Tiene la palabra
Felicitaciones por su respuesta al embajador de EEUU (I)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Lamentablemente cuando intento entrar a la web de ustedes se lee que hay error en la página. No tengo muchos conocimientos sobre informática, pero no quise dejar de hacerles saber, especialmente a su director, Sr. Fasano, el placer que me causó leer la respuesta al embajador norteamericano. Y digo placer no por un sentimiento antinorteamericano que no poseo sino por leer una respuesta de tan alto nivel de comocimiento histórico.
Asimismo me dio placer que un director de un diario pueda dejar de lado las «relaciones políticas» que por su cargo debe poseer y le conteste con la verdad a una persona que imagino muy influyente, como todos sabemos que es un embajador norteamericano en el cono sur. Me gustaría que aceptara mi felicitación aunque sólo soy una humilde abogada de Argentina.
TERESA NOBILI – BUENOS AIRES – ARGENTINA
Felicitaciones por su respuesta al embajador de EEUU (II)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Como portavoz de un grupo de personas afines al rechazo del fascismo americano y todo atropello a los pueblos libres, le expresamos nuestras más sinceras felicitaciones por los artículos expuestos sobre la actitud criminal del dictador americano, y la respuesta a su esbirro embajador. No sin recordar la actitud que adoptan para silenciar la verdad como al Sr. Guevara, el Dr. Allende y más próximo Al-Jazira. Sin más, un afectuoso saludo para usted y todo el equipo.
JONAY VALPICA ALONSO
Felicitaciones por su respuesta al embajador de EEUU (III)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Qué tal amigos de Uruguay, mi nombre es Jorge Alvarado, les escribo desde la Ciudad de Panamá, República de Panamá y en realidad escribo con la finalidad de felicitar al Director del diario LA REPUBLICA, Dr. Federico Fasano Mertens, ya que con gran acierto le contestó al embajador de Estados Unidos en Uruguay, pues hemos visto que a los imperialistas del Norte les molesta que se hable y difunda la verdad.
Nosotros (los latinoamericanos) siempre hemos considerado que debemos celebrar acuerdos en asuntos de defensa, ya que algunos países de Latinoamérica tienen ejércitos, para uso exclusivo de defensa, ¿pero contra quién?, no creo que sea para amenazar y mantener el orden interno en el país, ni tampoco para crear empleo, más bien, será para cuidarnos de un imperio que quiere imponer sus normas y sus colores.
Si Panamá, Uruguay, Argentina, Colombia, Venezuela y demás hermanos latinoamericanos, celebramos acuerdos que en caso de ataque, de un país foráneo, digo foráneo, a aquel país que no pertenece a nuestro acuerdo de defensa, tendrá la intervención de todos los países pertenecientes a dicho acuerdo. Y en tal caso, yo me pregunto, ¿será capaz EEUU de atacar a Panamá o a Uruguay o a otro país, si sabe que más de ocho países se le declaran en contra y no diplomáticamente, sino militarmente?
Hoy es Irak, mañana posiblemente sea Siria o Irán, no sabemos cuándo le empiece a interesar el sur de América, lo cierto es que hasta que nos valoremos más, y nos interese la libertad en todos sus sentidos, el imperio de Bush, se impondrá en los demás países que luchan solos y creen que solos ganarán. Podemos ver que la técnica de la Unión la vemos, con Estados Unidos e Inglaterra, ya que Inglaterra declara la guerra a los demás países, sin saber por qué, si es justo y necesario, sólo sabe que Estados Unidos le pidió apoyo y él actúa a favor de su compañero.
Les saludo y quedo a sus órdenes.
JORGE ALVARADO ESCALA
Seregni y su ejemplo de vida
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Cartas y artículos envejecen entre otros papeles como «ecos del canasto» parodiando el título, creo, del Mundo Uruguayo, si la memoria no me trampea. Esta nota o carta no será así porque representa para mí un deber, una responsabilidad, un deber ético que supera cualquier análisis que lo retrase.
