Los Reyes llegaron a Minas
La Revancha de Reyes vendió su primer premio en la ciudad de Minas y repartió casi medio millón de dólares.
Esta vez, tan como en la Lotería de Fin de Año, las ganancias salieron repartidas. En Minas festejan 41 familias en su mayoría de condición humilde: trabajadores de la barraca Sergio Giménez, una de las más grandes de la zona. La firma emplea a 38 personas que fueron los tocados por la fortuna. Los otros tres ganadores son clientes.
El premio 10.073 fue vendido por la agencia Telechea de aquella ciudad, ubicada en la zona céntrica. La agencia fue fundada hace sesenta años por Guillermo Telechea y hoy es administrada por sus hijos y nietos. Esta es la primera vez que les toca vender el billete ganador de la Lotería de Reyes.
Uno de sus propietarios, Rolando Effinger, dijo anoche a LA REPUBLICA que estaba contento no sólo por haber vendido el primer premio, sino más que nada porque un grupo de trabajadores de la ciudad fue el beneficiado.
LA REPUBLICA también se contactó con la Barraca Giménez, que había comprado el número ganador. Todo era una fiesta. Uno de los afortunados comentó que el dinero que recibirán –estimado en unos 11 mil dólares para cada uno– ayudará a resolver varios problemas económicos. Contó que muchos de los trabajadores que ganaron pasan por una situación económica bastante brava, otro se había casado hace días y para dentro de veinte días otro empleado contraería matrimonio. Esta persona no tiene casa y ni siquiera disponía de dinero para su viaje de luna de miel. Tal vez 10 mil dólares no sea mucho hoy en día, pero a estas familias les cambió la perspectiva.
Con el Gordo de Fin de Año ya habían afinado la puntería al acertar las dos últimas cifras del premio mayor. Con lo ganado les alcanzó para comprar dos enteros. Uno de ellos fue el mismo que habían elegido para fin de año; el otro fue el 10.073 que les trajo la fortuna de ganar.
Anoche Minas festejaba, comentó nuestro corresponsal Manuel Tejera. Los ganadores se concentraron en la barraca, su lugar de trabajo, acompañados de familiares y amigos. Varios vecinos también se acercaron al lugar. De inmediato se ordenó algo para comer y bastante para tomar. La fiesta iba durar varias horas.
El sorteo
En tiempos tan difíciles el azar es una esperanza, una salida que muchos podemos tener para poder enfrentar los gastos de todos los días desde una posición más holgada. A pesar de las dificultades económicas, las ventas de los números de la Revancha de Reyes se redujeron apenas un 4 por ciento.
Todo estaba pronto en el lujoso salón de Loterías y Quinielas de la Ciudad Vieja montevideana. Cuando el protocolo burocrático terminó, puntualmente comenzaron a caer las bolillas de los bolilleros que ya estaban dando vueltas desde mucho antes. A las 20 horas la niña cantora Susana Patiño buscó el número del premio en el bolillero de su derecha, lo volcó en un recipiente de vidrio y sacó del bolillero de la izquierda el número premiado. La escribana Silvia Pirot corroboró todo y Susana vociferó el segundo premio, 18.571. La gratificación fue de un millón de pesos, nada del otro mundo pero nada despreciable, menos en estas épocas. Algunos espectadores que se encontraban en la sala comenzaban a mirar para arriba, como pidiendo algo a alguien, otros se comían las uñas y las cámaras de televisión sólo querían registrar todo lo que ocurría cerca del bolillero. Este segundo premio salió en la zona de la Unión y fue vendido en 8 de Octubre 3876, en un local de la cadena Abitab instalado en una galería.
Después que Susana sacó el segundo premio a los pocos minutos de iniciado el sorteo, sale otra bolilla. La niña cantora se acerca al micrófono y grita el 10.073 «premio número uno con 15 millones de pesos». De inmediato se supo que el festejo era en Minas. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad