Uruguayos en el exterior buscan formas de cooperación con el país
Durante la reunión, encabezada por la socióloga Mariana González, la arquitecta Martha Kohen, el embajador Diego Zorrilla, el escribano Jaime Piderno y el ingeniero Eduardo Fernández, en representación del recientemente creado Comité Asesor del programa, así como medio centenar de compatriotas residentes en el exterior, se analizaron diferentes alternativas para la cooperación e intercambio de ideas y conocimientos entre los uruguayos que viven en el extranjero y los que se encuentran dentro del país.
Si bien el objetivo primario del programa, creado a través del decreto del Poder Ejecutivo con fecha 19 de diciembre de 2001, tenía como principal objetivo establecer procedimientos y mecanismos dirigidos a vincular a la población uruguaya altamente calificada residente en el exterior, en el encuentro se priorizó la idea y la mano de obra como forma de paliar el alto índice e desempleo que atraviesa el país.
«Creo que básicamente habría que apuntar, no sólo a aquellos emigrados con mayor nivel de capacitación en las áreas científicas, tecnológicas o culturales. En Uruguay se necesita generar industrias y emplear mano de obra. ¿Cómo puede ser que un país que tiene tantos quilómetros de costas, tenga sólo un yatch club?», señaló Javier, un uruguayo que vivió en Argentina.
Fomentar la cooperación
Entre los uruguayos residentes en el exterior se encontraban compatriotas que hoy viven en México, Panamá, España, Dinamarca y Estados Unidos.
Básicamente se trató de personas que poseen títulos académicos o lograron destacarse en sus profesiones. Tal es el caso de Alejandro Pérez Souza (residente en Panamá) quien luego de trabajar en la Cancillería uruguaya decidió emigrar en busca de nuevos horizontes. Para Pérez Souza, hoy representante de una empresa de software de ese país, Uruguay es «un interlocutor de gran nivel porque formamos científicos para exportar. Tendríamos que utilizar esos vínculos con nivel académico para la cooperación científica y, sobre todo, para generar negocios con Uruguay».
Lo expresado por el compatriota fue recibido con beneplácito por los presentes, a tal punto que varios de ellos se ofrecieron voluntariamente para hacer de nexo, desde el país donde residen, con empresarios uruguayos para fomentar el intercambio comercial.
Para esto, se deberá trabajar en una base de datos que contemple a todos aquellos uruguayos dispersos por el mundo que estén dispuestos a colaborar.
La confidencialidad de la base de datos fue uno de los temas más discutidos, ya que varios compatriotas se quejaron de que algunos de los consulados uruguayos distribuidos por el mundo, no poseen una lista completa de los compatriotas.
La queja fue contrarrestada por el embajador Diego Zorrilla, quien sostuvo que sí existe una lista de uruguayos residentes en el exterior, aunque precisó que esa lista está integrada por aquellos que manifestaron su voluntad de que su nombre, dirección, teléfono y ocupación, se hagan públicos.
«No podemos forzar a la gente que no quiere que sus datos se hagan públicos», manifestó el jerarca.
Destrato a compatriotas
No pocas fueron las quejas de varios uruguayos, en torno al mal trato del que fueron objeto en los consulados correspondientes. Al parecer, los compatriotas que se acercaron a nuestros consulados en otras partes del mundo fueron maltratados o recibidos fríamente por los propios compatriotas al frente de estos organismos.
Así lo hicieron saber Ricardo Barceló, un músico que vive desde hace quince años en Europa, principalmente en España, y Elena Míguez, una docente que trabaja en la Universidad Autónoma de México.
Ambos subrayaron esta situación de mal trato que fue compartida por la mayoría de los presentes. «Cuando concurrimos a nuestro consulado somos tratados como delincuentes o desconocidos. Se nos habla mal, se nos destrata y se nos hace sentir como su fuéramos extraños y, el consulado, esté donde esté, es parte del territorio nacional», manifestó Míguez.
Sobre el tema, el embajador Zorrilla dijo «desconocer» esa realidad e invitó a que las quejas se hicieran por escrito en varios de los buzones ubicados en el hall de la sala.
Finalmente, se coincidió en elaborar una nueva lista con aquellos compatriotas que estén dispuestos a colaborar, ya sea a través de intercambio cultural, científico o académico, y comercial.
Se entiende a nivel oficial que el aporte de nuevas ideas, el compartir experiencias, y la cooperación en diversos emprendimientos que nos pueden brindar muchos compatriotas residentes en el exterior, serán una valiosa ayuda para el país. *
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