EL MINISTRO DE TURISMO HABLO DE RESPETAR LA LIBERTAD DE EXPRESION PERO NO QUIERE MARCHAS A PUNTA DEL ESTE

Bordaberry: Si Uruguay no hubiera devaluado, esta temporada no existía

Ya casi terminando enero, ¿qué pinceladas puede dar de cómo va la temporada?

–Es un error hacer evaluaciones antes de que termine la temporada porque depende de muchas cosas: de cuánta gente entra, de cuánto tiempo se quedan, de cuánto gastan, del movimiento interno, que es muy difícil de evaluar. Antes se evaluaba según los peajes, pero hoy en día el número de vehículos que pasó por un peaje cayó más de veinte por ciento, como el de la Interbalnearia sobre el arroyo Pando, y en el peaje del arroyo Solís mantiene sus registros.

Por lo general monitoreamos sobre todo si aumentó el juego en los casinos o el consumo de leche y si aumentó la cantidad de basura. Eso va dando datos que son distintos según las zonas.

La Dirección de Casinos tiene en Punta del Este un movimiento de fichas un cincuenta y cinco por ciento superior al del año pasado, pero también es cierto que está la promoción con el peaje que permite cambiar por una ficha en el Nogaró el tique del peaje. Como esta promoción el año pasado no estaba, no es serio que se haga una evaluación «a ojímetro».

A esta altura lo que vemos es que los turistas se están quedando más tiempo, y eso es real.

–Pero a la fecha ¿qué le indica entonces la venta de leche y recolección de basura, que es lo que están midiendo?

–El consumo de leche aumentó en relación al año pasado y la cantidad de basura es algo menor.

Actualmente el Ministerio, en convenio con el Banco Central, dispuso de encuestadores en los principales centros turísticos para estimar el monto gastado per capita. Esta es una forma seria de saber cómo nos fue al final de la temporada.

–De cualquier manera hay indicadores que marcan cómo venimos. ¿Estamos ante una buena temporada?

–No la puedo etiquetar. En marzo voy a decir si la temporada fue buena o mala. Lo que sí creo es que la temporada es posible; difícil, pero posible.

Fíjese lo que pasa en Argentina desde hace diez días con el dólar, que está bajando y acá está subiendo un poco. ¿Eso que está provocando? Que volvimos a ser convenientes.

Nosotros lo que tenemos que hacer es salir a resaltar ese aspecto. Desde el fin de semana pasado se inició una campaña en Argentina que anunciaba que el dólar en Uruguay te da una mano.

–Entonces la devaluación de la moneda favoreció al turismo.

–Si Uruguay no hubiera devaluado el 20 de junio, esta temporada no existía. Porque si nosotros seguíamos con los mismos costos medidos en dólares, no se la podíamos vender a nadie.

Por eso desde el Ministerio insistimos mucho en ajustar los precios e incluso en tener los precios a la vista en pesos.

Ahora tenemos precios más baratos que los demás.

–Sí, pero Mar del Plata está colmado, Chile también y a nosotros nos cuesta atraer público.

–Brasil está teniendo –y esto dicho por los brasileños– un muy mal comportamiento como destino de argentinos y uruguayos. Incluso Brasil está más caro que Uruguay.

Chile no es un destino de verano a excepción de Viña del Mar para los mendocinos. Hay hordas de chilenos que van rumbo a Argentina.

En el caso de Argentina, que está teniendo este boom, es interesante el informe de la Secretaría de Turismo de Mar del Plata, que dice que hay un 98 por ciento de ocupación en los hoteles cinco estrellas, un 67 por ciento de ocupación en los de cuatro estrellas, y un treinta y pico de ocupación en los hoteles tres, dos y una estrella. Esto es muy parecido a lo que está ocurriendo acá.

En los hoteles cinco estrellas se dice que la temporada va bárbaro, los de cuatro estrellas la consideran buena y los de tres, dos y una estrella están mal.

Cómo se interpreta esto? Quiere decir que las clases medias de Argentina y Uruguay son las más golpeados por la crisis. Los hoteles cinco estrellas tenían margen para bajar los precios; los otros, no tanto.

–Los operadores turísticos uruguayos dicen que está habiendo un público que gasta y hay mucha gente los fines de semana.

–Eso es lo que está ocurriendo principalmente en Maldonado. Pero después uno va a Rocha y es distinto.

La Barra del Chuy, Santa Teresa, La Coronilla y Punta del Diablo están muy bien; te lo dicen allí. Hay muchos muchachos jóvenes que no gastan tanto.

En La Paloma, que es un balneario más grande, los hoteles no están bien, pero se alquiló una cantidad enorme de casas.

La ocupación de los hoteles oscila entre 21 y 47 por ciento en promedio, mientras que en complejos la ocupación va del 49 al 63 por ciento. En La Paloma hay casos de hoteles con cien por cien de ocupación y otros con cinco por ciento.

–Se cuestinó a distintos niveles la suba de los precios de los combustibles y de los peajes. Hay cinco peajes entre Colonia y Punta del Este, y seis a Rocha.

Tanto el aumento de los peajes y de los combustibles como cualquier suba de precios atenta contra el turismo. Nadie lo puede negar.

El tema no es peajes sí o peajes no. Como explicó el ministro de Transporte y Obras Públicas, el tema es: que haya carreteras con peajes o que no haya carreteras.

