Firman acuerdo para levantar el embargo del Hospital Italiano
La crisis que enfrenta el Hospital Italiano se remonta a dos años atrás. Los problemas generalizados en el sistema de salud, sumados a una administración no eficaz llevaron a una reestructura del personal que provocó una disminución del cincuenta por ciento de funcionarios.
Fueron enviadas 120 personas al seguro de paro. Otros, debido a la situación de cesación de pago optaron por retirarse de la institución y buscar un nuevo empleo. Actualmente quedan en funciones unas 320 personas. A pesar de que el hospital sigue cumpliendo con la atención médica, se verifica gran ausentismo del personal. Algunos no tienen dinero para costearse el transporte. Otros hacen el sacrificio de concurrir caminando desde distintos barrios de Montevideo o se trasladan en bicicleta.
Según se pudo saber, la embajada de Italia estaría dispuesta a cooperar con la restauración del edificio del sanatorio y según manifestaron en la propia sede diplomática, para «la próxima semana habrá novedades.»
Esta institución, con más de un siglo de existencia, fue fundada por inmigrantes italianos. Hoy día, se transformó en una empresa privada. El edificio denota signos de deterioro por su antigüedad y falta de preservación. Fue construido en el año 1890 por el ingeniero italiano Luis Andreoni, el mismo que diseñara la Estación Central de AFE y el edificio donde funciona la Facultad de Humanidades.
En cuanto a la situación de la institución, el presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Barret Díaz, fue categórico: «Si no se concreta el concurso de acreedores, ningún acreedor va a poder resarcirse porque un hospital embargado y ejecutado se convertirá en una finca ruinosa ocupada por los moradores nocturnos del Parque Batlle.»
«La solución es que el sanatorio siga trabajando y que los acreedores mediante un acuerdo puedan resarcirse en un plazo más largo pero con más seguridad», sostuvo el gremialista.
Actualmente hay dos acreedores que discrepan con la reprogramación de las deudas: uno es un laboratorio de medicamentos y el otro un IMAE al que se le deben sesenta millones de dólares.
«O hay concurso de acreedores o perdimos todos», afirmó Barret Díaz.
Un patrimonio histórico echado a menos
Otro hecho que puso en evidencia los síntomas de «enfermedad» que tenía la institución fue el alejamiento de las hermanas Capuchinas. Permanecieron durante 110 años ofreciendo servicios de atención personal a los enfermos, pero la crisis económica que padece la institución y el sufrimiento psicológico sufrido por las mujeres, quienes tenían un gran afecto al lugar, determinaron su partida.
En noviembre de 2002 se repitieron los despidos y una nueva etapa de envío al seguro de desempleo. Los funcionarios acordaron un seguro de paro rotativo que nunca se implementó. Hay trabajadores que hace 18 meses permanecen en el seguro de paro. Desde abril de 2002 la plantilla del sanatorio no percibe un salario. Hasta el momento se fue dando dinero a cuentas.
«Si el sanatorio sigue abierto es porque los trabajadores lo mantuvieron funcionando», indicó Margarita Moré. «Muchas veces los trabajadores no tenían dinero para alimentarse», sostuvo la presidenta del gremio del Hospital. Este fin de semana el Italiano tenía menos de veinte pacientes, la mayoría eran personas de la tercera edad.
La directiva del Hospital dijo que debía reducirse la plantilla porque se trata de un sanatorio que vende servicios a terceros, cuya demanda bajó en los últimos meses. El Italiano tenía como clientes al Fondo Nacional de Recursos, el Banco de Previsión Social (BPS) y diversas mutualistas que utilizaban las instalaciones para la internación de pacientes. En el caso del organismo previsional, el Hospital debía concursar en una licitación, pero desistió.
En el Italiano funciona el Instituto de Cardiología y un centro de tratamiento oncológico. Con la crisis hay mutualistas que reducen los servicios en internación y la institución esto lo viene sintiendo desde hace tiempo, más teniendo en cuenta que el Italiano es un «gran monstruo» que supo tener hasta 220 camas y ahora su dirección pretende llevarlo a un sanatorio para sesenta.
Muchos de los servicios que tradicionalmente el Italiano ofrecía hoy ya no existen. Dejaron de funcionar las salas generales y la atención pasó a salas individuales.
Vino soportando durante varios meses un conflicto de sus funcionarios con paros y ocupación del establecimiento que con el paso del tiempo fue desgastando el accionar de los trabajadores.
Con nueve meses de atraso en los pagos, la situación continúa sin cambios.
Se tiene la esperanza de que se encuentre una solución para el pago de los acreedores, luego de ir a concordato.
No se llegó antes a un acuerdo debido a que muchos de los actores se encontraban de licencia. Se estima que el próximo miércoles y jueves podría aparecer una salida a este tema, ya que un laboratorio y un Instituto de Medicina Altamente Especializada (IMAE) discrepantes con la refinanciación de las deudas, aceptarían la fórmula que incluye traspasar esos saldos negativos al Fondo Nacional de Recursos.
De concretarse el acuerdo, el sanatorio podrá levantar sus embargos y «oxigenar» su actividad. Los trabajadores, del mismo modo que el resto de los acreedores, pretenden cobrar la deuda que la empresa mantiene con ellos. En un principio estarían de acuerdo en renegociar los salarios atrasados pero exigirían que desde ahora el hospital abone los sueldos enteros. Se considera que la mutualista Universal que internaba a sus asociados en dicho nosocomio y se alejara de la institución por los problemas que atravesaba el hospital, podría volver a utilizar su infraestructa en los próximos días, según se presente la situación. *
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