ONG denuncian que tabacaleras influyen en la Organización Mundial de la Salud
El borrador del tratado fue presentado por la directora general de la OMS, Gro Harelm Brundtland, y el presidente del cuerpo del organismo multilateral encargado de la negociación, el brasileño Luiz Felipe Seixas Correa.
La convención intenta crear un sistema regulatorio mundial que, cuando entre en vigor, estimule y suplemente las políticas nacionales para controlar el uso del tabaco.
Del 17 al 28 de febrero, la sexta sesión del cuerpo negociador analizará el texto; si es considerado y recomendado por la Mesa Ejecutiva, podría ser abierto para su firma en la Asamblea Mundial de la Salud, máximo organismo deliberativo de la OMS.
«Hemos logrado un excelente progreso hasta ahora y tengo confianza en que podremos seguir adelante para que la convención sea adoptada en la próxima Asamblea», dijo Seixas a periodistas en Ginebra, sede de la Organización Mundial de la Salud.
«Confío en que podemos lograr una convención que sea aceptada por todos. Con este nuevo texto, tenemos una base sólida para un tratado que protegerá a la salud pública mundial», sostuvo por su parte Brundtland.
El grupo estadounidense Infact, que critica a las empresas tabacaleras, y otras 75 organizaciones civiles que integran la Red para la Responsabilidad de las Transnacionales del Tabaco (NATT) afirmó que el borrador no toma en cuenta la posición de la gran mayoría de los países en desarrollo.
Las organizaciones indicaron que el texto no reconoce la responsabilidad de la industria por los daños del tabaco y proponen que obligue a las firmas a conceder compensaciones.
El año pasado, unas 4,9 millones de personas murieron por culpa del tabaco en todo el mundo; esa cifra anual va en aumento.
«Las muertes anuales vinculadas al tabaco llegarán a diez millones para 2020 si no se toman acciones de inmediato. Más del setenta por ciento de estas muertes se registrará en los países en desarrollo», señaló la OMS en un comunicado.
«En la última ronda de negociaciones, vimos que la gran mayoría de las naciones del mundo están comprometidas a aprobar una convención que dé prioridad a la salud pública sobre el lucro de las corporaciones trasnacionales del tabaco», dijo la directora ejecutiva de Infact, Kathryn Mulvey.
Sin embargo, Mulvey señala que la OMS, en vez de continuar con los avances alcanzados en las negociaciones de octubre, «cedió ante las demandas de un puñado de naciones ricas».
Los activistas sostienen que en las negociaciones por el tratado realizadas en octubre, la abrumadora mayoría de los países se manifestó a favor de una total prohibición de la publicidad sobre tabaco.
Sólo unos pocos países liderados por Alemania, Estados Unidos y Japón, donde las trasnacionales tabacaleras tienen mayor fuerza, se opusieron a la prohibición de la publicidad. Los grupos se quejan de que al eliminar la prohibición de la publicidad, el borrador se reduce a una serie de sugerencias que «postergan los asuntos más urgentes».
El tratado es una oportunidad de establecer un precedente sobre la subordinación de los intereses comerciales, indicaron los activistas.
«Estamos preocupados porque el borrador no incluye medidas necesarias para reducir las muertes por tabaco y responsabilizar a las firmas por el daño que provocan a las personas, a la economía y al ambiente», afirmó el activista nigeriano Akinbode Oluwafemi, del grupo Acción Derechos Ambientales.
No obstante, Infact y la NAAT reconocen que el borrador del tratado incluye medidas para seguir de cerca a las corporaciones del tabaco y sus subsidiarias, como Kraft Foods, de la firma Philip Morris.
El texto también impide que la industria del tabaco interfiera en las políticas de salud pública de un país. Las empresas Philip Morris, Japan Tobacco y BAT han usado su influencia para cambiar las políticas de salud pública aun en los países más ricos, según Infact.
«Cuando comience la ronda final de negociaciones el mes próximo, Infact y la NATT llamarán a los delegados a que se pregunten si las grandes trasnacionales pueden soportar el tratado. Si la respuesta es sí, entonces el mundo está en peligro y habrán gastado tiempo y dinero», afirmó Mulvey.
La directora ejecutiva de Infact advirtió que Alemania, Estados Unidos y Japón volverán a presionar para poner los intereses de las empresas tabacaleras por encima de la salud del mundo. *
(SUNS-IPS)
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