Hay niños que los lunes se desmayan de hambre en la escuela
Esta realidad contiene la violencia de mesas llenas de pequeños que esperan su alimento básico del día. Aunque todavía el plato está vacío, juegan entre risas y gritos. Estamos en los aledaños de la ciudad capital, a pocas cuadras de la plaza principal.
Estos cuatrocientos niños quizá sean los más carenciados de tres barrios de la capital maragata y están siendo apoyados por el movimiento «Ayudando a ayudar», conformado básicamente por amas de casa, madres, papás y vecinos. Entre todos intentan «paliar el hambre, tendiendo en cuenta los fríos que se vienen; estos niños no comen ni domingos ni feriados porque los comedores de las escuelas abren de lunes a viernes y los sábados el municipal, pero no los domingos (…) Esto es así, sencillito y sin vueltas y sin políticas de ningún color. Las maestras están acá trabajando por una razón: porque los gurises se les desmayan de hambre los lunes en los salones», describió uno de los padres a LA REPUBLICA.
El proyecto comenzó a gestarse en marzo de 2002. En noviembre del mismo año recién pudo conseguirse su tramitación. En tanto los niños «esperaban». El pasado fue el tercer domingo que el alimento llegó a esas bocas. Ahora, el desafío es continuar extendiendo la atención. Enseguida se sumará otro barrio periférico y así alrededor de medio millar de «menores pobres», podrán almorzar todos los días de la semana. Los padres y madres gestores de la iniciativa consideran que en pocos meses serán varios miles los pequeños, menores de 13 años o mayores con certificado estudiantil y discapacitados, presentes en el almuerzo dominical. «La ayuda de toda la sociedad, de instituciones públicas y privadas, comerciantes, la murga que nos prestó el local, el Ejército que nos dio los instrumentos para hacer la comida, la Intendencia, el molino (…), todos son fundamentales para esto, sin todos no hay nada que hacer», expresaron los padres. *
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