–Pero se instalaron peajes nuevos en un momento de crisis y aumentó el precio de los combustibles dos veces desde diciembre.

Es cierto. La pregunta sobre el momento y la oportunidad debe ser dirigida al Ministerio de Transporte.

–¿A usted no le consultaron?

–Desde los dos ministerios, Turismo y Economía, se acordó que el aumento de los combustibles, que iba a ser del 26 por ciento debido a que el precio del crudo subió, fuera del 13 por ciento y Ancap absorbiera esa pérdida. Considero que hubo una buena coordinación.

Con los peajes fue distinto. Sabíamos que por contrato de 1994 subían en diciembre de acuerdo al IPC y al dólar. Entonces en octubre hablamos con los operadores turísticos para que devolvieran los precios de los tiques a aquellos que se queden cierta cantidad de días.

Lo mismo hicimos con la dirección de casinos y hoy doscientas personas por día van al Nogaró a jugarse lo que pagaron en el peaje.

Tanto funcionó esta medida del casino, que el Conrad comenzó a ofrecer lo mismo.

Ahora, de que los nuevos peajes comenzaron a cobrarse hace dos lunes me enteré por la prensa; no tuvimos oportunidad de coordinar.

También coordinamos con el Ministerio del Interior el tema de la seguridad en el verano.

–La seguridad es uno de los aspectos vendibles como país destino turístico. El otro día se realizó la marcha de Fucvam a Punta del Este y el año pasado se hizo la del PIT-CNT. ¿Cómo lo evalúa usted?

–Creo que la seguridad y la tranquilidad es uno de los motivos esenciales por los cuales los turistas eligen Uruguay. Hay playas muy lindas y todo eso, pero la gran mayoría elige por la seguridad.

También es esencial el respeto que el uruguayo exhibe al turista. Eso lo destacan las encuestas que hacemos, y es el capital que Uruguay vende.

Creo que las marchas como la del otro día afectan directamente a ese capital que tiene el país y contribuyen a empobrecerlo más. Porque si la gente empieza a encontrarse con ese tipo de cosas en los lugares adonde viene a descansar, deja de venir.

Punta del Este genera mucha plata para el país y mucho trabajo, no sólo para los operadores turísticos y los hoteleros, también para los jardineros, los mozos, los que venden en la playa, los cuidacoches, los que cuida los veleros, entre otros.

Ojo, creo que cualquiera es libre en su forma de expresión. Eso lo respeto.

–Pero usted, como
hombre de gobierno, ¿prefiere que las protestas no se realicen en Punta del Este?

Tenemos que sentarnos a conversar como lo está haciendo el ministro del Interior, Guillermo Stirling.

Si yo quiero hacer una marcha que va a terminar en el Estadio Centenario el día de un clásico, es lógico que me digan que no la haga ahí porque puede haber lío. En eso estaríamos todos de acuerdo.

Si hay lugares y lugares para hacer una marcha, ¿por qué hacerla a Punta del Este?

En Inglaterra hay una calle para los oradores donde cualquiera se sube arriba de un cajón y dice lo que quiere. Hay un lugar establecido para eso.

Un acto es una forma de expresión, pero creo que una marcha a un destino turístico no está buscando «yo me quiero expresar» sino más bien generar una reacción que haga que el reclamo sea más escuchado.

Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿De tener más eco o de libertad de expresión? La libertad de expresión hay que respetarla a muerte, pero me parece que dentro de los cánones adecuados.

Por eso creo que tiene razón Stirling cuando propone sentarse a conversar con los manifestantes para decidir dónde se hace la marcha. Así ocurrió el año pasado con el PIT-CNT.

Le cambio de tema. En materia de precios, ¿cómo está Uruguay con respecto a sus competidores de la región?

–Con relación a Brasil estamos mejor. Con respecto a Chile estamos mucho mejor, y a ellos les conviene venir acá.

En comparación con Argentina, largamos la temporada con precios un 20 ó 30 por ciento más caros. No está mal que en algunos destinos tengamos esa diferencia debido a la calidad de lo que se ofrece. En otras zonas estamos más baratos o igual.

Fue muy buena la respuesta de los comerciantes, de las inmobiliarias y de los operadores de todas las zonas turísticas en cuanto al ajuste de precios.

–¿Cuánto dinero invierte su ministerio para promocionar el país?

–Van a ser más o menos unos novecientos mil dólares.

En Argentina invertimos una buena parte del presupuesto porque la mayoría de los turistas extranjeros vienen desde allí.

En Brasil se invirtió menos que en Argentina y la promoción fue segmentada, apuntando al sector de alto poder adquisitivo, fundamentalmente en Rio Grande do Sul y Sãn Paulo. En Chile la inversión se multiplicó por cuatro, en Paraguay se hizo una campaña de mantenimiento y en Uruguay se hizo una campaña en la vía pública.

–¿Se está haciendo publicidad en Europa para que lleguen los cruceros?

–Eso no es un mérito nuestro. Desde hace diez o quince años el país está yendo a todas las ferias turísticas como las de Berlín, Madrid, Italia y Londres. Tenemos una estrategia en Estados Unidos y vamos a la feria de cruceros de Miami. Es decir, en la región se puede apostar a los medios masivos de comunicación y allá hay que trabajar con los operadores turísticos para que vendan el destino Uruguay. Para ello se los invita al país y se les muestra el producto

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