Tiene la palabra

 

Carta abierta al doctor Jorge Batlle

«Darle hijos al país, no cuesta… duele»

Señor Presidente de la República Oriental del Uruguay

* Al comenzar a escribir esta carta casi no logro ver lo que escribo, por las lágrimas que caen por mi rostro, por tener los ojos hinchados y casi cerrados de llorar toda la noche. Con las facturas de UTE y OSE vencidas, sin teléfono por corte desde hace meses, con 5 hijos, con una madre de 75 años a cargo, casada con un profesional que tiene un sueldo hundido, sin aumentos, con los impuestos nuevos que usted conoce y repleto de descuentos por los préstamos que debió sacar para poder comer; con el alquiler atrasado varios meses.

Hoy bajo cortina, no quedan esperanzas y mucho menos ganas de vivir. El pago de préstamos a amigos solidarios no los he logrado devolver, empresas que tienen deudas con mi esposo, no le abonan los trabajos, y cuando lo hacen es en muchas cuotas y sólo alcanza para una magra comida, donde mi hija de dos años no conoce el gusto de una fruta.

Consciente que hay gente en peor situación, realmente me siento egoísta, y en ese momento pienso en mi familia, llegando a la conclusión que darle hijos al país, no cuesta… duele. Duele, señor Presidente, al dividir cuatro platos de fideos entre 8, y solicitarle a un niño de 9 años que no se puede pedir más. Quiero comunicarle que esto duele tan, pero tan profundo que no hay palabras para poder explicarlo. Usted tal vez deba desconocer (aunque parezca trivial), no tener dinero para comprar un espiral y escuchar a la mañana el llanto de una bebé por las picaduras de los mosquitos y no tener una pomada para calmar las molestias, yo lo conozco y me duele. No tener jabón para lavar la ropa, ya es común y no poder vender nada de mi hogar, porque tal vez esté todo embargado, me angustia más.

Señor Presidente, son consciente de la cantidad de gente que viven en asentamientos, entre chapas, durmiendo en el piso junto a los niños, sin comida, sin luz, sin agua… y me pregunto si usted, llevará a mi familia a lo mismo.

¿Es usted consciente del hambre de la gente? Piense en la palabra hambre, en lo que significa.

¿Es usted consciente que le escribe alguien que aún no ha tocado fondo y que pide disculpas por lo que hoy tengo o me queda, a todos aquellos que hoy no tienen nada?

¿Es usted consciente de lo que es la angustia por no tener los derechos básicos de un ser humano? Le pido también que piense en el significado de la palabra angustia.

¿Tiene usted idea del valor de $ 50 en un hogar?

¿Tiene usted idea del sufrimiento de una madre, al no tener calzado para sus hijos y depender de que alguien pase un par de zapatos usados? ¿O de no poder hacerlos participar en una fiesta de final de cursos por la falta de los mismos?

¿Le parece correcto pedirle sacrificios a la población, bajando sueldos, colocando más impuestos para poder luego pagarle al FMI, un préstamo de dinero demencial que no sé dónde fue a parar? ¿Cree usted que basta con enviar presos a banqueros corruptos (por no usar otras palabras más duras) y hacerle pagar al pueblo las responsabilidades de estos «ciudadanos?» No creo que sólo ellos sean los responsables.

No creo en personas iluminadas para Presidente de este país, pero en su caso, usted debería renunciar y llamar a nuevas elecciones, reconociendo su fracaso junto a su gente, mostrando con su retiro un gesto heroico para su país. Debería dejarle el lugar a otros ciudadanos que piensen en la gente como primer objetivo, que no emigren más jóvenes y que los que quedamos puedan tener tan solo los derechos básicos de un ser humano: Comida, Trabajo, Salud y Vivienda.

¿O acaso considera usted que debamos seguir esperando? ¿Esperando qué? ¿Niños desnutridos, miseria y más suicidios?

Por si acaso usted conoce la palabra hambre y desesperación pero no el cabal significado de las palabras, mi hijo de 12 años me dicta de su diccionario escolar para que se lo transcriba.

Hambre: Sensación subjetiva originada por las contracciones del estómago y duodeno, por la disminución de alimentos (en especial glucosa).

Desesperación: Pérdida de la esperanza.

Esperanza: Estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. (Comida, trabajo, salud y vivienda).

Hoy recuerdo el jingle de su campaña política «Me gusta la gente», pues yo le hablo con franqueza y le hablo diciéndole la verdad de frente.

Creo que me he dirigido a usted con respeto, en especial por su investidura de Presidente de todos los uruguayos, a pesar que en este momento de tristeza, siento que este país es un barco sin timonel en un mar bravío.

TAN SOLO UNA MADRE URUGUAYA – CI: 1.963.960-6

 

Recorrido policial de una denuncia contra vecinos molestos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Yo vivo en la Cooperativa de Vivienda Gral. Artigas sito en la calle Coronel Raíz y Casavalle.

