Confeccionarán el mapa de la desnutrición en Uruguay
Los primeros siete años de vida son clave para convertirse o no en un ser humano saludable. Si un niño sufre desnutrición irremediablemente tendrá un retardo en su crecimiento, se afectará su capacidad de aprendizaje y obviamente estará más expuesto a enfermedades infecciosas como diarrea y enfermedades respiratorias.
Según datos del Sistema Informático Perinatal (SIP) que considera la población de recién nacidos de las maternidades del Pereira Rossell y Hospital de Clínicas, en los años 2001 y 2002, el 12,6% y 12,2% de los niños, respectivamente, nacieron con menos de 2.500 gramos de peso. El relevamiento se realizó sobre un total de 9.892 casos para el año 2001 y 8.620 para el año pasado, en ambas maternidades.
El estado de nutrición de una población es uno de los indicadores más importantes del bienestar y calidad de vida. El informe de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), presentado ante la Agrupación Parlamentaria del Encuentro Progresista el lunes pasado, señala que en el ámbito escolar se verifica desde la década del 90 un incremento de situaciones de déficit alimentario-nutricional en escuelas de zonas periféricas con asentamientos irregulares.
El director general de la Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP) Diego Estol, dijo a LA REPUBLICA que si bien existe un aumento de casos diagnosticados como desnutrición, «debemos unificar criterios para definirlos» y para ello tiene agendada para mañana una reunión con Unicef.
La directora de la Escuela de Desnutrición dependiente de la Facultad de Medicina, Norma Geimonat, dijo a LA REPUBLICA que «no se cuenta con el número suficiente de nutricionistas en los ámbitos de la atención primaria de la salud, para prevenir enfermedades». En Uruguay hay 900 nutricionistas pero sólo el 20% de ellos, aproximadamente, trabaja en distintos organismos asistenciales. «Además, el 80% de estos nutricionistas desempeñan funciones en los hospitales, pero no se apunta a la prevención sino a la curación». Geimonat subrayó que «en el país hay suficientes alimentos pero están mal distribuidos».
Apoyo de la IMM
En Montevideo la Intendencia lleva adelante desde 1990 un Programa Alimentario Municipal el cual, a partir de la entrega de leche en polvo a escuelas públicas y merenderos comunitarios, trabaja en el fortalecimiento de Redes Comunitarias de Merenderos en 12 Zonas Municipales, agrupando cerca de 20.000 niños que reciben 1.400.000 litros de leche por año, complementados con otros componentes alimentarios.
El informe de la IMM subraya acotaciones de pediatras, quienes admiten que «si bien existía un porcentaje de niños con desnutrición crónica en todos los servicios públicos», actualmente se vuelven a ver niños «con desnutrición severa que dejaron de controlarse y que llegan al hospital con infecciones consecuentes que agravan su estado nutricional. Relatan situaciones de niños que con un año de edad no pueden sostener su cabeza ni sentarse».
La Intendencia capitalina puntualiza que el incremento de población infantil en situación de pobreza y las políticas no coordinadas de atención a la infancia, «con falta de gestión rectora en su seguimiento, carentes de integralidad, de enfoque de riesgo y evaluación permanente según servicios y territorios, conlleva a resultados de gran iniquidad con dolorosas señales de alerta como son las muertes infantiles, y con otras consecuencias menos visibles». Esta vigilancia –establece el informe– es realizada sólo desde los Centros de Salud del MSP de Montevideo y los Centros Departamentales del interior del país, donde acuden niños a controlar su salud. Este sistema incorpora sesgos, pues desconoce la situación de aquellos niños que no concurren a control. La información no es brindada de manera sistemática a las autoridades sanitarias, en gran parte por no existir a nivel de la Dirección General de Salud un Area Programática Rectora que controle el impacto de las acciones en todo el sistema requiriendo la información de éstos y otros indicadores que el propio sistema genera.
Lactancia materna
La lactancia materna es el factor protector más importante para prevenir la desnutrición en los primeros seis meses de vida, lapso durante el cual se recomienda continuarla en forma exclusiva.
Al incorporar alimentos al bebé a partir de esa edad, se aconseja continuar igual con la lactancia hasta el año. *
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