Tiene la palabra
El modelo económico «fusila» a los uruguayos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* No dejo de asombrarme cómo el partido de gobierno (los partidos de gobierno, mejor dicho) están utilizando el tema reciente de los fusilamientos del régimen cubano para marcar línea y atacar así a las organizaciones sociales y al partido opositor (Frente Amplio).
Así escuché a Lacalle (hablar de una dictadura de más de 40 años, sin garantías individuales, etc.) y a legisladores del coloradismo desacreditando al Frente Amplio y haciendo un paralelismo del Frente con el régimen cubano.
Qué cosas espantosas escuché.
No hay que dejarse engañar o manipular por los personajes del gobierno y sus peones.
Sin duda que en Cuba no existe una democracia plena como se desea y que la pena de muerte es deplorable (pena de muerte que también aplican en USA en algunos de sus Estados y nadie dice nada), cualquier fuere el delito cometido (político o no).
Pero ese paralelismo o esa crítica efectuada por estos personajes no es nada más que un manotón de ahogado, de sacar a relucir este tema de las libertades (en otro país todavía) para tapar los errores y horrores de esta administración rosada y de las anteriores, desviar la atención, nada más que eso.
Es mejor, señores, ocuparse de lo que pasa en su comunidad, en su región, de revertir el modelo económico de fundamentalismo del mercado, que este sí fusila a la mayoría de los ciudadanos.
En lugar de patria financiera, patria productiva, integración en lugar de aislamiento.
Y me olvidaba, en Cuba existe un sistema de educación, de salud, muy superior al nuestro y también, ¿quién nos envió la vacuna para la gripe el año pasado con ruptura de relaciones?: Cuba. De esto nada se dice.
RAUL PONTI
El mundo al revés
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Si bien debo reconocer que la programación de Tveo ha mejorado mucho, también digo que para muchos el mundo sigue estando al revés. Ahora parecería que interesa más saber con cuántos latidos entra y sale un caballo de un establo, que el aporte que pueda hacer Sala Alerta Médica para el bienestar de la gente. Le han quitado media hora de programación a este espacio pero tenemos en doble horario la emisión de otro como por ej. Cuatro Estaciones, en el que nos hablan de los latidos de los caballos, nos muestran desfiles de modas poco admirables o entrevistas sin mucho contenido a personalidades de nuestro ambiente artístico-cultural. Pero parecería que en todas partes del mundo vende lo superficial, chabacán y poco original y que las cuestiones realmente importantes son inútiles además. ¿Ahora entienden por qué sigo insistiendo que el mundo está al revés?
TERESA ARTOLA SILVA – C.I: 1.233.254-1
Precisiones sobre el sistema de free shops
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Luego de leer el artículo sobre modificaciones que regirán sobre el sistema de free shops de las localidades de Rivera y Chuy, tengo como comentario que no se ajusta a la realidad la protesta al canon estipulado por el gobierno.
Ese valor si bien es cierto, está dentro de las negociaciones desde tiempo atrás y en compensación se moderniza el sistema apuntando a buenos momentos que ya son realidad con la valorización importante que se está dando en la moneda brasileña.
Tenemos la opción de desistir de esos valores y quedarnos con la vieja estructura en funcionamiento sin acceder a la modernización; esto último se ha descartado por los comerciantes, por lo tanto hay un convencimiento de que el mayor abanico de ofertas aumentará la recaudación a niveles antiguos y así llegamos a valores pactados.
Con mucho respeto, pero con propiedad, hago estos comentarios porque me ha tocado convivir en la negociación, junto a otros colegas y en representación de la mayoría.
Atte.
CARLOS JAVIER CALABUIG – C.I: 4.177.992-9
La ética pública y la privada, una sola unidad
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Cuando se alude a la ética pública se piensa normalmente en la exigibilidad de ciertos valores considerados como deseables respecto a la conducta de los funcionarios públicos, en tanto a funcionarios. La conducta de éstos, pues, sería ética si ella exterioriza el cumplimiento de los deberes y pautas derivadas de aquellos valores.
Cualquier Ley de Etica Pública, cualquier valoración debe de imponer a los funcionarios los siguientes deberes:
– actuación virtuosa que comprende: honestidad, rectitud, probidad, buena fe y austeridad republicana;
– sumisión a la juridicidad, que pasa por el cumplimiento escrupuloso del ordenamiento jurídico.
– Interés público como único valor que debe comprender una sola actividad. Se es funcionario público o privado, las dos cosas no son compatibles. No sólo porque los intereses son bien distintos, sino porque el tiempo empleado en cualquiera de las dos actividades es en desmedro de la otra. La plena dedicación, el secreto que encierra cada función sólo se pueden guardar en compartimentos estancos bien diferenciados.
– Imparcialidad, absteniéndose a intervenir cuando tuviere algún interés directo o indirecto en el asunto a resolver.
En atención a lo que antecede podemos concluir que la conducta corrupta del agente estatal-municipal, es normalmente interactiva con la particular y a su vez se retroalimentan. Siendo así, cuando se digitan licitaciones o concursos, se negocian indebidamente contratos, se eluden multas o inspecciones, se medra con las limitaciones financieras de cualquier tipo, se están generando hechos claros de corrupción.
Quien utiliza el poder que le da su investidura, en provecho propio, está generando actos de corrupción, así de sencillo y sin más vueltas. Quien teniendo la responsabilidad jurídica de elaborar un contrato y abiertamente se «olvida» de una cláusula de resguardo del bien que se le ha encomendado entra de lleno en la corrupción y mucho más cuando se trata de un profesional. Quien maneja información privilegiada en provecho propio o de grupo, sin más vueltas, es un corrupto.
