Precios turísticos de Uruguay son más caros que los de Argentina y Brasil
La ecuación es más sencilla de lo que parece: mientras en Uruguay se anuncia con bombos y platillos que los precios para el verano no aumentarán en dólares, Argentina y Brasil tampoco los aumentarán, pero en sus respectivas monedas. Con ese dato y una calculadora de bolsillo, hacer números basándose en las respectivas devaluaciones implicará una realidad escasamente halagüeña para nuestro país.
Aun cuando desde algunas tiendas el sonsonete es que en este verano «nos jugamos todos» al turismo, la realidad amenaza pasar por encima de cualquier jingle como una motoniveladora.
Ateniéndonos a las cifras que es posible recabar tanto en Argentina como en Brasil, todo parece indicar que para iguales categorías, los vecinos allende el Plata estarán alrededor de un 20% más baratos, mientras que los norteños alrededor de un 15% menos.
La confirmación de este argumento es dada por la realidad. La Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica, en Argentina, afirma que las reservaciones, en los principales centros veraniegos, se sitúan ya por encima del 40%. Aunque Brasil, es mucho más disperso para efectuar similar apreciación, lo cierto es que la tercera parte de Florianópolis está con reservas para enero y febrero. Más al norte, la presencia europea será determinante, pero en absoluto se habla de una temporada con algún cuestionamiento por baja presencia de público.
Los argentinos presentan su extensa costa atlántica con tarifas de la temporada 2001-2002, pesificadas y prácticamente sin incrementos, con la sola excepción de sus playas «estrella»: Mar del Plata y Miramar que presentan incrementos en algunos servicios de hasta el 25%, pero en pesos, algo que devaluación mediante, pone más «a tiro» esas arenas, que las nuestras.
Según información del matutino bonaerense Clarín, los operadores turísticos están apostando a la llegada de más extranjeros que en años anteriores. Sin embargo la apuesta más fuerte es a los argentinos que pasarán las vacaciones en su país: balnearios y paradores intentan dar un toque caribeño a las instalaciones, ambientando la ilusión que los veraneantes dejen atrás por este año al menos, el recuerdo de sus veranos en el verdadero Caribe.
Las publicaciones de turismo insisten en que la costa argentina presentará este año importantes oportunidades sobre la base de «buscar» precios en el circuito extra-hotelero. Algunos gobiernos provinciales incluso han abierto listas de alojamientos en casas, para miles de argentinos dispuestos a ganar algo, recibiendo visitantes en sus hogares. A la fecha un departamento de un ambiente en las zonas más económicas de Mar del Plata (Centro o barrio La Terminal, por ejemplo), apenas sobrepasa los 500 pesos, unos 150 dólares. En lo más selecto (Playa Grande), se alquilan monoambientes por unos 700 pesos argentinos. (Ver infografía).
La «pesificación» a nivel hotelero, abarató de algún modo, a pesar incluso del aumento, las estancias marplatenses. Para la categoría una estrella, la habitación doble, desayuno e impuestos incluidos, ronda por día los 19 pesos; 25 pesos, los de dos; 36 los de tres; 55 los de cuatro; y 180 el mínimo para los de cinco estrellas.
Aunque la calidad del turismo que se espera viaje a la costa sureña, será inferior a años anteriores, el estimular una presencia multitudinaria parece obsesión común de los empresarios. Tal así que los «paquetes económicos» florecen. El acuerdo con la Secretaría de Turismo de Argentina, para que las familias numerosas tengan importantes descuentos en Ferrobaires, habla de un verano con miles de viajeros por tren, a lo largo y ancho de la costa.
Mucho más cerca de Buenos Aires, el Partido de la Costa, con sus 14 balnearios, ha coordinado también el mantenimiento de los precios del verano anterior. Centrado en un turismo de alquiler de casas principalmente, las hay con dos dormitorios, cerca del mar, a no más de 1.200 pesos por enero.
La única excepción hasta el momento la constituye Villa Gesell, cuya tradición de alquilar fincas por mes se derrumbó, ante un público que reclama a lo máximo, arrendamientos por una quincena.
Pinamar por su parte, donde descansan muchos de los famosos del vecino país, adelanta tener casi un 30% de la oferta de alquileres con reservas confirmadas.
Cariló, un ilustre desconocido para los uruguayos, es el sitio de la costa argentina que se precia de mejor reserva: 60% a esta fecha, aún cuando los precios están en alza.
¡Sejan bem-vindos!
En Brasil con la estabilidad de los alquileres en reales, las diferencias cambiarias juegan también a favor de las playas norteñas. Florianópolis, aguarda un 20% más de argentinos que el verano anterior, según los operadores. Esto ha determinado un índice importante de alquileres en algunas playas del norte de la isla (áreas preferidas por los argentinos), tanto a nivel hotelero como de casas y apartamentos. En términos de dólar, los hoteles están entre un 5 y un 10% más baratos que en 2001-2002. La baja en los alquileres es similar. Una de las explicaciones clave, es que durante los últimos años, los argentinos de clase media habían literalmente desaparecido de las playas sureñas brasileras, ante las facilidades que les significaban veraneos en lugares más exóticos. Ello derrumbó los precios, que ahora están disminuidos a niveles absolutamente accesibles, inclusive para los uruguayos.
También la famosa playa de Camboriú, presenta, según todas las ofertas disponibles en Internet, precios en reales, menores a los de años anteriores. Una casa por día cotiza a partir de 50 reales, (el real cotiza a $7,25), mientras se puede conseguir un hotel de tres estrellas por noche a partir de los 80 reales.
Comer, beber y divertirse, continúan siendo atracciones absolutas y baratas en Brasil, lo que aumenta el atractivo. Además, desde Argentina los paquetes turísticos, cuestan hasta un 30% menos que, similares, en venta en el mercado uruguayo. La distancia para los aviones en este escenario no es condicionante, sino el alejamiento de los circuitos aéreos, algo que cada vez afecta más a Uruguay. *
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