El gobierno comprará vacunas cubanas pero no habrá campaña
El viernes último la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la República divulgó la decisión del Poder Ejecutivo de ampliar la adquisición de vacunas cubanas antimeningocóccicas BC. El comunicado sorprendió a las autoridades sanitarias ya que desde la Comisión Nacional de Vacunaciones –donde se diagnostica la situación epidemiológica del país– no se proyecta vacunar con este antídoto a la población de 4 a 19 años. La vacuna cubana, aseguran los pediatras consultados por LA REPUBLICA, debe aplicarse en situaciones de brotes infecciosos determinados, y no en forma rutinaria.
Sin embargo, el Poder Ejecutivo parece dispuesto a comprar este año 1:271.000 dosis por un valor de U$S 7:319.248,20, a pesar que ni la Comisión Nacional de Vacunaciones ni el Ministerio de Salud Pública (MSP) presentaron al Poder Ejecutivo la necesidad de comprar las vacunas. En todos los casos de inmunización es el MSP el que determina qué vacunas comprar y qué cantidad.
El monto total de la operación –explica la resolución de Presidencia de la República–, se deducirá de la deuda que el Banco Nacional de Cuba mantiene con el Banco Central del Uruguay.
En abril de 2002 se recibieron 1.200.000 dosis por un valor de U$S 6:833.127, que fueron donadas por Cuba a Uruguay, aunque el Poder Ejecutivo informó que ese monto fue deducido de la deuda que mantiene la isla con nuestro país.
En enero y abril de 2002 se aplicó la vacuna cubana, producida por el Laboratorio Finlay de Cuba, luego de largas discusiones protagonizadas por las distintas administraciones del MSP, acerca de la efectividad o no del antídoto.
A comienzos de 2003, la Comisión Nacional de Vacunaciones evaluó que desde que se inició la inmunización a 400.000 niños y adolescentes de 4 a 19 años, la vacuna cubana sirvió finalmente para la cepa de meningitis que circula en Uruguay. Consideró un éxito la inmunización para este período al evidenciarse que ni en Canelones ni en Montevideo –donde se observó en el año 2001 el mayor número de casos–, se registraron fallecimientos de niños y/o adolescentes en la franja etaria a la que apuntó la campaña.
La integrante de la Comisión de Vacunaciones, Catalina Pires, dijo a LA REPUBLICA que «la situación del brote epidemiológico se controló, disminuyeron los casos y por ello no se piensa en reiterar la vacunación».
La vacuna más discutida
Un brote de meningitis en Santa Lucía que conmovió a la localidad canaria y al país entero, registrado desde mayo a noviembre de 2001, fue el punto de partida para que finalmente en 2002 el MSP resolviera vacunar contra la meningitis BC. En Santa Lucía, donde los vecinos se movilizaron, se registraron 11 casos y dos de ellos correspondieron a adolescentes fallecidos por meningitis.
La denuncia de la ex jefa de Bacteriología del MSP, Leda Pesce, también fue determinante, al ser quien expuso al ex director general de la Salud, Eduardo Touyá, los errores cometidos en el Laboratorio Central de Salud Pública, donde se constataron fallas a la hora de identificar las cepas de meningitis que circulan en el país.
Los técnicos del centro de referencia sostenían que las cepas de meningococo circulantes en Uruguay, no tenían relación con las que contiene la vacuna cubana. Una de las autoridades que aseveró esta situación fue la ex directora de la División de Epidemiología, Gloria Ruocco.
En su edición del 1 de diciembre de 2001, LA REPUBLICA informó por primera vez que la ex Jefa de Bacteriología había detectado errores en las técnicas del laboratorio que impedían que los uruguayos fueran vacunados. Hasta esa fecha el MSP reiteraba una y otra vez que la vacuna no servía. Los errores constatados en el laboratorio y el retardo de las autoridades para actuar, determinó que en marzo de 2002 renunciara el ministro Fraschini y Touyá.
Pesce fue trasladada al Instituto Nacional de Oncología, con una reducción en sueldo de $5.000 pesos, aunque continúan sus descargos ante el MSP.
La científica ratificó su hipótesis de que existían fallas en el laboratorio central, cuando envió al Instituto Pasteur de París a mediados de 2001 siete cepas de meningococo que circulaban en Santa Lucía.
Este hecho fue señalado como grave por el MSP. *
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