Los Sin Tierra de Bella Unión llegaron hasta el Parlamento
Según las actas de la sesión presidida por el diputado encuentrista Ernesto Agazzi, la delegación estaba compuesta por once aspirantes a colonos. Cada uno de ellos representaba a distintos grupos de asalariados rurales, productores lecheros u hortícolas.
Luis Alberto Moreira, en nombre de los sindicatos rurales de Bella Unión, expuso en primera instancia sobre la necesidad de obtener en forma urgente tierra para los asalariados. Narró que a pesar de contar con una buena infraestructura en sistema de riego y maquinaria, en Bella Unión la última zafra fue «históricamente negativa». Dijo que se vive una situación de incertidumbre muy grande y que no se sabe qué va a pasar con la planta de congelados.
«Esta zafra se ha llevado a cabo con base en el esfuerzo de entre 800 y 900 cortadores de caña. La situación ha venido empeorando día a día. Se trata de gente que trabaja, en promedio, tres meses al año, pero en 2002 no alcanzó a completar ese período», dijo el trabajador en el Parlamento.
Si bien el Poder Ejecutivo amplió en junio del año 2000 el seguro de paro para los trabajadores rurales, en los hechos son muy pocos los que pudieron acceder a ese derecho.
A esta problemática hay que sumarle la de los destajistas y la pérdida de fuentes de trabajo de los obreros efectivos de Calnu y de los zafreros. A la vez, se registró una gran disminución del área cultivada de Green Frozen, «que estuvo en el entorno del 87 por ciento y que este año hizo un plan de primavera con escasos recursos, el que tuvo un resultado pésimo». El Ministerio de Ganadería y Agricultura considera necesario que Green Frozen sea vendida. El sindicalista también recordó los despidos de la cooperativa Calagua, lo que permite concluir que enfrentan «situaciones muy difíciles».
Los trabajadores buscaron caminos alternativos, para lo cual es prioritario contar con tierras del Instituto de Colonización.
En Bella Unión, alrededor de setenta asalariados rurales se hicieron aspirantes a colonos y buscaron los predios que estaban desocupados. Descubrieron que algunas tierras estaban totalmente abandonadas desde hacía entre cinco y nueve años.
«Empezamos a averiguar en el Instituto en qué condiciones estaban (…) también notamos un rechazo hacia las aspiraciones de los trabajadores por parte de la oficina del Instituto en Bella Unión, principalmente de quien la dirige, Eduardo Vidal. Este señor siempre tuvo un comportamiento negativo ante los respetuosos planteos de los trabajadores».
«No venimos a solicitar un millón de dólares. Simplemente, no tenemos trabajo, conocemos la situación del país porque el propio poder político nos la transmite (…) No estamos pidiendo nada extraordinario. Queremos que esos predios que hace un promedio de ocho años están abandonados, se otorguen a los trabajadores y se permita a un núcleo de setenta asalariados rurales plantar un poco de boniato o tener la posibilidad de poder parar la olla de tres patas en forma digna», señalaron.
Denunciaron también que por no tener personería jurídica, desde Colonización se les asegura que no van a acceder a tierras, además del mal trato al que son sometidos.
Brasileños en tierras uruguayas
La veterinaria María Benita Moraes se encuentra realizando por medio de Uruguay Rural un asesoramiento técnico a un pequeño grupo de lecheros en Bella Unión; ella también estuvo en la delegación que expuso ante la comisión parlamentaria.
Moraes narró que al proponer en Colonización el predio de tierra que querían para trabajar, se le respondió que para acceder a una fracción se debería contar como garantía con el efectivo de dos años de renta. «Estamos hablando de productores que no superan los 300 o 500 litros de leche. Es absolutamente imposible para un productor con una fracción de 250 hectáreas y una renta aproximada de cien mil pesos, contar con 200.000 como garantía. En esas condiciones un productor lechero jamás podrá acceder a una fracción». La demanda es real: «por más pequeño que sea un tambo, no puede existir sin tierra y no estamos teniendo la oportunidad de acceder a ella».
Acerca de la posible extranjerización de la tierra y sobre las denuncias concretas de que el encargado del INC de la zona, adjudique predios a brasileños, otros productores se pronunciaron: «Nosotros nos damos cuenta de que los uruguayos no accedemos a tierras, que quienes las usufructúan son productores brasileños». Parece que el hecho de estar a 600 kilómetros permite actuar con cierta impunidad. Con todo lo que cuesta venir a Montevideo, llegamos para hablar con las autoridades del INC pero es casi imposible encontrarlas.
Otro productor comentó: «Estamos cansados de esta situación porque vemos que día a día los brasileños entran a nuestras tierras como Perico por su casa y nadie dice nada. Son las tierras del Instituto y no sabemos qué arreglos hacen, quién los autoriza; tampoco sabemos cuáles son las facultades que tiene Vidal en Bella Unión. Creemos que tiene una banca tremenda, porque hay alguien que le autoriza hacer todo eso». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad