Un arte esencial
No hace mucho tiempo, se llevó a cabo una investigación, por parte de la Universidad de Chicago y la Asociación para la Educación de Adultos de Illinois (Estados Unidos), que duró alrededor de dos años con un costo económico importante. El objetivo del mismo era contestar la pregunta: ¿Cuál es el interés principal de los adultos?
Muchos suponían que la respuesta era el dinero, el sexo u otros placeres. Sin embargo se detectó que el interés principal era la salud, seguido de cómo relacionarse en forma positiva con otras personas. Las personas adultas quieren llevarse bien con los demás y aprender la técnica de influir sobre sus semejantes.
Este es un arte esencial. De que lo dominemos, depende en gran medida, nuestro éxito y felicidad.
El primer paso para tener buenas relaciones con nuestros semejantes es llevarnos bien con nosotros mismos. Si la persona no está en paz consigo misma, eso se reflejará en su trato con los demás en forma de agresividad, ansiedad, inseguridad, conductas defensivas, inestabilidad emocional, complejos de inferioridad y otros comportamientos análogos.
Es indispensable tener una autoimagen realista y positiva, ya que ello determina cómo la persona se proyecta socialmente. Deben de eliminarse algunos elementos perturbadores como los sentimientos de culpa y el temor al futuro, entre otros.
Otro principio fundamental del arte de llevarse bien con los demás, es recordar y respetar la calidad humana de cada persona con quien nos relacionamos. En cada persona que nos cruzamos en el camino de la vida, hemos de ver un amigo, con sus luchas, tristezas, necesidades y anhelos semejantes a los nuestros, sin importar su edad, raza o condición social. Lo valoramos por ser miembro de la familia humana, poseedora de los mismos derechos que nos asisten a nosotros.
No podemos ni debemos usar a los demás como un medio para alcanzar fines personales. Lo más importante resultará llevarnos bien con nuestros prójimos, profesarles un amor genuino y práctico. Para ello, es necesario poseer un dominio propio, tolerancia, simpatía y espíritu perdonador.
Quizás podemos resumir que el arte de llevarse bien está basado en la regla que dice: «Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, también haced vosotros con ellos». De esta manera dominaremos el arte de tratar bien a nuestros semejantes, lo cual contribuirá a nuestra felicidad y a la de aquellos con quienes diariamente nos relacionamos. Un compromiso adecuado, favorece a una mejor calidad de vida. *
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