El Liceo del Cerro cumplió sus 50 años en un edificio centenario que se viene abajo
La añeja construcción ubicada en las calles Grecia y México, en el corazón mismo de la barriada del Cerro, es considerada por los vecinos como toda una reliquia. A mediados de la década de los noventa fue declarado Monumento Histórico Nacional.
El centenario edificio funcionó en un principio como hotel, y en el año 1953, se inauguró el Liceo 11. Toda una novedad y una necesidad para la creciente barriada. Cinco décadas después, a pesar que el orgullo por la vieja edificación se mantiene intacto, la realidad es distinta. El normal desgaste provocado por el paso del tiempo y un insuficiente mantenimiento, convirtió al Liceo del Cerro, en un edificio «achacoso», que ya no puede cumplir con la función de albergar a los estudiantes y que se brinde docencia con decencia. Anoche tuvo lugar un acto académico en el propio liceo, donde participó el presidente de Secundaria, Jorge Carbonell. Dentro de los festejos por los 50 años del liceo está realizándose una exposición de fotos, en la cual aparecen imágenes que recorren la historia del instituto.
El miércoles pasado, cuando llovió durante buena parte del día, el liceo se inundó. Las cámaras sépticas quedaron obstruidas, lo que generó su desborde. En varios salones no hay ventanas y en otras aulas se carece de puertas. Es que los «dueños de lo ajeno» se llevaron las aberturas, se explicó a LA REPUBLICA desde el liceo. En 1967, debido al crecimiento demográfico que experimentó la zona, las autoridades de entonces decidieron construir algunos salones en carácter de provisorio, erigidos con bloque y chapas de dolmení. Hoy día, con cualquier lluvia, el agua se filtra por el techo y la humedad avanza en los salones.
Según explicaron docentes y padres de alumnos que concurren al instituto, los estudiantes suelen ver roedores corriendo por el patio, y existe una evidente falta de seguridad en el centro, ya que no hay ningún tipo de guardia.
Hace algún tiempo, por falta de recursos económicos, el liceo se quedó sin el servicio 222 que brinda la Policía. A pesar que a 20 cuadras funciona el nuevo liceo del Cerro, todavía la vieja construcción sufre de superpoblación estudiantil.
En los 3 turnos (mañana, tarde y noche) hay un total de 45 grupos. Hay 19 clases en la mañana y 18 por la tarde que cubren de primero a tercer año. El Instituto tiene por la noche todo el ciclo completo de Secundaria.
Según manifestaron docentes del liceo del Cerro, hay clases con hasta 80 alumnos, y algunos de los estudiantes no tienen dónde sentarse. También existen carencias en el número de profesores y adscriptos. Denunciaron que falta tinta en los marcadores para que los docentes puedan escribir, hay insuficiencia de tiza, borradores y hojas. Miguel del Río, uno de los integrantes del grupo de padres del Liceo 11, indicó que hay alumnos tomando clases en el piso, el lugar está lleno de ratas, y son notorias las carencias de materiales fungibles.
Los padres efectuaron un reclamo ante Secundaria en los primeros días de clase pero no obtuvieron respuesta de las autoridades.
De acuerdo a lo manifestado por el grupo de padres, existe la intención de reciclar el viejo liceo para convertirlo en un centro cultural, y al mismo tiempo, construir un nuevo edificio en el mismo predio. El presidente de Secundaria Jorge Carbonell dijo a LA REPUBLICA que en los próximos días comenzará a edificarse el nuevo centro y es intención de las autoridades que esté terminado durante el transcurso del año próximo. Estará ubicado detrás de la centenaria construcción que será reciclada como centro cultural. *
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