Me voy a referir a un ser humano del que se eleva el patriota enraizado en la historia latinoamericana por su lucha y sacrificio, palabras éstas que adquieren especial significación y profundidad por su trascendencia como un imprescindible y un mártir.
Me refiero al general Líber Seregni al que solo puedo comparar con nuestro general José Artigas en sus respectivos tiempos históricos.
Hoy en sus 86 años sigue lúcido, sereno y firme. Al salir de su martirio habló de hermandad, de paz, de lucha noble y porfiada, por un futuro a comenzar, por este pueblo anónimo por el que siempre se jugó entero.
Su renuncia como presidente del FA que contribuyó a crear, me emocionó hasta las lágrimas por la bronca, a la vez, del silencio de los principales dirigentes de todos los grupos en ese instante crucial. Las estrategias políticas semejaron maniobras y en ellas quedó enredado. Siempre fue claro y firme; desautorizado, renunció. Tozudo, profundizó su lucha por la unidad del pueblo, del FA y del Encuentro Progresista. Creó nuevos espacios de análisis históricos y geopolíticos rodeándose de calificados militantes y no escatimó los debates con todas las orientaciones políticas, económicas y filosóficas.
Vayan estas líneas como homenaje a tan proficua vida que deseamos sea larga y aún prometedora como ejemplo para las generaciones de América Latina y especialmente de nuestra querida patria.
H. DANTE LEAL
Salud y muerte
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Todos apuntamos a estar sanos. La salud es un don preciado que todos debemos cultivar. El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. Los medios, prensa escrita, radio, TV, informan y muestran sobre lo necesario que es buscar y mantener la salud. Sus beneficios. Todos debemos, en lo posible, estar sanos. Pero… no es nada fácil, ni tan así. Concomitantemente, el tema salud, los mismos medios, muestran la contracara. Es real. Es actual. Es horripilante. Trágico y pavoroso. La guerra. Con su sanguinaria ferocidad. Diabólica. Despiadada, cruel, injusta, inhumana, insanía de sangre, lágrimas, dolor, muerte. Salud, muerte. Vaya dupla. Binomio, Situación. Infame ironía, totalmente ilógica. No olvidemos que somos los afortunados seres del siglo XXI. Seres pensantes y actuantes. Somos supresores de vida. Destructores de la salud. Pero hay más aun. Mucho, muchísimo más Y peor. Destrozamos la salud, de por vida. ¡Y cómo! ¡Y cuánto! Desfigurados, quemados, mutilados atrozmente, lastimados en cuerpo, mente, alma, espíritu. Este año, la celebración del Día Mundial de la Salud, tuvo como «tema» ambientes saludables para los niños. Otra ironía infame, ruin, infrahumana.
Aberración, contradicción, locura demencial. Ironía hipócrita y cínica. Hecha por el hombre contra sus homónimos. Semejantes. Y sigo en el tema guerra. No considero necesario describir, lo que a todos, a cada instante, día, hora, vemos y escuchamos, sobre los niños de la guerra. No importa nada. Absolutamente. Todos involucrados. Ya recién nacido, incluso nonato, bebés, niños, jóvenes. También, y por qué no (ya que estamos) adultos, ancianos. Basta con tener la «no suerte» de nacer, o vivir (¿?) en zona de conflicto. Ya «ocupado». Ya para ser «liberado». Es una mega, macro, hiper, súper
vergüenza, que se festeje el Día Mundial de la Salud, con tanta muerte. No obstante, como humano que soy (¿?) debo decir ¡Feliz Día de la Salud! ¡Viva la Paz! ¡Siempre! ¡No a la guerra! Nunca. Jamás. ¡Viva la vida!
Con mis bendiciones y mis más cordiales saludos
CARMI RAUCH – C.I. 866.784-6
La muerte de Juan Carlos Mundo, el «Canario»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Aunque lo del título parezca mentira, por su edad, por su vida ordenada, sin vicios, propia de un hombre de trabajo, esa es la triste realidad: se nos fue el «Canario».
Así de simple, así de duro, porque así lo marcó el destino, sin que podamos torcerlo.
