¿Y si Opep cambia al euro?

Siempre que una nación decide ir a la guerra se hacen planes sobre quién ganará y quién perderá, nadie va a la guerra esperando perder, pero no siempre el blanco obvio de la agresión es el verdadero motivo de la guerra. A veces no se trata de lo que tú esperas ganar de una guerra, sino más bien, el caso de lo que otro pierde; y no tiene por qué ser tu enemigo declarado quien tú esperas que cargará con las pérdidas.

En este caso, la víctima esperada por Bush es la economía europea, la cual es robusta y probablemente se haga más fuerte en el futuro cercano. La entrada de Gran Bretaña en la Unión Europea es inevitable; Escandinavia se unirá más temprano que tarde. Ya, incluso in esos países, habrá 10 nuevas naciones miembro en mayo de 2004, lo cual inflará el PIB de la Unión Europea a cerca de $9.6 trillones, con 450 millones de personas, en contraste con $10.5 trillones y 280 millones de personas en los EEUU. Esto representa un bloque formidable de competencia para los EEUU, pero la situación es mucho más compleja de lo que revelan estos números, y mucho de ello depende para el futuro de Irak.

Yo he escrito antes, como muchos otros, que esta guerra que se avizora se debe al petróleo. Seguro hay otras razones, pero el petróleo es la fuerza que más la impulsa. No de la manera que podría esperarse sin embargo. No es tanto que se cree que hay enormes reservas de petróleo sin explotar en Irak, no han sido explotadas debido a lo anticuado de su tecnología; no es tanto el deseo de Norteamérica de poner sus sucias manos sobre ese petróleo, es más bien cuáles sucias manos los norteamericanos quieren mantener alejadas de él.

Lo que precipitó todo esto, no fue el 11 de setiembre, ni un repentino darse cuenta de que Saddam seguía siendo un tipo repugnante, ni el cambio de liderazgo en EEUU. Lo que precipitó esto fue lo que hizo Irak el 6 de noviembre de 2000, al cambiarse para el euro como la moneda con la cual hace sus transacciones petroleras. Al momento del cambio, puede haber parecido tonto que Irak estuviera renunciando a tal cantidad de ganancias petroleras, para hacer una declaración política. Pero esta declaración política se hizo, y la depreciación constante del dólar contra el euro desde entonces, significa que Irak ha obtenido buenas ganancias al cambiar sus reservas y su divisa para hacer transacciones. El euro ha ganado cerca del 17% sobre el dólar desde ese momento, lo cual también aplica a los $10 billones que están en el fondo de reserva de la ONU «petróleo por comida» de Irak.

La pregunta que surge, y la que se hizo George Bush, fue ¿qué pasaría si la OPEP de repente se cambia al euro? En una palabra, se arma la grande.

Al final de la Segunda guerra mundial, se llegó a un acuerdo en la conferencia de Bretton Woods, que fijó el valor del oro a $35 la onza y esto se convirtió en el Standard internacional contra el cual se medían las divisas. Pero en 1.971 Richard Nixon sacó el dólar del patrón oro y desde entonces el dólar ha sido el instrumento monetario global más importante y solamente USA puede producirlo. El dólar ahora una moneda sin respaldo, está alto, a pesar del déficit récord de cuenta corriente y el estatus de EEUU como la principal nación deudora. La deuda de EEUU el 4 de abril de 2002, era de $6.021 trillones contra un PIB de $9 trillones.

El comercio entre las naciones se ha convertido en un ciclo en el cual EEUU produce dólares y el resto del mundo produce lo que los dólares pueden comprar. Ya las Naciones no comercian para lograr ventajas comparativas, sino más bien para lograr los dólares que necesitan para el servicio en dólares de sus deudas externas, y para acumular dólares como reserva, a fin de mantener el valor de cambio de sus divisas domésticas. En un esfuerzo por prevenir ataques especulativos y potenciales ataques perjudiciales a sus divisas, los bancos centrales de estas naciones, deben adquirir y mantener reservas de dólares equivalentes a su propia moneda circulante. Esto crea un apoyo incorporado para un dólar fuerte, que a la vez obliga a los bancos centrales del mundo a adquirir y mantener más reservas en dólares, haciendo al dólar más fuerte.

Este fenómeno es conocido como «la hegemonía del dólar» el cual es creado por la geopolíticamente construida peculiaridad que las mercancías críticas, principalmente el petróleo, se denominan en dólares. Todo el mundo acepta dólares porque los dólares pueden comprar petróleo.

