UN EMIGRANTE URUGUAYO QUE VIVE EN MADRID CUENTA SU EXPERIENCIA

Hacerse la Europa no es nada fácil

Daniel recorría las calles madrileñas, cuando le llamó la atención el nombre de un bar. Se llamaba Uruguay. No lo pensó dos veces e ingresó en busca de compatriotas. El dueño era un uruguayo y el lugar se había transformado en un punto de reunión para recordar el paisito.

La charla dio paso a la pregunta obligada para un recién llegado a tierras extrañas. ¿Había alguna casa o club donde los uruguayos se reunieran y proporcionaran información a los recién llegados? La respuesta, negativa, fue el disparador para comenzar a publicar una hoja, a modo de periódico, con las noticias más importantes del recordado terruño. La hojita pronto se transformó en una revista mensual gratuita, que se recibe previa suscripción, con la idea de seguir de cerca lo que ocurre en Uruguay.

Pero quedaba una asignatura pendiente: la creación de una casa donde los uruguayos pudieran asesorarse sobre trámites y empleos. El 14 de febrero de 1999, registro mediante en la municipalidad de Madrid, fue inaugurada la Casa Uruguay José Gervasio Artigas, ubicada en la avenida Padre Piquer Nº 45. El alquiler del lugar es costeado entre todos los compatriotas que concurren.

«La idea nació entre todos, mientras charlábamos en el bar. Primero fue el diarito que armábamos como colage. Recortábamos las noticias que nos parecían importantes y las pegábamos en una hoja que después fotocopiábamos», recuerda Caserta.

La casa funciona los viernes a partir de las 21 horas y los sábados abre sus puertas a las 17 horas. El resto de la semana permanece cerrada, debido a que todos sus integrantes trabajan y la actividad que realizan desde la comisión directiva es honoraria.

«No se trata de un club, por eso la llamamos casa social. La diferencia es que allí prima el espíritu solidario. Se brinda el apoyo necesario al compatriota recién llegado: desde datos sobre dónde pueden alquilar a precios accesibles y qué diarios pueden comprar para buscar empleo hasta una guía informativa sobre los pasos a seguir para tramitar los permisos correspondientes. También hay tiempo para el ocio, la diversión y la nostalgia. Oganizamos comidas y jugamos al turco. Y nunca falta el mate», sintetiza Caserta.

Luces y sombras

En Uruguay Caserta (39) era guarda en una empresa de transporte colectivo. En España se convirtió en cocinero. Como tantos otros uruguayos, su decisión de emigrar obedeció a problemas económicos y a la falta de un futuro promisorio en el país.

A contrapelo de aquellos que piensan que emigrar al viejo continente, en este caso a España, es una solución rápida para zafar de la crisis, afirma que «hacerse la Europa» no es nada fácil. En realidad, señala sin dudarlo que, en su caso, no volvería a emigrar.

«A veces la gente idealiza la situación española o los testimonios de los compatriotas se sobredimensionan. En mi caso, demoré tres meses en conseguir empleo y mi señora otros dos. No es tan fácil. Sin papeles es imposible ir y, en esa situación, si te vas con hijos sos un suicida. Soy hijo de españoles, por lo que llegué con la ciudadanía, pero igual me costó conseguir trabajo. Alguna gente cree que en dos días se va a hacer rica y no es así», manifestó el entrevistado.

Como ejemplo señaló que un alquiler oscila entre 500 y 600 euros; en su caso, el salario es de 720 euros mensuales. «Si no fuera por el trabajo de mi señora, no podría vivir», reconoce. «Lamentablemente, es común ver a uruguayos durmiendo a la intemperie en las puertas de los metros», agrega.

El tema de la discriminación, el famoso «sudaca», es otro de los obstáculos a vencer. «Sin entrar en generalizaciones, hay gente que te trata muy bien, pero igual se siente un poco la discriminación. Por ejemplo, si llamás para alquilar un apartamento y decís que sos uruguayo te dicen que no o, simplemente, te cortan. Hubo casos en que después un amigo español llamó al mismo lugar y concretó el alquiler. Algunos te ven como que vas a sacarles el trabajo», sostuvo Caserta.

El sitio web de la Casa Uruguay en Madrid es www.come.to/casauruguay. Allí se brinda información, se realizan actividades y reuniones, se informa sobre los requisitos para ingresar al país. El correo electrónico es [email protected]. *

Un convenio olvidado

Una opción para radicarse en España con cierto grado de seguridad, en lo que a aspectos legales se refiere, es lograr ser contratado desde ese país.

Sin embargo, hay un detalle a tener en cuenta. El Ministerio de Trabajo español tiene una base de datos con la cantidad de españoles en el seguro de paro y sus oficios y profesiones.

Por citar un ejemplo: un uruguayo de profesión plomero logra que una empresa lo solicite desde España. El petitorio es elevado al organismo estatal, encargado de chequear si en la nómina de desempleo figuran plomeros. En caso afirmativo, la solicitud es rechazaday se le exige a la empresa que contrate un plomero español desocupado.

Un dato a tener en cuenta es que este mecanismo se contradice con el Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad, suscrito por ambos países el 19 de julio de 1870, aún vigente. El tratado se refiere a los derechos y libertades a favor de los ciudadanos uruguayos en España.

En concreto, el documento establece que «los súbditos españoles en la República Oriental del Uruguay y los ciudadanos de la República de España podrán ejercer libremente sus oficios y profesiones».

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