La nueva clase de guerra

 

El Nuevo Orden Internacional corporativo, creado por medio de tratados, fusiones y capital flotante, está agresivamente tomando control de nuestros gustos, actos y decisiones, y los pueblos se resignan a existir en una esclavitud democrática.

Los medios de comunicación y las aulas educativas vendieron al mundo la idea de que el fin de los nacionalismos traería paz y prosperidad.

El derecho de todos a todo

En los años 60 y 70, se esgrimía que el desarrollo daría oportunidades a todos de disfrutar de las mismas cosas y se ignoraba a quienes argüían que la diversidad nos había hecho felices, y proponían otras formas de vida. «Su prosperidad puede ser odiosa para mí», dijo Evelyn Williams, ex directora del Council for Women (Consejo de Mujeres), en una charla en Naples, Florida, EEUU, en agosto de 1997. Y bueno, Coke invadió al mundo con sus refrescos y el presidente de Nabisco cumplió su objetivo de poner sus galletitas Ritz en todas las cocinas de China. Esto sería ideal si ese orden mundial del capitalismo no tuviera consecuencias ecológicas nefastas y erosionara nuestros valores, nuestra cultura y nuestro sistema político; ergo, nuestro Planeta.

Las presidencias de Reagan-Bush aseguraron que el objetivo de la desregulación era aumentar «el poder competitivo de las corporaciones, y filtrar los beneficios a las empresas chicas y medianas». Bajo el nuevo Orden Internacional el capital lleva las riendas y recoge enormes ganancias sin que nada se filtre al resto de la población. Al otorgar el manejo del ahorro y préstamo a empresas privadas se dejó impunemente en manos de manipuladores la administración del dinero de los depositantes. Sucede en el mundo. ¡Y vaya coincidencia! El banco Broward Savings (Florida), fue descalabrado en 1988 por el actual gobernador del Estado de Florida, John Ellis «Jeb» Bush, y el Silverado Banking, Savings and Loan, en Denver (Colorado), cuyo director era Neil Bush, cerró inesperadamente después de la elección de 1988. Estafas que le costaron a los contribuyentes billones de dólares.

Fusiones bajo la lupa

Se nombró en las cortes a defensores del mercado libre para que sus decisiones reflejen las necesidades de este nuevo sistema. El capital se movió al terreno de la mano de obra barata y obligó al achique empresarial. Las medidas del gobierno de Clinton contra Bill Gates y Microsoft fueron una advertencia de que la nueva tecnología no debe controlar la competencia en detrimento del consumidor y el desarrollo tecnológico.

Lo mismo puede aplicarse en la industria de la ingeniería genética, llamada ahora «investigación genómica», bajo la cual trabajan científicos gubernamentales, industriales y académicos para aislar y manipular genes humanos, orgánicos y animales.

Los grandes laboratorios tienen control sobre el mercado de los seguros médicos. Bristol Myers Squibb y Pfizer contrataron con Caremark (15 millones de afiliados), y Novartis y Johnson & Johnson con Value Rx (27 millones de afiliados).

Los usuarios no son informados, no tienen opciones y no se investiga lo que pueda contradecir a los intereses farmacéuticos.

Los acuerdos mercantiles bajo el North American Free Trade Agreement (Nafta, sigla en inglés) y la Organización Nacional del Comercio (OMC) no están abiertos a la competencia. En los programas de ajuste estructural diseñados e implementados por el Fondo Monetario Internacional no se incluye la esfera militar. La industria de la defensa crece y se consolida. Con todos los cortes hechos a programas de ayuda social, las tentativas de los gobiernos para reducir salarios e imponer productos occidentales que destruyen la industria y agricultura locales, no es de extrañar que algunos llamen a esto la nueva clase de guerra.

El capital financiero recorre el mundo para evitar pagar impuestos pero cuando se ve en aprietos recurre a su gobierno para que los ciudadanos paguen los platos rotos.

La responsabilidad de los gobiernos de brindar servicios sociales terminó. Peor, tienen que hacer lo menos posible y dejar su rol en manos de corporaciones privadas. La Coalición Cristiana ultraderechista controla gran parte de la educación privada en EEUU desde una oficina especial creada en 2001 en la Casa Blanca.

Globalmente 358 personas tienen tanta riqueza como la de 2.5 billones de personas de ingresos medios, juntas. (Informe de UNDP/1996). Cinco firmas controlan más del 50 por ciento del mercado global de componentes automovilísticos, aeroespaciales, aeronáuticos y electrónicos, y otras cinco controlan más del 40 por ciento del mercado petrolero mundial, computadoras personales y  especialmente alarmante por posibles consecuencias en un debate sobre estas cuestiones  los medios de información.

47 de las principales 100 economías del mundo son corporaciones transnacionales. El 70 por ciento del comercio global es controlado por 500 corporaciones. Las 10 corporaciones semilleras controlan aproximadamente 40 por ciento del mercado de semillas comerciales, valuadas en aproximadamente 15 billones de dólares. El mercado mundial farmacéutico es de unos 251 billones, y las 10 principales empresas controlan aproximadamente el 36 por ciento del mercado global. Los 20 principales laboratorios controlan el 57 por ciento del mercado internacional. El potencial para farmacéuticos y semillas genéticamente modificadas ha creado una ola de fusiones. La American Home Products (US$2.2 billones en 1997) se fusionó con Monsanto (294 millones), para crear un conglomerado de 35.08 billones de dólares y capturar los mercados de medicina y agricultura genética.

El banco Wells Fargo, segundo más grande de California, está entre los siguientes seis accionistas de cinco grandes corporaciones relacionadas con la agricultura: Tyson, Archer Daniel Midland, Conagra, Monsanto y Phillip Morris. Bank of America es el prestamista agricultor más grande de EEUU (datos: Control del Suministro de la Alimentación Mundial, Mander y Goldsmith, op.cit.) Mickey Kantor, ex Ministro de Comercio de EEUU, y Marcial Hale, ex asistente del presidente de EEUU, fueron nombrados, respectivamente, miembro de la junta de directores de Monsanto Corporation, y coordinador de asuntos públicos y estrategia corporativa en el Reino Unido e Irlanda.

Y, como corolario, The Washington Post informó que Virginia Weldon, vicepresidenta de Monsanto sería nombrada directora de la Administración de Comestibles y Medicamentos de EEUU (FDA, sigla en inglés). *

 

(*) Periodista

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