La realidad es que la fuerza del dólar desde 1945 reside en ser la divisa internacional para las transacciones petroleras globales (es decir, «petro-dólar»). EEUU imprime cientos de billones de estos sin respaldo «petrodólares» los cuales son entonces usados por las naciones para comprar petróleo y energía de los productores de la OPEP (excepto actualmente Irak y en cierto grado Venezuela). Estos petrodólares entonces son reciclados de la OPEP nuevamente hacia EEUU, vía letras del tesoro u otros activos denominados en dólares, tales como acciones, bienes inmuebles, etc. El reciclaje de petrodólares es el precio que EEUU ha extraído desde 1973 de los países productores de petróleo por su tolerancia al cartel exportador de petróleo.

Las reservas de dólares deben ser invertidas en activos norteamericanos, lo cual produce un excedente en cuentas de capital para la economía de EEUU. A pesar del pobre funcionamiento del mercado durante el año pasado, el valor de las reservas norteamericanas está todavía un 25 años alto y el comercio a un 56 por ciento por encima de su valor comparado con los mercados emergentes. El excedente de las cuentas de capital financia el déficit comercial.

Puesto que EEUU imprime los petrodólares, ellos controlan el flujo de petróleo y punto.

Como el petróleo se denomina en dólares con la acción del Estado de EEUU y el dólar es la única divisa para negociar el petróleo, puede hacerse una discusión respecto a que EEUU esencialmente posee el petróleo del mundo gratis. Entonces ¿qué pasaría si la OPEP como grupo decidiera seguir el ejemplo de Irak y empezara a negociar petróleo en euros? Explosión económica. Las naciones consumidoras de petróleo tendrían que hacer salir sus dólares de las reservas de sus bancos centrales y reemplazarlos por euros. El valor del dólar se vendría abajo y las consecuencias serían las que podrían esperarse de cualquier colapso de divisa e inflación masiva (piense en Argentina para dar un ejemplo), los fondos extranjeros podrían salir atropelladamente del mercado de valores norteamericano y activos en dólares, habría una corrida en los bancos como la de 1930, el déficit presupuestario se incumpliría, y así sucesivamente.

Y esto solo en EEUU, Japón sería particularmente golpeado duramente, a causa de su total dependencia del petróleo extranjero y su increíble sensibilidad al dólar estadounidense. Si la economía de Japón cae, caerá también la de muchos otros países, especialmente los Estados Unidos en un efecto dominó.

Ahora, este es el efecto potencial de un «repentino» cambio a euros. Un cambio más gradual, podría ser manejable, pero aun esto cambiaría el balance financiero y político del mundo. Dado el tamaño del mercado europeo, su población, su necesidad de petróleo (Europa importa más petróleo que USA), podría rápidamente el euro convertirse de hecho en la moneda standard para el mundo.

Existen algunas buenas razones para que la OPEP como grupo siga a Irak y empiece a valorar el petróleo en euros. Hay pocas dudas que ellos podrían disfrutar la oportunidad para hacer una declaración política después de años de tener que rebajarse ante
EEUU, pero hay sólidas razones económicas también.

El poderoso dólar ha reinado supremo desde 1945 y en los últimos años ha ganado aun más terreno con la dominación económica de EEUU. Para finales de los 90 más de las cuatro quintas partes de las transacciones en moneda extranjera y la mitad de todas las exportaciones mundiales fueron hechas en dólares.

El punto de la guerra de Bush contra Irak, por supuesto es asegurarse el control de estos campos petroleros y revertir su valor a dólares, luego incrementar exponencialmente la producción, para forzar los precios a bajar. Finalmente el punto de la guerra de Bush, es para amenazar con tomar acciones significativas contra cualquiera de los productores de petróleo que pudieran cambiarse al euro.

En el largo plazo, entonces, no es realmente Sadam el objetivo, es el euro y por supuesto, Europa. No hay forma de que EEUU vaya a cruzarse de brazos tranquilamente y dejar a esos advenedizos europeos tomar las riendas de su destino y mucho menos de las finanzas del mundo.

Por supuesto, todo depende de que el loco plan de Bush no se convierta en el desencadenante de una Tercera Guerra Mundial, como puede suceder.

(*) Publicado en Soberania.info

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