Como él mismo comenzó a reconocerlo cuando ya comenzaba a dejar de ser el que todos conocíamos y él no aflojaba. Supimos que casi desde su adolescencia estaba marcado a fuego por la cruel enfermedad que cuando más lo quería y necesitaba, truncó la vida de su padre. Y esa cicatriz permaneció imborrable porque además Carlitos, con toda su bondad, no se caracterizaba por atender demasiados consejos cuando la convicción se le metía entre ceja y ceja.
Así transcurrió esta historia, y cuando llegó el momento de afrontar lo inexorable, lo hizo con serenidad. Con naturalidad fue llamando a sus amigos íntimos con su mensaje: «Los jodidos son ustedes, yo estoy tranquilo para salir adelante, y sólo les pido que cuando a ustedes les toque escucharme también me hagan caso!».
En poco más de un mes, se bancó tres intervenciones peligrosas y bravas y de todas salió con una señal de dedo hacia arriba ¡adelante!
Se alentaron ilusiones, más con el corazón que con la razón, pero el mal había sido implacable y así fueron transcurriendo sus últimos meses, manso, aguantador, con ratos buenos y de los otros, sin una queja, sin un dolor, porque estaba protegido por la fe.
Cuando le pintaron un futuro promisorio, los sueños de la vida que le quedaba, los fue depositando en las fantasías propias de las cosas sencillas que disfrutó y quiso: una mañana en la playa mateando con su hermana, una escapada a Villa Serrana a saborear un cordero en la siempre generosa mesa de los Casullo, con la consabida paradita en Minas para dejar una flor en el panteón de La Bruja Bonilla, el entrañable amigo de tantas mesas de billar, que también se nos fue demasiado temprano, «mañana» el copetín en casa de algún amigo, el horno de barro en el fondo de la casa de su hijo… Todo lo que su imaginación le permitía soñar, aunque ya nunca más el Canario podría volver a disfrutar pero que seguramente le permitió alimentar su espíritu hasta la madrugada de abril en que se nos durmió para siempre, y por eso gracias Canario, por haberte disfrutado sin cabeza gacha y sin inspirar lástima hasta el último momento.
Ninguna biografía de Juan Carlos Mundo quedaría completa sin su perfil de gran ciudadano. Blanco, blancazo, y no cuesta demasiado encontrar la explicación porque este orgulloso descendiente de los Muñoz, era oriundo de Cerro Chato, criado en esa gloriosa campaña, enmarcada entre las Puntas del Cordobés, la estancia del viejo Basilio, que con 70 y pico salió a juntar valientes para otra revolución, la tapera de Oribe. Y porque además el Canario Mundo fue compañero y digno discípulo de aquel excepcional hombre público que fue el «Capitán» Jorge Zeballos Salsamendi. Y como militante de todas las horas, no de los que aparecen cuando los repartos y los cargos, sino de los bravos cuando había que jugarse el pellejo clandestinamente. Juan Carlos Mundo fue congresal, convencional, y ocupó con honor el honroso cargo honorario de miembro de la Junta Electoral en la cual quedó constancia de su voto negativo cuando se intentó proclamar como candidato a la Intendencia de Montevideo, a un ciudadano del Interior.
Pero estamos convencidos de que entre todas sus virtudes resalta su sentido de la amistad y por eso formó parte del grupo de blancos que un día salió del Atenas con los ojos húmedos y se separaron del mismo Movimiento que habían contribuido a fundar porque a conciencia creyeron que los valores en juego marcaban un nuevo y difícil camino, pero haciéndolo sin levantar la voz, sin una palabra de agravio, conservando el respeto y la amistad. Simplemente afiliándose a la máxima de Barrios Amorín: «En política hay que transar, pero no al extremo de no reconocernos a nosotros mismos». Por eso el Canario Mundo se fue en medio del dolor de cuantos lo conocieron, y sentimos que no se llevó nada, que en todos nosotros y para siempre, dejó cuanto tuvo de noble y bueno.
MANUEL SINGLET «QUIQUE» – C.I: 1.572.688-1
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