"En Montevideo se libra una guerra silenciosa"
«En las calles de Montevideo se está librando una guerra silenciosa. Ahora que todos hablan de estos temas, parecen olvidar que en la capital de Uruguay se libra cada día una guerra, donde además de muertes, aparecen sufriendo más, aquellos que menos pueden».
La reflexión de Raúl Campanella, director de Gestión Social para Discapacitados de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), apunta a las decenas de personas que cada día forman colas esperando ser atendidos en esa dependencia.
Campanella, afirma que «si bien como dijo Tabaré Vázquez, salvo las tareas de los Ministerios de Interior y Defensa, las demás en esta Intendencia las cumplimos todas, el gran problema de los minusválidos crece más allá de cualquier disponibilidad».
Quienes aguardan ante la dependencia municipal, están más allá de las posibilidades de la Comuna. «Es que aumentaron muchísimo los problemas básicos», dice Campanella. Los que reclaman ayuda, piden trabajo, vivienda y comida, con esas prioridades. «Para quienes tienen alguna discapacidad, la problemática de vivir en esta sociedad es más difícil que para cualquier otro. Más que su discapacidad, es la situación social, la constante exclusión laboral, que los está arrasando», asegura.
Aportes comunales
La IMM desarrolla planes que al comienzo de esta administración eran un aporte importante. Hoy son paliativos de problemas mucho más de fondo. Hay entre 12.000 y 13.000 pases libres para el transporte colectivo capitalino. Unas 800 personas se benefician con posibilidades de deporte y recreación, incluyendo el traslado. También existen planes de ayuda sicológica (terapias breves, respaldo a familias, etc.) en convenio con la Facultad de Sicología de la Universidad de la República.
Con Onpli, una de las entidades para recuperación de lisiados, existe un convenio de préstamos, así como la cesión del predio municipal para que funcione el taller de rehabilitación.
Otros convenios de capacitación para lisiados incluyen un plan de estudios de dos años en gastronomía y hotelería, para personas discapacitadas de entre 15 y 25 años. También colaboran en otros centros donde se enseña desde artesanía a computación y fotografía.
Las personas con capacidades diferentes enfrentan sin embargo al mercado laboral pauperizado en desproporcionadas condiciones. Y la ley que les ampara, obligando a la administración pública a suplir vacantes en hasta un 4 por ciento, con personas afectadas por alguna minusvalía, apenas si se cumple. La Intendencia de Montevideo es considerada la empresa pública que más cumple con esta legislación: en el último llamado ingresaron unas 100 personas con alguna discapacidad, sumándose a un porcentaje altísimo, en relación al resto de la administración pública, con que la IMM venía cumpliendo ese deber.
«La atención al tema es constante, pero en algunos aspectos, algunas respuestas han quedado fuera de contexto», afirma Campanella. Algo así ha ocurrido con la facilidad para que los minusválidos obtuvieran puestos en las ferias permanentes autorizadas por la Comuna en Montevideo. Las ferias de este tipo, han quedado con una clientela muy reducida y en ese marco, la competencia se torna más difícil que nunca.
Algo similar ha ocurrido con las cooperativas de viviendas para personas con limitaciones físicas. Actualmente existen incluso viviendas disponibles, pero la falta de dinero hace que no aparezcan interesados y, menos aún, se formen nuevas cooperativas.
«Estamos sin embargo desarrollando nuevas experiencias, como la credencial verde, que si bien es de larga data, le estamos agregando descuentos a nivel de profesionales, pequeños supermercados e incluso entretenimientos. También es destacable el esfuerzo del Zonal 18, y la entidad Querer la Vida, que desde la zona de Paso de la Arena están desarrollando una experiencia, que incluye concejales, vecinos y familiares, a fin de que aquella gente que no tiene acceso a las disponibilidades fuera del barrio, pueda alcanzarlas de un modo u otro», concluyó Campanella. *
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