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Tango eterno

¡Cómo nos íbamos a olvidar! Algunos se pusieron cabreros con el viejo escribidor. «Hablá de los tres que se piantaron», nos dijeron. Con lo de Tita, Gustavo y el Potrillo, los veteranos andan con la zurda muy sensiblera. Y le dan púa a la memoria y sus semanales versos. Torbellinos de recuerdos al compás de tangos y milongas. Por la cantina de Santucci, al lado de Miguel Angel Manzi, estaba un pibito que le daba a la gola tanguera. Con los años encaró solo y en aquel programa de Enrique Dumas, en Canal 5, rompió todo. Cruzó el charco, se entreveró en «Grandes Valores», por suerte zafó a tiempo y lo suyo fue en «Caño 14″ y «La Botica del Angel». Ahí está, ¡silencio!, canta en el Solís con la Filarmónica su «Naranjo en Flor». Qué saben los shushetas, verdad Gustavo, como en aquel programa «Debate Abierto» donde le paraste el carro a unos giles que insultaban a Gardel. Con la Tita el metejón fue en los biógrafos, también cuando recalaba en el Teatro 18 de Julio haciendo comedias arrabaleras. Todos la esperaban en la puerta del Hotel Cervantes o en la confitería Americana, de 18 y Cuareim, para pedirle autógrafos. Le encantaba venir a Atlántida con su único amor, Luis Sandrini. Una vez estuvo en la redacción de «Cine, Radio, Actualidad», por Río Branco, en un larguísimo reportaje que le hizo la exquisita periodista Lilián. Todos rodeándola y la picardía de «la morocha argentina» encandilaba sin grupo. No podíamos creer que estuviéramos tan cerca de esa mujer que nos deslumbraba en las matinés del «Victoria» y el «American». Ahora la recordamos y compartimos sus bravas ternuras en los discos de Tita que pasamos en nuestro berretín de la 1410. Al Potrillo, lo conocimos en el «Ambassador Club», arriba del Vaccaro. El amigazo Walter Balla organizaba ese bailongo donde nos ganábamos unos vintenes haciendo de «animador».

Cómo gustaba el ritmo compadrito que el Maestro marcaba a los bailarines. Hace poco nos habíamos encontrado en el programa de Pelusa Vera y la emoción fue grandota. Escribió Cortázar, otro enamorado del tango, que «las puertas del cielo» las había encontrado en un canyengue del arrabal porteño. Miró asombrado y entre las apretadas parejas, aparecieron las imágenes de los que para siempre se habían marchado. Ahí están, envueltos en un eterno tango, la Tita, Gustavo y el Potrillo. Los esperamos sábados y domingos, a las 19, en 1410 AM LIBRE. *

COORDINACION:  ANGEL LUIS GRENE

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