Carmelo desentierra su historia
Los 49 alumnos participantes de este proyecto se fueron turnando en el trabajo de campo, en la hemeroteca y en la limpieza y clasificación de las piezas encontradas, que datan de mediados del siglo XVIII. Sus herramientas fueron, entre otras, un balde con agua, un cepillito de dientes para ir limpiando una por una las piezas halladas, y una enorme dosis de paciencia. Así lo pudo apreciar LA REPUBLICA en el Archivo y Museo del Carmen donde en pocos días más expondrán al público sus hallazgos.
Su entusiasmo es contagioso y lo transmiten en cada una de sus palabras. Participaron 49, pero los dos que detallan el fruto de meses de ardua tarea, son Nicolás Roselli y Carlos Elcura, con los aportes precisos de la profesora Sandra Durán. En su diálogo no dejan lugar a dudas de que, cuando un proyecto se encara seriamente en busca de las bases de la historia del actual Carmelo, contagia. «Si será así, que ya hay varios alumnos que quieren sumarse al Proyecto el año que viene», dijo la profesora.
«Encontramos bases de copas y botellas», detallaron los alumnos, las cuales «de acuerdo con la forma se trata de identificar a qué período pertenecieron. También las burbujas que poseen las bases encontradas nos determinaron su edad. Hallamos clavos para la construcción de hogares; monedas; medallas; pilares de construcción de una posible pulpería; una virgencita; hebillas de cintos; huesos de niños y adultos; loza; dientes molares e incisivos, y uno de ellos nos dio la pauta de que en la zona hubo amerindios», señalaron.
Tan arduo y minucioso como el trabajo de campo y de limpieza de piezas, ha sido el de selección y clasificación. «Encontramos loza pintada», prosiguieron, «con dibujos y calidades diferentes, algunas de características similares a la loza china y se clasificaron aparte, al igual que las arcillas, los vidrios y cerámicas mestizas e indias. Nosotros fuimos limpiando y los arqueólogos las analizaban», explicaron los estudiantes.
Esta primera etapa de rastreo en dos hectáreas que proseguirá el año entrante «fue a flor de tierra, pero aún queda mucho por hacer», dijo Durán.
«El proyecto nació en Montevideo, y el arqueólogo Enrique Lezama logró el aval de la Universidad de la República, para que se le diera el rango de extensión universitaria.
Lo interesante es el aprendizaje que han podido atesorar los alumnos del grupo de Arqueología y la importancia de buscar la identidad local», continuó, «recoger nuevos conocimientos, aprender valores sociales y culturales, la preservación de lo hallado, el trabajo de investigación y la aplicación de métodos científicos.
El resultado ha sido óptimo y en estos días vamos a elevar un informe detallado con lo realizado, para que se divulgue entre los demás liceos y se impulsen actividades de este tipo en otros lugares del país», concluyó la profesora. *
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