Cuento argentino
Gallo me mandó este cuento que aunque trata sobre la situación argentina, puede leerse con aires uruguayos. La pregunta final, es excelente. Aprendétela de memoria para usarla el año que viene.
Había una casa donde vivían papá, mamá y los dos hijos adolescentes. Papá era remisero, mamá cosía para afuera, el mayor repartía pizzas en una motito, y el menor cortaba pasto.
Un día llegó el abuelo Carlos desde La Rioja, a vivir con ellos. Pronto sacó dos tarjetas de crédito, y comenzó a comprar boludeces para todos. También pidió un crédito personal en la financiera del barrio, llamada MFI. Con todo ese dinero, pronto todos dejaron de trabajar. ¿Para qué trabajar? Con sus préstamos, abuelo se ocupaba de todo.
Pero… un día hubo que pagar las tarjetas de crédito y el préstamo personal. Y el abuelo solucionó rápidamente el problema: hipotecó la casa. Vivieron felices durante algún tiempo… hasta que se acabó el dinero. Entonces, para evitar que se remate la casa, hubo que vender el auto, la máquina de coser, la motito y la cortadora de pasto. Se pagaron algunas cuotas de los intereses de la deuda. Pero el abuelo ya no conseguía más créditos. Sin auto, motito ni cortadora, nadie podía volver a trabajar. ¿Qué hacemos, abuelo? El abuelo no contestó, se había ido y los dejó a todos en banda. Y encima se llevó los últimos pesos que quedaban. Papá, mamá y los hijos tuvieron que salir a trabajar de cartoneros, vender flores y limpiar pisos. Pasan hambre, ganan una miseria y apenas pueden pagar los crecientes intereses de la deuda de la casa y de la deuda con la MFI.
Un día el abuelo volvió. Les dijo que todo iba a ser igual que antes, que confiaran en él. ¿Y qué hizo la familia? querían echarlo a patadas. Salvo uno de los hijos que quiso que se quede. ¿Saben qué dijo? Con el abuelo estábamos mejor.
Carajo! ¿Si usted fuera un sobreviviente del Titanic y regresara en el tiempo, se volvería a subir, sólo porque durante el primer naufragio, no se ahogó? *
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