Canelones: el inicio de una mala temporada
En una temporada veraniega que es pautada por la incertidumbre económica y un clima que no parece querer estabilizarse, los operadores turísticos del departamento de Canelones reconocen que la Intendencia hizo lo posible para brindar un marco adecuado para una industria de la cual depende mucha gente. Por un lado destacan la tarea cumplida por Arnaldo Nardone al frente de la División Turismo, aunque hay quienes fustigan duramente al Director de Obras, Eduardo Pereyra, a quien le piden la renuncia por entender que su trabajo es deficitario. En tanto, los precios van en picada: los alquileres están promedialmente un 50 por ciento más bajos que el año pasado, igual que la hotelería y la gastronomía, que han visto estrecharse sus márgenes de ganancia como nunca antes. Una vez finalizado el último fin de semana –valorado como un termómetro de la temporada–, todo hace pensar que las cosas no irán mejor.
El presidente del Centro Comercial de Atlántida, el balneario estrella de la costa canaria, Fernando Pellicer, mira hacia arriba y observa los densos nubarrones que se dejan ver a lo lejos. «En buena medida dependemos del clima ya que el mal tiempo prorroga la voluntad de salir», dice preocupado. El dirigente asegura que si bien hubo en los últimos días un poco más de movimiento y en el último fin de semana largo se trabajó «casi a full«, la incertidumbre por los avatares económicos de la región y un clima caprichoso hacen que la temporada sea una lotería, aunque todas las señales indican que «será muy mala».
Pellicer afirmó a LA REPUBLICA que el comercio se preparó de la mejor manera posible para recibir a los turistas, habiéndose trabajado bien en lo que tiene que ver con promoción y marketing, pero aun así «tenemos menos del 25 por ciento de ocupación en nuestros hoteles».
En lo que tiene que ver con la relación entre los operadores y las autoridades comunales, Pellicer reconoce que «existe desde hace unos meses un diálogo muy estrecho, de preparación de la temporada, pero tenemos resultados dispares en diversos aspectos». Cuando se refiere a la División Turismo de la comuna canaria reconoce que «hemos tenido una muy buena respuesta, en la medida de sus posibilidades actuales».
El nuevo director de Turismo, Arnaldo Nardone, cuenta con el apoyo de la casi totalidad de los implicados en el universo turístico del departamento debido a su comprobada experiencia en el área. «Se ha puesto la camiseta para sacar esto adelante, para lograr una buena temporada», dice Pellicer. Por otro lado fustigó al director de Obras, Eduardo Pereira, a quien le exige su renuncia por entender que «no está para nada comprometido con el turismo y no está a la altura de lo que requiere un departamento que tiene una zona turística tan importante y extensa. Pereira sostuvo públicamente que para él no es prioritaria esta zona de la costa. Creo que es un profundo error y demuestra con eso que no está a la altura de las circunstancias. Se maneja con criterios que quizá se puedan aplicar en otros departamentos del país, pero no en Canelones, donde el ingreso por concepto de turismo es sumamente importante». El responsable del Centro Comercial de Atántida razona que «si no se hace lo posible para que la zona este presentable, no nos podemos quejar después de que la recaudación resulta baja. Uno mira otros departamentos que tienen una importante estructura turística, como Maldonado. Ahí se sabe que la contribución es mucho más cara y los impuestos son más altos que los de Canelones, pero la gente los paga igual porque esos impuestos se ven reflejados en inversiones. Pellicer reconoce que no está en contra de que se atienda otros puntos del departamento, pero «lo que decimos es que los criterios de priorización que se están manejando son profundamente equivocados. Tienen todas las contras posibles, como la baja reacudación y la situación económica, pero la verdad es que siempre hemos estado abandonados, aun cuando se recaudaba bien. No hay ni imaginación ni voluntad; además, al contibuyente ya no se le puede pedir nada más».
En cuanto al nivel actual de los precios de los alquileres, Pellicer reconoció que en la mayoría de los casos están por debajo del 50 por ciento respecto de la temporada pasada, al tiempo que los propietarios se readecuaron a la nueva realidad mejorando el equipamiento de sus casas. Hoy se puede conseguir una casa para ocho personas, a dos cuadras de la playa, por todo el mes de enero por 500 dólares. De todas maneras, las inmobiliarias presentan colocaciones que no llegan al 30 por ciento, lo que es considerado «un verdadero desatre» por el presidente del Centro Comercial de Atlántida. En cuanto a la hotelería, también se observa que sus precios han operado en baja, reduciendo sus márgenes de ganancia en forma dramática. Hay una reducción de sus costos con las consabidas bajas de personal y con la eliminación de servicios que antes se brindaban en forma gratuita.
En lo que respecta a la gastronomía, la situación es más compleja ya que el costo de la materia prima es de enorme influencia y, como se sabe, los precios han subido mucho. Todo lo que tiene que ver con la canasta básica ha trastocado todo el sistema y los comerciantes han decidido mantener los precios lo más bajos posible, reduciendo sus márgenes de ganancia, los cuales, hay que reconocerlo, siempre han sido elevados. Se puede apreciar que los precios han registrado una baja de entre 30 y 70 por ciento, según el rubro, y se buscan otras fórmulas como las devoluciones de los peajes y vales de nafta como mecanismo para seducir a los turistas.
Fernando Pellicer reconoce que «cada día que perdemos es irrecuperable» y establece que para que la situación llegara a estos niveles «hay responsables directos». Sostiene la incongruencia que significa el aumento en el precio de los peajes y de los combustibles en el comienzo mismo de la temporada. «Esto no hace otra cosa que generar un impacto negativo en el exterior y restringir las posibilidades del turista uruguayo. Es increíble que se haga una campaña publicitaria en el exterior y por otro lado se haga todo lo posible para ahuyentar a los turistas desde los ámbitos de poder. Los privados se esforzaron mucho para que después los maten con esas medidas», puntualizó el vocero empresarial. *
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