regalo que nos dejan para nosotros.

Una madre está preocupada por sus hijos mellizos que cumplen años, tiene poco dinero para los regalos y para peor uno de ellos es muy optimista y el otro es muy pesimista. Una amiga de ella le aconseja que le haga un buen regalo para el pesimista y cualquier cosa para el optimista, entonces la mamá se decide: al pesimista le regala un cohete espacial de un metro de altura con luces de colores, la punta cromada larga humo acompañado de un sonido como si el mismo fuera a despegar, un juguete muy caro en el que se gasta todo el dinero, para el optimista defeca en una caja y la envuelve en un papel de regalo usado.

Cuando los hermanos reciben los regalos el pesimista exclama: «¿Esto me regalan?».

Con esa punta me puedo pinchar, las luces me gastan las pilas, con el humo me ahogo y además, no vuela ni un metro. ¿Y a vos qué te regalaron?» le pregunta al hermano optimista que contesta con una pequeña sonrisa: «…a mí …a mí me regalaron un caballito…». ¿Y dónde está? pregunta el otro. Y el optimista responde: «…hizo caca y se fue».

(No está mal pensar cuál de los dos hermanos tomó la actitud correcta  si es que una de las dos está correcta , pero no debemos olvidarnos de analizar la actitud de la madre que optó por esos regalos, ¿no?) *

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