LA JUSTICIA INVESTIGA SI EN DOS DE LOS CASOS LOS CHIQUITOS SUFRIERON MALOS TRATOS

Tres bebés murieron ayer en Uruguay, por desnutrición

Eran las 9.00 de la mañana, cuando el vecindario cercano al establecimiento La Tablada se vio estremecido por el infortunio de una familia. Los gritos de una joven madre despertó a no pocos residentes del asentamiento, que alarmados, no entendían qué sucedía.

En la modestísima casa  un rancho de lata de 3 por 4 metros  el cuerpo del bebito Fabián Darío Reyes estaba sin vida sobre la cama y su progenitora al despertarse vivió una experiencia desgarradora.

Fabián tenía tres meses y diecisiete días y se encontraba mal. Según indicaron vecinos y familiares del niño fallecido, el día previo a la tragedia, la madre llamó a la asistencia de Salud Pública y una ambulancia concurrió a la casa de su abuela que estaba a pocas cuadras del hogar de la familia Reyes. Allí una doctora, le habría dicho a la madre que el niño tenía fiebre. Con este diagnóstico, la carenciada mujer volvió con el bebé a su casa sin prever la fatalidad que ocurriría horas después.

Fabián es hermano gemelo de Johnatan quién ayer estaba internado en el hospital Pereira Rossell debido a las consecuencias de su insuficiencia alimentaria.

Los efectivos de la Seccional policial 22 fueron quienes llevaron a Johnatan, aún con signos vitales hasta el hospital Pereira Rossell, con un cuadro de desnutrición y diarrea.

La madre tenía cuatro hijos, tres de los cuales vivían con ella y la mayor de las niñas es criada por su abuela.

Un equipo de LA REPUBLICA fue ayer hasta la zona de La Tablada para conocer la realidad de esta familia.

En el lugar, los vecinos y el tío del niño fallecido informaron que la situación económica de la joven pareja era caótica. Sin trabajo, sólo podían alimentarse de lo que pudieran darle los conocidos o la canasta que una vez al mes distribuye el Instituto Nacional de Alimentación (INDA). Se dice que el 90% de los residentes del asentamiento no tienen trabajo, y en la zona sólo pueden emplearse en las quintas, donde se paga $ 10 la hora, no se trabaja todos los días y en ocasiones ni siquiera se hace una jornada laboral entera.

Fabián, con 3 meses de edad pesaba 4,5 kilos, mientras que su hermano gemelo, internado, lo superaba en poco más de un kilo. El exterior de la casa construida en lata, refleja una extrema precariedad. Durante algún tiempo vivieron en piso de tierra y últimamente mejoraron, con la construcción de un contrapiso de hormigón.

La vivienda no tiene baño ni cocina. Es simplemente una pieza uniforme donde tienen una cama grande, una cuna, los utensilios de cocina, una televisión y una radio, entre otros enseres. La carencia de alimentación de la familia no era obstáculo para mantener la casa arreglada y pulcra. Ayer, en el hogar estaba todo ordenado y limpio a pesar de la tragedia.

Malos tratos

En la jurisdicción de la Seccional policial 17ª nuevamente la muerte tuvo rostro de niño. A las 7.30 de la mañana, una pareja llevaba a su beba a toda la velocidad que puede dar un carro tirado por un caballo, a la policlínica de Capitán Tula para que la atendieran. A mitad del camino un móvil policial los detuvo y trasladó a la beba hasta ese centro médico. Marcela Teresita, de 8 meses, falleció horas después en el Hospital Pereira Rossell. El parte policial habla de un primer cuadro de salud de deshidratación grave, desnutrición y posible malos tratos. El juez dispuso una autopsia e indagar a los padres.

La madre tiene 21 años y su pareja más de 30. Según informaron en la seccional, el padre se desempeña como hurgador y tiene en total 8 hijos. La familia es analfabeta, sobrevive del «requeche», y al igual que otros habitantes de la zona, no tenían para alimentarse y habitan en un lugar falto de higiene.

El tercer caso es el de una criatura de 9 meses que falleció también por desnutrición, según médicos de Salud Pública que llegaron a atenderla, aunque la Justicia investiga si la causa de la muerte no fue otra. En este caso desde la seccional 12ª se dejó entrever que también pudo haber malos tratos hacia el bebé. Los padres del niño fallecido, que residen en un cantegril, frente a la costanera del arroyo Miguelete, deberán declarar hoy ante el Juez Penal. *

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