Eco Chuy forma grupos de agricultura orgánica con desocupados

El Chuy en clave solidaria

Esta situación deja de lado muchas otras realidades construidas en forma constante por los vecinos de Chuy en la búsqueda de alternativas de vida.

Eco Chuy es una organización no gubernamental creada en la frontera para el estudio y análisis de temas ambientales. «Pero concebimos el ambiente como un todo, donde el hombre no está fuera sino que es parte importante del mismo», señala Francisco Laxalte, integrante de la ONG. Entre las tareas desarrolladas por Eco Chuy, se cumplió hace algunos meses con una serie de cursos sobre agricultura orgánica para lo que se convocó a toda la población de la frontera, pensado especialmente en personas que tuvieran tiempo ocioso, básicamente desempleados, ya que la intención era la formación de grupos de agricultura orgánica posterior a los cursos.

En efecto la convocatoria fue un éxito, según los organizadores, concurriendo una masa heterogénea desde todo punto de vista, y mayoritariamente gente sin trabajo.

Al término de la tarea de capacitación comenzó la formación de grupos de trabajo, y en poco tiempo había tres grupos en funcionamiento, dos en Chuy y uno en la localidad de 18 de Julio.

La experiencia de cada uno de los grupos es distinta, aunque con factores comunes. Por ejemplo, todos están plantando en terrenos prestados por agentes locales que no los estaban produciendo, las semillas fueron donadas por entidades de servicios como el caso concreto de Rotary Club Chuy y han contado con asesoramiento del programa Uruguay Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

«Es importante cuando se alcanzan estos logros desde un plano de horizontalidad, que la propia comunidad resuelva sus problemas y comience a trabajar», señala un integrante de la ONG que está detrás de todos estos temas. Todos los grupos ya están cosechando algunos de sus productos y los venden en la plaza local. Tienen algunos obstáculos: el principal, las frutas y verduras brasileñas y sus precios y –a decir de la integrante de uno de los grupos– que «muy poca gente conoce los beneficios de los productos orgánicos». Este grupo está plantando en un terreno cercano a la terminal aduanera de Chuy. Ya está cosechando y vendiendo lechugas, pero también han plantando otras hortalizas que están en proceso de cultivo. Amas de casa, desempleados, jóvenes de algo más de 20 años y personas que superan los 50, todos tienen como finalidad sacar el grupo adelante, el que conformaron bajo un régimen de cooperativa para su funcionamiento.

En Chuy hay otro grupo que funciona en un terreno cercano al hogar de ancianos. Esta cooperativa, también formada a partir del curso de agricultura orgánica, solucionó los problemas iniciales y comenzó a plantar. Alguno de los productos que plantaron ya los están cosechando, y ven con muy buena expectativa lo que pueden hacer en el futuro si todo les va bien.

En 18 de Julio, a muy pocos kilómetros de la ciudad fronteriza, está funcionando el tercero de estos grupos de agricultura orgánica. A ellos un productor de la zona les cedió el terreno, por intermedio de las autoridades municipales lograron herramientas y algo de maquinaria para preparar la tierra e iniciar el plantío, y también ahora están cosechando.

Son varias decenas de familias que están directamente vinculadas a este trabajo. Encontraron aquí una alternativa de vida y laboral y muchos agregan que le dieron un sentido a sus vidas ya que se sienten personas útiles. Aquellos que sufren la triste experiencia del desempleo, comentan ante esta realidad que la dificultad no es sólo económica sino psicológica cuando se carece de ocupación. *

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