Tiene la Palabra

Quiénes somos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Existen en el imaginario colectivo uruguayo varios mitos, algunos perduran, otros no tanto, uno de ellos es «que como el Uruguay no hay», otro es que éste es un país «tranquilo y sin violencia». ¿Será así? me pregunto. Repasemos las estadísticas: a) este año por ejemplo puede que se bata el récord de homicidios en el país, alrededor de doscientos al cabo del año, b) aproximadamente se suicidan quinientas personas por año, c) otras quinientas fallecen en accidentes de tránsito, d) la cifra de personas –en especial niños– que mueren a raíz de accidentes con armas de fuego es proporcionalmente de las más altas del mundo, e) las cifras de violencia doméstica son alarmantes.

¿Tiene entonces asidero el mito de que Uruguay es un país tranquilo y sin violencia? No, no lo tiene, y si nos remontamos más atrás en el tiempo advertimos que la génesis de la nacionalidad uruguaya está teñida de sangre. Aquí se exterminó a los charrúas, también Uruguay participó en la campaña genocida emprendida contra Paraguay durante la guerra de la Triple Alianza, en la que murió la 5/6 partes de la población paraguaya (aproximadamente un millón de personas), ¿alguna vez el Estado uruguayo pidió perdón por estas atrocidades? ¿Alguna vez se le pagaron reparaciones a la nación paraguaya por este enorme crimen?, la respuesta es jamás.

También se dice que aquí no hay racismo, falso, aquí hay racismo, xenofobia, y antisemitismo, la situación de la comunidad negra es quizás peor que en Estados Unidos, y el veneno racista circula libremente por el torrente sanguíneo de nuestra población.

Es hora de que echemos por la cloaca estos maracanaces, hagamos introspección, y descubramos en verdad quiénes somos.

WALTER DURAN – CI: 1.233.034-4

 

A los niños del mundo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A todos los niños del mundo.

Detengan las metralletas uruguayos sufridos, que el ruido de la guerra no rompa la calma; la fiesta aquí no rima con el estampido, ni con el dolor, ni con la tristeza, el llanto ni el hambre.

Dejad los explosivos, esos juegos amargan, los besos ya se han ido, estamos transidos de dolor que estruja el alma.

Niños dejad los cohetes, pedid cariño, bienestar para gozar en calma; la risa que proteja sus vidas sin la angustia que deja la metralla.

Niños, jugad, corred, reid, pero no busquéis el placer en el estampido que alarma, que aturde y engaña.

Sed felices pero sin el ruido de la bomba que estalla, que nos rompe los tímpanos y que estremece el alma.

Niños, escuchad las campanas que repiquetean anunciando el alba, la Paz que los pueblos imploran entre lágrimas; el pan que otros niños no tienen, ni tortas, ni agua; el dulce que otrora su mesa adornaba, las flores, guirnaldas, que entrelazadas pendían de las puertas anunciando el alba.

No queremos guerra, no queremos hambre, no queremos niños mendigando de la noche al alba; queremos la igualdad entre todos los hombres que en la Tierra entera pasan, esperando el día, que todos unidos y unidas las manos cantemos el himno gigante de la esperanza. (Con amor: Sergio Eduardo.)

EUGENIA MACHADO RIVERA – CI: 2619.219.0

 

Casinos todos los días

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La Dirección de Casinos de la IMM estableció que los Casinos no trabajaran los días 24, 25, 31 y 1º.

Como esto se ha repetido estos últimos años y, vista la situación laboral de nuestro país, ¿no sería el momento que abrieran esos días trabajando con suplentes?

Estoy seguro de que muchos ciudadanos desocupados lo harían gustosamente, significándoles una pequeña ayuda, pero ayuda al fin.

También estoy convencido e que los gastos originados se solventarían con las ganancias que, obviamente, se producirían esos días.

Ya que tanto se habla de solidaridad y de gremialismo bien entendido, ésta sería una forma de demostrarlo.

TIMBERO – CI: 442.565-2

 

«Estoy Indignado con El País»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Realmente estoy decepcionado.

A mí me gustaba el diario El País. Yo lo defendía, cuando gente de izquierda lo atacaba acusándolo de partidista, o a veces, aún peor, de acomodaticios o amanuense del poder de turno.

Sin embargo, en los últimos 20 días he tenido que reconocer, y he sufrido en carne propia, la falta de objetividad y el manipuleo de la información, hecho por el diario El País.

Hace algún tiempo, escribí una carta a la sección Ecos, con relación al tema País Vasco, mostrando mi tendencia pro nacionalista, heredada de mis antepasados de Guipuzkoa. Recibí muchísimos comentarios de apoyo, y algunos de críticas. A través de la misma página Ecos, el doctor Martín Ospitaletche mostró su discrepancia con sagacidad y altura, y el señor Emiliano Sánchez hizo lo suyo, aunque con ironía y denotando errores históricos increíbles.

