Habrá un seguimiento a madres adolescentes
Se trata de mujeres generalmente carenciadas y por lo menos con un hijo parido antes de haber cumplido 18 años. Este es el perfil de unas 6.000 madres adolescentes que habitan los barrios más pobres de Uruguay. El año pasado se registraron en el sector público y privado, 8.500 niños nacidos de madres que rondan los 18 años de edad. El 70% de esos niños corresponde a usuarias del sector público de la salud.
Tras el debate parlamentario que implicó la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de ley sobre salud reproductiva –que despenaliza el aborto durante las 12 primeras semanas de gestación–, el Programa Integral de Infancia, Adolescencia y Familia en Riesgo, que funciona en la órbita de la Presidencia de la República y el MSP, golpeará las puertas de los hogares de las madres adolescentes y realizará un seguimiento para acercarlas a los centros de salud.
La meta es evitar un nuevo embarazo durante la adolescencia e informar sobre los distintos métodos anticonceptivos a madres y padres adolescentes.
El ministro del ramo, Alfonso Varela, dijo ayer en la Presidencia de la República que «en todos los centros de salud existen distintos métodos anticonceptivos gratuitos, a disposición de la población usuaria de los hospitales».
El DIU es el preferido
Para llevar adelante este contacto y seguimiento con las madres adolescentes a nivel nacional, se realizó previamente desde abril a diciembre de este año una experiencia piloto con 50 madres usuarias del Hospital Pereira Rossell.
Las organizaciones no gubernamentales Plemuu (Plenario de Mujeres del Uruguay) y el Proyecto La Bonne Garde, seleccionaron a las adolescentes menores de 18 años, que se convirtieron en madres por primera vez. La experiencia piloto también buscó saber qué respuestas ofrecían los centros públicos a las madres adolescentes.
Tanto el Programa Integral como el MSP, saben que la tarea no es fácil. En primer lugar las mujeres cuentan con mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral, y precisamente, la optimización de la inserción social, es otro de los objetivos de este seguimiento. La integrante del Programa de Infancia, Adolescencia y Familia en Riesgo, Virginia Deus, dijo a LA REPUBLICA que «primero hay que sensibilizar a las instituciones estatales para que la salud sexual sea considerada en distintas actividades de la educación formal». Adelantó que el año próximo, un total de 200 escuelas «tomarán la salud reproductiva como parte de su programa» de estudio. Deus indicó que el Programa Integral de la Presidencia de la República, «proyecta políticas de Estado» en materia de prevención de embarazos.
Apoyo en dólares
A partir del 20 de diciembre, según confirmó ayer el secretario de la Presidencia de la República, Raúl Lago, una asistencia crediticia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por U$S 45 millones, permitirá concretar en todo el país el programa de seguimiento de las madres adolescentes que se ejecutará en cuatro años.
A comienzos de 2003, un asistente social, psicólogo o enfermera comunitaria, comenzará a tomar contacto con las adolescentes después del parto.
El 84% de las madres asistidas durante la experiencia piloto optó por un método anticonceptivo luego de haber parido. El 70% eligió el Dispositivo Intrauterino (DIU) para prevenir un segundo embarazo y un porcentaje menor optó por las píldoras anticonceptivas. La asistente social de Plemuu, Beatriz Olivera, relató que la tarea de selección de madres adolescentes del Hospital Pereira Rossell, fue especialmente ardua cuando se procuró llegar a los domicilios.
Las direcciones muchas veces no fueron las exactas y en varias oportunidades las familias de las adolescentes presentaron obstáculos para que las asistentes sociales trabajaran. En ocasiones algunas familias pensaban que la asistente llegaba al hogar para ofrecer alimentos o dinero.
El agente social planteará a las madres y padres adolescentes metas realizables tales como terminar sus estudios. Este objetivo se planteó luego de detectarse que unas 20 madres que formaron parte de la experiencia piloto sólo habían terminado Primaria, cinco de ellas la cursó parcialmente, y el 50% no terminó segundo año de liceo. El agente podría recomendar a la adolescente que un Centro de Atención a la Infancia y a la Familia (CAIF) cuide al niño mientras la madre cursa sus estudios.
El Programa Integral y las autoridades sanitarias trabajan sobre la premisa de que «la adolescencia no es una etapa ideal de la vida para una maternidad y paternidad responsable, además de que el embarazo se puede considerar de riesgo a esta altura de la vida», agregó Virginia Deus, integrante del programa. *
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