Estudiantes de bachillerato tienen problemas para salvar Matemática
En el documento «Seminario: Educación Matemática en la Educación Media Superior y Bachillerato», elaborado por un equipo de especialistas del Consejo Directivo Central (Codicen) se destaca que sólo un 13% de los profesores de Matemática en los liceos poseen el título expedido por el Instituto de Profesores Artigas (IPA). Esto significa que el 87% restante de los docentes de esa materia no acreditan una formación técnica, pedagógica y didáctica que se imparte en dicho instituto.
En este sentido, cabe aclarar que, hasta 1996 la formación inicial de los docentes de Matemática de Enseñanza Media se realizaba en el Instituto de Profesores Artigas (IPA).
A partir de 1997, se implementaron Centros Regionales en varios departamentos. Los egresos anuales de estos centros de formación inicial no alcanzan para reemplazar a los que abandonan la docencia por diversos motivos.
El trabajo, editado por el Programa de Mejoramiento de la Calidad de la Matemática, dependiente de la Gerencia de Innovación Educativa, que funciona en la órbita de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) recoge una serie de conferencias y debates, desarrollados en diciembre del año pasado, que contaron con la participación de especialistas de Holanda, Alemania, Argentina y Uruguay.
El extenso documento, expresa la necesidad de generar una discusión en torno a un nuevo enfoque en la enseñanza de las Matemáticas, en el marco de la transformación de la Educación Media que comienza a gestarse en Uruguay. Esto, agrega el documento, requerirá un cambio en los planes y programas, pero también en las prácticas en las clases y en la propia formación de los docentes.
Un dato significativo, y que refuerza la idea de un cambio en el diseño y abordaje para los educadores y educandos en esta materia, es que en nuestro país aún continúa vigente el diseño y organización de asignaturas y programas que pertenecen al plan elaborado en 1941. Esto significa que, amén de la falta de aggiornamiento, se reiteran programas y contenidos que ya tenían varias décadas de antigüedad en 1941.
Claro que, según da cuenta el informe, los cambios requerirán de la participación de un cuerpo docente que deberá ser calificado tanto en los conocimiento matemáticos como didácticos. «Para ello el sistema educativo deberá crear las condiciones necesarias referentes a la formación inicial y a la capacitación permanente del cuerpo docente de Matemática actual y del futuro».
«Los profesores están muy mal remunerados y acumulan muchas horas docentes por semana para completar un mejor salario», señala el documento.
Esta situación del pluriempleo en otras instituciones educativas, privadas y en la Universidad, redunda inevitablemente en un detrimento de la calidad y condiciones de su tarea.
Datos preocupantes
Los resultados de exámenes para los alumnos del Bachillerato son «dramáticamente bajos», según expresa el relevamiento.
A modo de ejemplo, se cita que en 5º Científico correspondiente al año 2000, el 61,5% no aprobó, mientras que apenas un 38,5% lo aprobó. Otro ejemplo: en 6º de Ingeniería, correspondiente al mismo período, el 57,2% no superó las pruebas evaluatorias y sí lo logró el restante 42,8%.
De estos guarismos del informe se desprenden dos interrogantes: ¿los resultados, no serían muchos peores sin la acción de los profesores particulares? ¿Dónde aprendieron los estudiantes que aprobaron el examen: en el aula o en la clase de profesor particular?
Y se agrega que, ante la ineficiencia y los graves problemas de diseño e implementación, los profesores particulares se han transformado en una «verdadera industria».
Lo grave de esta situación es que el alumno, a través de las clases particulares, aspira a un solo objetivo, la aprobación del examen, por lo que en el caso concreto de Matemáticas, la formación matemática termina siendo débil y, en ocasiones, casi inexistente.
Algunas de las razones de la alta reprobación de los exámenes podría explicarlo el hecho de que las pruebas evaluatorias se elaboran y proponen en cada centro de bachillerato y no hay pautas de evaluación común. Tampoco existe una evaluación externa y, la propuesta de examen, no se corresponde muchas veces con el nivel desarrollado en los cursos y su corrección está muchas veces sujeta a criterios subjetivos.
También se deja constancia que aproximadamente un 20% de los estudiantes inscriptos en 4º año, es decir 1er. año de Bachillerato, egresan en tres años, lo que equivale a un año por cada curso.
Del segmento que ingresó en 1998, sólo el 34,3% cursaron 6º año en 2000, por lo que el segmento de rezagados para ese año fue de 28,1% mientras que un 37,5% abandonó el sistema educativo. Aproximadamente el 30% de la generación, en un promedio de 5,3 años de estudios en el Bachillerato, lo culmina y egresa, según los datos elaborados por el Grupo para el Mejoramiento de la Enseñanza de la Matemática en la ANEP.
La información disponible por franja etaria para el año 1999, indica que el 7,3% de la población comprendida entre los 12 y 14 años de todo el territorio nacional no cursa estudios formales en ningún nivel. Entre los 15 y 17 años, el porcentaje en todo el país asciende al 26,1%.
Los indicadores, desglosados en Montevideo y el resto del país indican que en la capital, los jóvenes que tienen entre 12 y 14 años, el 6% no va a estudiar, mientras que en el interior del país ese porcentaje sube al 8,5%. Con respecto a los adolescentes montevideanos entre 15 y 17 años, el 21,7% no asiste a estudios formales y en el resto del país el porcentaje trepa al 30,1%. *
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