Surge pues que cuando dejamos pasar o tapamos con la alfombra «avivadas personales», estamos atentando la mentalidad transgresora; estamos contribuyendo a que la corrupción se propale como una forma de vida.
Está claro que hay una sola ética como hay una sola moral, en este marco queda claro que pretender separar la ética pública de la privada no es posible.
Qué ciudadano va a comprender que yo contador de la DGI, que ejerzo cargos en Estudios Jurídicos, que soy auditor de tal o cual empresa, cuando estoy en la DGI aplico religiosamente las reglas de juego que me dicta la institución y acto inmediato me traslado a mi empresa privada y ya soy otro, imposible e inimaginable que existan dos personajes distintos.
Estamos asistiendo en el mundo de hoy a un crecimiento de la incredibilidad por muchos caminos, estamos contribuyendo a que así sea. El doble discurso, la doble moral, la doble lectura de una misma ley, sólo nos puede llevar a no creer en nadie o que todos somos iguales y de la mano que la corrupción es valor inherente al género humano.
Si tendemos una mirada al horizonte del grupo financiero que dirigió, instrumentó el mayor robo financiero que en su historia transitó el Uruguay, nos encontraremos con consultores, auditores, asesores financ
ieros, directores de bancos, que conocían muy bien las reglamentaciones bancarias, que aplicaron muy bien a las medianas y pequeñas empresas y a los modestos ahorristas, no así a la hora de «proteger» al gran capital financiero internacional y nacional, para estos no sólo no hubo controles sino que no permitieron que se les aplicaran. Sin duda que toda una superestructura financiera actuó casi monolíticamente en defensa de los grandes intereses. Hubo un gran silencio y una gran desinformación. Esperamos que con el tiempo podamos saber cómo actuaron los grandes directores de las finanzas, tanto en el ámbito privado como en el público.
Cuando nuestro pueblo se entere del monto de las carteras a recuperar por los bancos, en las circunstancias actuales no cobrables. Estoy muy seguro que recién muchos van a poder discernir de por sí, si tenemos liquidez o si realmente estamos fundidos.
GERMELINO ALVAREDO
Derechos humanos: otra perla de un gobierno divertido
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Escalofriantes declaraciones sobre los derechos humanos en Cuba (fue imposible hacer valer o reconocer la inexistencia de cualquier derecho humano en cualquier otra latitud del planeta). Asimismo se desestimó cualquier apreciación sobre el tratamiento humillante a que son sometidos los prisioneros afganos en la parte de la isla dominada por los imperialistas.
¿Los derechos humanos fundamentales, deben ser idénticos para todas las culturas?
¿Se ha preguntado alguna vez sobre los mismos, en la región a su alrededor? ¿O en otros tantos países del continente que «se dicen» democráticos? ¿O aún en otros continentes? ¿Desde cuándo? ¿Lo sabe, cuáles son?
En efecto, son muchas preguntas «al hilo», pero simplifiquemos. Seamos prácticos.
La pluralidad de opiniones sería uno de esos derechos que se reclama al gobierno cubano. Es sabido que en Cuba está vigente el sistema de Partido único. Por tanto no habría pluralidad. En Uruguay, hasta 1958 gobernó el Partido Colorado, después por espacio de dos períodos u ocho años, el Partido Nacional, inmediatamente después los colorados, y enseguida la dictadura. A la salida de la dictadura los colorados, los blancos, y nuevamente los colorados.
Lo que de ninguna manera quiere decir que existió pluralidad.
Las diferencias observadas entre los dos partidos no pasaron de «pendengas» ocasionadas por el reparto de cargos o privilegios. La coparticipación en los asuntos públicos de ambos contendientes sólo significó que: uno le guardaría las espaldas al otro; y los dos seguirían saqueando a la ciudadanía.
Sobre las condenas a 27 años de prisión y algunos juicios sumarísimos, que acabaron con el fusilamiento de tres secuestradores en Cuba (y que según el declarante) serían casos de flagrante violación de los derechos humanos, se nos ocurre preguntar: ¿cuál fue la declaración de este mismo señor, en los años en que los compatriotas eran juzgados y condenados a vivir su condena dentro de un aljibe… y cuáles las garantías que rodeaban esos «juicios»? Y aún más: ¿cuántos de muchos sospechosos terminaron sus días drogados y arrojados, desde un avión? ¿O fueron asesinados, incinerados y «desaparecidos» para siempre? ¿O en aquel entonces no existían los derechos humanos fundamentales? ¿O no le daban los huevos?
Cada vez que los ciudadanos uruguayos salieron a la calle a manifestar su rechazo a las medidas del gobierno, hubo apaleados, gaseados, heridos, y algunas veces muertos. No hubo respeto por los derechos humanos.
Como es posible que cuando el ciudadano uruguayo no tiene trabajo, no tiene casa, no tiene hospital, ni asistencia, existan allegados al gobierno local, preocupados por los derechos humanos en Cuba.
En tanto su reclamo expresado en voz alta sea ignorado por los dirigentes (y éstos usen y abusen de frases hechas difundidas desde el Departamento de Estado) la sociedad uruguaya seguirá huérfana de esos derechos.
Un fuerte abrazo de
ENRIQUE GAMBARDELLA – C.I: 976.579-4
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