Felicitaciones a los ganadores del premio iraquí

Bien, la guerra ha sido todo un éxito y supongo que llegó el momento de las felicitaciones. Y -¡guau!- es difícil saber por dónde empezar.

Primero quisiera felicitar a Kellogg Brown & Root (KBR) y a la Bechtel Corporation, que son las compañías constructoras que muy probablemente se beneficien con la reconstrucción de Irak. Pronto les estarán llegando contratos en torno de los mil millones de dólares, muchachos. ¡Buen trabajo! Y con 15.000 municiones guiadas de alta precisión, 7.500 bombas no guiadas y 750 misiles crucero que EEUU ha tirado sobre Irak más lo que aún está por venir, va a haber mucha reconstrucción. Parece que va a ser un año de bonanza.

Por supuesto, todos sabemos que KBR es el ala de la construcción de Halliburton, y ha estado haciendo buenos negocios con los militares desde la Segunda Guerra Mundial. Más recientemente consiguieron el negoción de construir el complejo carcelario para sospechosos de terrorismo en la Bahía de Guantánamo. Quizás les toquen más gallineros de lujo en los próximos meses, muchachos. Quisiera también felicitar a Dick Cheney, quien fue un alto ejecutivo de Halliburton entre 1995 y 2000, y actualmente recibe un cheque anual por 1 millón de dólares de su antigua empresa. Me imagino que puede encontrarse con un aguinaldo sorpresa este año. ¡Buen trabajo, Dick!

Felicitaciones también al ex secretario de Estado George Schultz. No sólo integra el directorio de Bechtel sino que también es director de la junta asesora del Comité para la Liberación de Irak, un grupo con estrechos vínculos con la Casa Blanca dedicado a la reconstrucción de la economía iraquí a través de la guerra. Estás haciendo un trabajo soberbio, George, y estoy seguro de que los beneficios materiales te llegarán, tan seguro estoy como de que el Diablo vive en Texas.

Oh, antes de que me olvide, un gran reconocimiento general para Jack Sheehan, general retirado que se sienta en la Junta sobre Política de Defensa que asesora al Pentágono. Es el ex vicepresidente de Bechtel y uno de los muchos miembros de la Junta sobre Política de Defensa vinculado a las empresas que hacen dinero con contratos militares. Cuando digo «hacen dinero» no lo digo en broma. Sus compañías se han beneficiado en tanto como en 76.000 millones de dólares sólo durante el pasado año. ¡A mí con Premios Gordos! Bien, Jack, tu y tus colegas pueden esperar una cálida y feliz Navidad este año.

Se ha calculado que reconstruir Irak podría costar entre 25.000 y 100.000 millones de dólares y lo mejor es que los iraquíes lo van a estar pagando ellos mismos de sus futuras ganancias con el petróleo. Mejor aún, el presidente Bush podrá decir, con cara bien seria, que están usando el dinero del petróleo iraquí en beneficio del pueblo iraquí. «Vamos a usar los activos del pueblo iraquí, especialmente los activos de su petróleo, en beneficio de su propia gente», dijo el secretario de Estado, Colin Powell, y se mostraba realmente sincero. ¡Sí ssseñorrr! Es todo tan limpio que te dan ganas de salir y comprar acciones de Fluor. Siendo una de las más grandes compañías contratistas y constructoras, recientemente contrató a Kenneth J. Oscar, quien en su calidad de secretario asistente de la armada en funciones, se hizo cargo de los 35.000 millones del presupuesto anual de contrataciones del Pentágono. Así que puede que pronto haya también algún negocio extra en camino. Bravo por ellos.

Pero toda celebración tiene su lado serio, y quisiera expresar mis condolencias a todos aquellos que han sufrido esta guerra tan dolorosamente. Particularmente, American Airlines, Qantas y Air Canada, y todas las demás compañías de transporte que han visto menguar su clientela, a medida que comienza a picar el miedo por represalias terroristas motivadas por lo que EEUU y el Reino Unido han hecho en Irak.

Mi pesar a todas aquellas compañías británicas que han sido decepcionadas en su apuesta a compartir la bonanza que todo este poder militar y tecnológico ha creado. Sé que debe ser frustrante y descorazonador para muchos de ustedes -especialmente en el campo de la medicina- saber que todos esos miembros cercenados, toda esa carne quemada, todos esos cráneos aplastados, huesos rotos, bazos perforados, rostros lacerados y niños mutilados están clamando por sus productos. Podrían estar haciendo una fortuna con las drogas, sueros y materiales quirúrgicos, y sin embargo tienen que permanecer al margen y sólo mirar, mientras otras compañías norteamericanas hacen su agosto.

Bien, Hosni Mubarak -presidente de Egipto- tiene algunas palabras de alivio para todos nosotros. Tal como señalara recientemente, esta aventura de Bush y Blair habrá creado tanto odio en todo el mundo árabe, que 100 nuevos Bin Laden habrán sido creados.

Así que todos nosotros, aquí, en Gran Bretaña, así como en los Estados Unidos, no deberíamos perder las esperanzas. Una vez que el mundo árabe comience a cobrar su venganza, entonces habrá suficiente reconstrucción para hacer en casa como para mantener un próspero negocio en los años por venir. *

(*) Integrante de los Monthy Phyton, publicado por The Observer (Londres). (Traducción de Mariví Martínez M.)

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