La Secta cree en el amor libre, los extraterrestres y la clonación
El anuncio del nacimiento de un primer bebé clonado, aunque no fue confirmado científicamente, constituye una formidable publicidad a nivel planetario para los Raelianos, cuyas obsesiones por la clonación, los extraterrestres y el amor libre eran vistas hasta ahora más bien con incredulidad.
La secta fundada en 1975 por el francés Claude Vorilhon, que trasladó su cuartel general a Quebec en los 90, asegura que cuenta con 55.000 adeptos en varios países, 6.000 de ellos en Japón. Se trata de cifras sin verificar.
Como en las películas de ciencia ficción de la televisión en blanco y negro, Claude Vorilhon asegura que vio desembarcar cerca de un volcán del Macizo Central, en Francia, en diciembre de 1973, a extraterrestres de cabellos largos, con los ojos con forma de almendra y con la piel color verde oliva.
Según la mitología raeliana, estos pequeños seres de 1,30 m de estatura, le contaron que eran los Elohim, creadores de los seres humanos y que él era Rael, su profeta sobre la Tierra, cuya misión es construir una «embajada» que un día los acogerá.
En su ropa blanca, Rael, ex periodista deportivo, cantor frustrado de corta trayectoria, se puso a pregonar las virtudes de la libertad sexual y a denigrar las enseñanzas de la religión católica, incluso si Jesús, al igual que Mahoma y Buda, también era un profeta creado por los Elohim, señala.
Considerándose «perseguido» en Francia, emigró a Quebec, una provincia canadiense cuya legislación muy liberal es muy valorada por las sectas. Es allí que, a unos cien kilómetros de Montreal los raelianos construyeron su centro dedicado a los ovnis, bautizado «Ufoland».
Rael, que hizo de la clonación su medio privilegiado para acceder a la vida eterna, dejó en manos de una científica francesa, Brigitte Boisselier, la carrera hacia el primer bebé clonado.
Clonaid, la sociedad fundada por esta química, afirma tener independencia financiera con respecto al movimiento. «Para evitar toda acusación de estafa, todavía no hay cliente que pague, solo personas que invierten en la sociedad», señala Rael.
Según él, si Clonaid fue más rápido que sus competidores, «es gracias a cientos de mujeres raelianas que fueron voluntarias para ser madres portadoras». Actualmente, unas mil personas habrían pedido a la sociedad ser clonadas, aunque Clonaid asegura que reserva sus técnicas para parejas estériles y homosexuales, y para enfermos terminales.
La secta suele apuntar sus dardos a la religión católica. Los raelianos lanzaron este año una campaña de «apostasi» en varios países, invitando a los jóvenes a renunciar a su fe y a quemar sus cruces.
Y los raelianos, que vivieron la experiencia de la primera bomba atómica de Hiroshima, piden a la ONU abandonar el calendario judeo-cristiano. *
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