OSE ANUNCIO QUE ATENDERA RECLAMO DE UN ASENTAMIENTO CANARIO

Darán agua potable a familias cuya situación reveló LA REPUBLICA

Unas 50 familias con 130 niños del asentamiento El Riacho, ubicado en Neptunia Norte, Canelones, ya no deberán usar el agua venenosa que desde hace largo tiempo extraen de pozos contaminados.

Ahora contarán con servicio de OSE, según acaban de confirmar altos jerarcas del organismo, que en los próximos días enviará sus técnicos al asentamiento para iniciar los trabajos.

«Tan pronto los vecinos interesados formalicen la solicitud, conectaremos el agua potable a todas sus viviendas», aseguró Gustavo Fauler, secretario del vicepresidente de OSE, doctor Hugo Granucci.

Poco antes de ese anuncio, LA REPUBLICA había informado que el uso de agua contaminada amenazaba con desatar una grave emergencia sanitaria en el asentamiento, habitado mayoritariamente por núcleos familiares sin cobertura de salud.

«La nota de ustedes nos ayudó muchísimo», dijeron ayer en El Riacho cuando recibieron la noticia de que en poco tiempo más podrán contar con agua potable, lo que les permitirá mejorar su calidad de vida.

«Vamos a iniciar el trámite que piden y esperamos que OSE cumpla con lo prometido porque ya no podemos seguir usando agua podrida», afirmaron.

Historia de una noticia

El Riacho nació hace cinco años, casi pegado al largo y turbio arroyo Tropa Vieja, a poca distancia de la avenida Giannattasio, unos 35 kilómetros al este de Montevideo. Está conectado al sistema de OSE pero una gran parte de su muy numerosa población carece de agua potable porque la cañería sólo abastece a un sector de las viviendas.

«Las familias que no tienen servicio de OSE están obligadas a usar agua de pozo, que sale barrosa, sucia y tiene olor a podrido», dijeron habitantes de El Riacho a LA REPUBLICA el pasado jueves 17.

«¿Le parece que podemos cocinar con esa agua, darle esa agua a los chiquilines? Aquí hay por lo menos 130 gurises y no podemos seguir poniendo en peligro su salud», añadieron.

Néstor Mesa, Silvia Acevedo, Juan Carlos Mesa, Daniel Rosa, Elsa Etchegoyen, Carolina Ayala y Ruben Fernández coincidieron en afirmar:

«Fuimos a OSE de Canelones, hicimos gestiones pero no pasó nada y tenemos miedo de que el agua de pozo que estamos usando provoque una epidemia en el asentamiento».

En presencia del edil departamental Rolando Ache, quien se ocupa intensamente de los problemas sociales de la zona, los vecinos subrayaron: «Lo que pedimos es que OSE extienda la cañería a todas las familias que viven aquí para que nadie carezca de agua potable, lo que es muy fácil porque la conexión a la red ya está.

Tras publicar, el pasado miércoles 23 de abril, las declaraciones recogidas en El Riacho, LA REPUBLICA telefoneó al vicepresidente de OSE, quien, informado de la situación, encargó el tema a su equipo de trabajo.

Sólo 24 horas más tarde, en otro contacto telefónico, Fauler informó oficialmente a LA REPUBLICA que OSE iba a suministrar agua potable a todas las familias de El Riacho, tal como había pedido la gente del asentamiento.

Fauler aventó toda posible duda sobre los aspectos legales inherentes a la condición de «asentamiento irregular» en que se encuentra El Riacho y subrayó que el trámite necesario para extender la conexión no ofrecerá dicultades de ningún tipo: «No nos importa en qué situación jurídica se encuentra ese asentamiento. Le vamos a poner agua a toda la gente que vive allí, casa por casa, porque nuestro objetivo siempre ha sido prestar servicio a toda la población.

Lo único que deben hacer los vecinos es venir al primer piso de la oficina central de OSE y con un trámite sencillo y rápido tendrán el agua. Que vengan a verme y yo personalmente me ocuparé del asunto», indicó.

Ahora, la gente de El Riacho se apresta a iniciar los trámites, que, de acuerdo con lo anunciado por Fauler, no llevarán mucho tiempo. *

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