Fuego cruzado en áreas protegidas

«Más por lucro que por necesidad, están cazando venados en el área protegida: quieren los cueros y las cabezas de los machos para venderlos», afirma el único guardaparques que trabaja en la reserva estatal del Parque San Miguel, inmediato a la frontera con Brasil en el departamento de Rocha.

El guardaparques Dante Roibal, afirma que cada vez con más frecuencia hay tiroteos entre los cazadores y la Guardia Rural, «que están enloquecidos trabajando, para evitar que se cacen todo.

La reserva de «venado de campo» existente en las 1.200 hectáres del parque es la segunda en importancia del país, después de la salteña.

«Yo empecé en la reserva de El Potrerillo -recuerda Roibal- dónde también ahora se han descubierto cacerías clandestinas».

Para Roibal, «acá no se trata de gente que agarre un bicho para darle de comer a su familia; acá se trata de cazadores, con camionetas todo-terreno, lanchas grandes y armamento pesado. Están cazando por los cueros y las cornamentas, es además de lamentable, vergonzoso».

En cuánto al rol que puede jugar con la disponibilidad de materiales que cuenta, recuerda que las 1.200 hectáreas debe cuidarlas «de a caballo, o a pie. Tenemos un Land Rover del 80″ pero estaba deshecha y recién gracias a ayudas particulares la pudimos poner a funcionar un poco».

Descarta que la población carenciada de la zona esté siendo responsable de la depredación constante. «Algún gaucho que mata un carpincho para sus gurises, existe. Pero cazan eso, no cérvidos. Acá estamos hablando de gente cazando, con disponibilidad grande de cosas. Y además con leyes que les devuelven en unos días, si se le sacan, las armas, las camionetas, las lanchas, todo….» *

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