Mario Benedetti criticó la situación de los derechos humanos en el Uruguay actual
Anoche, en la sede de la céntrica librería Mvd Bookstore, se concretó el lanzamiento del nuevo libro de cuentos del célebre autor compatriota, que se titula «El porvenir de mi pasado», editado por Seix Barral del Grupo Editorial Planeta.
El venerado escritor –que es una suerte de «gurú» de la cultura uruguaya– recibió a una auténtica multitud de admiradores, quienes requirieron su siempre codiciado autógrafo.
Previo al comienzo de esta actividad, Benedetti dio lectura a dos poemas de indudable connotación testimonial, «Desaparecido» y «Esta guerra», que aluden naturalmente a dos fenómenos contemporáneos que nos impactan: la asignatura pendiente de los desaparecidos durante la dictadura y el reciente genocidio liberticida practicado por los Estados Unidos en el devastado Irak.
Antes de comenzar a estampar su firma en los ejemplares de su nueva obra, Mario Benedetti mantuvo un breve diálogo con LA REPUBLICA.
–Hace tres años, durante una nota que le realicé para LA REPUBLICA, usted afirmaba que su mayor inquietud era que la humanidad se estaba suicidando. ¿Fue una reflexión premonitoria?
–Más que a mi propia muerte, que a los 82 años debe admitirse como algo cercano, lo que realmente temo es al suicidio de la humanidad.
Mi esperanza es que el imperialismo norteamericano sea derrotado como sucedió antes con otros imperios. Como no existe una fuerza que se le compare en poderío militar, la única esperanza es que el propio pueblo norteamericano derrote a su propio gobierno.
–Es bien conocida su opinión respecto a los recientes acontecimientos acaecidos en Cuba. Sin ir tal lejos en el mapa, ¿cómo visualiza usted la situación de los derechos humanos en el Uruguay de 2003, luego de la impactante muerte de dos niños por desnutrición que conocimos en las últimas horas?
–Lo que se está viviendo es tremendo. Es frecuente que nos enteremos a través de la televisión, sobre la situación de barrios marginales que viven en situaciones infrahumanas.
–¿Estas son violaciones a los derechos humanos de los uruguayos?
–Por supuesto. El gobierno ha hecho muy poco por remediar estas situaciones y el Presidente prefiere ir a darle la mano a Bush antes de ocuparse de estos problemas.
Hay una desocupación muy importante que afectó particularmente a la clase media, que ha pasado a una situación de miseria. Lo de los pobres es aún peor.
Es muy lamentable que nuestro país se encuentre en este estado, luego de ser respetado mundialmente en el pasado.
–¿Usted cree que esta situación tan dramática puede ser revertida?
–Yo tengo la esperanza de que el Frente Amplio gane las próximas elecciones. Si bien las encuestas lo dan como ganador absoluto, no se sabe qué catástrofe puede suceder el año que viene.
Aun en el caso que gane la izquierda, se va a encontrar con un país empobrecido y destruido.
–La última pregunta refiere naturalmente a «El porvenir de mi pasado». Creemos advertir en la mayoría de los textos un sesgo más intimista, como si se intentara rescatar los rasgos de humanidad que sobreviven a las tragedias colectivas del mundo. ¿Es una percepción correcta?
–Hay dos factores que inciden en forma determinante en este libro: mi edad –por la cercanía de la muerte– y la situación que vive el mundo contemporáneo, que es realmente inquietante.
Con «El porvenir de mi pasado», Benedetti retoma el género narrativo, luego de dos poemarios consecutivos que ratificaron su predilección por el género lírico: «El mundo que respiro» (2001) e «Insomnios y duermevelas» (2002).
En «El porvenir de mi pasado», libro editado hace apenas una semana que comentaremos con mayor amplitud en nuestra sección de crítica literaria del próximo domingo, Mario Benedetti ofrece más de medio centenar de relatos ordenados en cuatro capítulos precedidos por poesías.
Los títulos de las secciones que presentan las narraciones resultan singularmente sugestivos: «El gran quizás», «Utopía», «Brindis», «La tristeza». Todos representan, naturalmente, diversos estadios del alma humana.
En esta nueva obra literaria que ratifica la indudable vigencia de la producción benedettiana, el escritor combina su arte para la poesía con su oficio de narrador, transitando múltiples micromundos humanos y experiencias existenciales.
Mario Benedetti juega permanentemente con la imaginación del lector, transitando, por ejemplo, las peripecias de viudas y viudos, la turbulenta historia de dos mellizos de identidades mimetizadas, el delirio de un detective que rivaliza con otro colega hasta la muerte y un hombre que sueña con su propio asesinato.
El autor comparte en El retorno al cuento imaginario itinerario de la muerte que abandona la oscuridad para instalarse en la comarca del Sol, las rutinarias jornadas de un grupo de oficinistas atribulados por conflictos emocionales, el drama de los suicidas y los abandonados, amores en vilo, coincidencias, aniversarios, revelaciones e infidelidades, entre otros territorios literarios no menos convocantes. *
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