El 21 de noviembre envié una carta, aclarando los puntos que dichos lectores cuestionaban de mi carta, y nunca fue publicada. Pensando que quizás se les había traspapelado, el 5 de diciembre reiteré la carta, con la aclaración del caso para evitar que se duplicara. Sin embargo, tampoco se ha publicado.

No debería extrañarme, ya que en el diferendo entre España y el País Vasco, el diario El País ha tomado evidente posición a favor de España.

Basta con notar la poca difusión que se dio a la visita que el 28 de noviembre realizó a Uruguay el Lehendakari (presidente del gobierno autónomo vasco), en el marco de una gira por Sudamérica, para tomar contacto con colectividades de inmigrantes vascos en este país, Argentina y Chile.

Sólo se lo mencionó en un par de párrafos, en una nota titulada con uno de sus conceptos, donde su nombre sólo aparecía en el texto, y en el «copete» se mencionaba al jefe de bancada del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja.

El diario LA REPUBLICA, en su editorial del 5 de diciembre denunció las «probadas presiones realizadas por la Embajada de España» para que el Parlamento uruguayo no recibiera al Lehendakari Ibarretxe, y de hecho, sólo fue recibido por la Comisión de Asuntos Internacionales, a la que «faltaron» los legisladores colorados y varios blancos. Parecería que el diario El País también fue sensible a presiones.

Pero aún crece mi indignación cuando el 4 de diciembre encuentro la nota que el periodista Ruben Lozo Aguerrebere hace el señor Jaime Mayor Oreja.

Comienza con una adulación a su personalidad, que resulta desagradable, hablando de la fascinación que el entrevistado ejerce, pero eso podría disculparse, considerándose como una cortesía exagerada.

Lo que nunca creí que un periodista pudiera llegar a ser, es tan complaciente con su entrevistado; dándole pie para decir lo que quiso, incluso mentiras históricas, sin interrumpirlo, ni pedirle una aclaración.

Yo nunca le pediría que polemice, pero al menos debería haberle hecho notar que estaba declarando errores garrafales. Sería como si en un reportaje, un directivo de una naviera dijera que el Titanic nunca se hundió, y que fue un invento de Hollywood.

El periodista no podría contentarse con que su entrevistado acuse de mentiroso a su opositor, sin preguntarle
, ¿dónde está, a su juicio, la mentira?

No podría tampoco permitirle a su entrevistado hablar de la deslealtad o la traición de los vascos hacia España, sin recordarle que fue España la que traicionó, sistemáticamente a partir de 1923, los fueros que regían desde 1813, ni la deslealtad de ordenar un bombardeo a mansalva a una población civil, como fue Gernika en 1937.

Los dichos del señor Jaime Mayor Oreja, son sin duda, una infamia. Si a ello además se le suma la presión de la diplomacia de su país para silenciar a su oponente, estamos frente a algo que podríamos caratular como terrorismo de Estado; y el medio que lo difunde, sin buscar la otra campana, es por lo menos, cómplice.

DANIEL AHUNCHAIN – [email protected]

 

Del traslado de una jueza

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como estudiante de Derecho, estoy asombrado por la información por ustedes vertida en torno al problema de la jueza Ana Lima. Trasladada sin pena ni gloria al Juzgado Laboral, tras su opaca actuación con el tema del vasco Lariz Iriondo.

Todo parece indicar que la Suprema Corte le tiró con todo (con todos, mejor dicho) el Código. De paso, dejó mal parado al fuero laboral, donde parece ser que actuar allí como juez es un verdadero «castigo».

Se argumenta que el de la doctora Lima, fue el Juzgado que tuvo más revocatorias y que su relación con los señores profesionales, no resulta del todo cordial (¿y de esto… recién se dieron cuenta?). «Su relevo –dicen– no obedece a alguna situación particular». ¡Vamos!… ¿A quién le van a hacer creer esa «milanesa»?

Dicen por último, que «no tiene el perfil para la esfera penal». (Habría que ver quién fue el que la nombró en un Juzgado de lo Penal, ¿no?)

De cabo a rabo, todo lo actuado (por la jueza y por la Corte) constituye un ridículo. Y un pésimo ejemplo para quienes hoy o mañana, como usted y muchos otros, deseamos abrazar la causa jurídica como nuestro «pan de cada día».

A este y otros niveles, qué mal se hacen las cosas en este país (y así nos va).

Cordiales saludos.

ARIEL HORTA – CI: 2.311.567-5

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