Mi casa se encuentra en un tercer nivel; donde para llegar tengo que subir por escalera de hormigón. Al pie de dicha escalera se juntan todas las noches varios muchachones hasta altas horas de la noche, no dejando descansar a los que allí habitamos. Por esta razón pude conseguir una entrevista con el subcomisario Del Río para exponerle la situación que estamos viviendo los que vivimos en esa tira y más yo que llego de trabajar a las 23.30 horas. Dicho subcomisario que es a su vez subsecretario del doctor Borrelli me derivó a la Jefatura de Policía, ahí me atendió el comisario inspector Mirag quien me atendió maravillosamente pero a su vez me derivaron al jefe de la Tercera Zona mayor Alcántara. Se me tomó declaración de todo lo que a mí me estaba pasando y a mi familia también ya que la vivienda que habito está justo en la esquina donde se juntan todos esos muchachones.

En la noche del día 4 de diciembre de 2002 llegando a mi casa encuentro otra vez reunida al pie de la escalera gente extraña.

Subí a mi casa y llamé al 109, patrulleros, donde un operario me atendió muy amablemente diciéndome que me iban a mandar personal para sacarlos de ahí, y es la segunda vez que la Policía me toma el pelo una vez en mi trabajo y otra vez cuando yo llamé desde mi casa.

Creo que eso no lo pueden hacer, porque yo con llamarlos para que solucionen el problema, estoy evitando que yo pierda los estribos y cometa una barbaridad, y entonces sí van a decir que por qué no se llamó a la Policía.

Señor Director, no distraigo más su atención.

Lo saluda atentamente,

HEBERT MUSTO – CI: 877.731-8

 

Carta abierta al director de la OPP

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los ferroviarios con causal jubilatoria y aquellos que la cumplan en setiembre de 2004, vimos con verdadero beneplácito la preocupación de su gobierno al ofrecernos un retiro incentivado que de alguna manera premia nuestro constante aporte al BPS por más de 40 años.

Fue así que al enterarnos de su nota 053/c/02 del 20.11.02 (la segunda del mismo tenor) abrigamos la esperanza que nuestro Directorio tomara conciencia de su importancia y le concediera prioridad.

Sólo tomó conocimiento de la misma obviando los trámites siguientes.

Posteriormente su presidente el señor arquitecto Jorge García Carrere presentó renuncia a su cargo.

Tenemos un Directorio desintegrado y este hecho ha creado un vacío en las distintas esferas.

Estamos a sólo 20 días de la fecha de caducación del nuevo plazo acordado por usted para legalizar el pronunciamiento sob
re el tema.

El apremio de los plazos nos concede valor para preguntarle:

I – ¿Somos los ferroviarios «hijos desheredados» o funcionarios con derechos y también amparados por la ley como nuestro colega de los otros entes?

II – ¿Podemos esperar que alguien antes del 31.12.02 le otorgue a su nota el lugar que le corresponde?

Nos consta que el país vive horas cruciales necesitando de todo el esfuerzo de hombres como usted, pero los ya «viejos ferroviarios» (más de 300) y nuestras familias solicitamos su intervención aspirando a un trato igualitario y justo como el otorgado a los demás empleados públicos.

La gran mayoría de sus autoridades han concedido e instrumentado los incentivos ofrecidos, mientras que en el caso ferroviario persiste la incertidumbre.

Agradeciendo su deferencia salúdalo muy atentamente:

JOSE ENRIQUE PARODI – CI: 1.500.380-1

 

No somos familiares del economista Carlos Viera

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En los últimos tiempos se ha hecho común, en los distintos medios de prensa escrita, oral o televisiva, la difusión de reportajes, notas, cartas, borradores, o meramente opiniones del economista Carlos Viera.

Atento a ello, y dada la homonimia, homografía y homofonía existente, el firmante se ve forzado a dejar palmariamente establecido, que el mencionado economista no es persona de mi conocimiento, ni tengo con él lazos de parentesco cercano o lejano, no siendo homólogos ya que tenemos profesiones distintas.

Asimismo la citada persona tampoco tiene vinculación familiar con el padre del suscrito, escribano doctor Carlos Viera, fallecido el 24 de enero de 1959. Esta precisión se hace totalmente imprescindible ya que este último se especializaba en Economía Política, habiendo sido titular de la cátedra respectiva, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales desde 1950 hasta la fecha de su fallecimiento, cargo que obtuviera por concurso de oposición.

Se hace la presente aclaración a los efectos de evitar cualquier tipo de confusión, o relacionamiento de personas, ideas, posiciones u opiniones, en razón de la similitud de nombres y apellidos.

Agradeciendo la publicación de la presente, lo saluda muy atentamente

ESC. DR. CARLOS F. VIERA CRESPI – CI: 780.747-1

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