La Iglesia uruguaya se opone
Monseñor Nicolás Cotugno, presidente del Departamento de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), había señalado que la «Iglesia dice un NO rotundo a la clonación» y a las prácticas de manipulación de embriones y de esta forma se ratifica el «un infinito el SI a la dignidad de la vida humana.»
Por su parte el abogado del Círculo Católico del Uruguay, Gustavo Ordoqui se manifestó incrédulo respecto a este tipo de noticias, pero advirtió sin embargo que la clonación humana es un delito, porque viola los derechos esenciales de las personas. Un ser clonado, -explicó- es condenado a vivir sin una familia, ni padres, y en un principio solamente «será hermano del clon».
Resaltó que en Uruguay no existe ninguna norma que regule la práctica de clonaciones ni penas para estas prácticas, pero advirtió que el clonado podrá reivindicar por sus derechos e iniciar juicios penales a quien lo creó. Ordoqui afirmó que cualquier científico una vez creada la persona no tiene derecho a comercializarla, y que estas técnicas forman parte del altruismo de los humanos y finalmente la clonación no es más que la aplicación de una técnica de inseminación artificial.
Monseñor Cotugno había señalado que la Iglesia está en favor de la investigación genética pero en contra de la experimentación genética.»
El sacerdote Omar França presentó a LA REPUBLICA la postura ética de la Iglesia que es contraria a la clonación mediante la utilización de embriones humanos.
Explicó que el ser humano tiene celulas totipotenciales que podrían ser planificadas genéticamente a fin de que puedan llegar a producir tejidos u organos. Por ejemplo, hígado, cerebro, riñón.
Acotó que esas células totipotenciales también se pueden obtener si se fabrican embriones humanos y se extraen dichas células de estos embriones.
Esta técnica ha sido denominada clonado de seres humanos. La fabricación especial de embriones humanos con el fin de sacarles células totipotenciales para trasplantes es lo que es objetado por el Papa.
En noviembre del 2001, el gobierno uruguayo a través del entonces ministro de Salud, Luis Fraschini, se pronunció contra la clonación humana al considerar que es «un proceso antinatural», que generará problemas legales por la ausencia de progenitores.
En el senado hay un proyecto de ley, presentado por el Foro Batllista, que se opone a la clonación, pero no ha sido discutido. *
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