Se viven horas dramáticas en la salud pública

El Pereira Rossell a punto de colapsar

El incumplimiento del contrato que establecía un incremento salarial del 15% para los médicos de Salud Pública que reciben incentivo, más la solicitud del pago de aguinaldo motivó un conflicto, que se sumó al establecido por los galenos que son exclusivamente contratados. Estos dejaron sus puestos el 16 de noviembre, cuando el MPS caducó sus contratos. Algunos que aún permanecían en sus puestos se sumaron al conflicto.

La renuncia masiva de médicos provocó ayer un caos asistencial en el Pereira Rossell, hospital donde el propio gremio reconoce que tiene su mayor fuerza para presionar a las autoridades.

En el nosocomio que atiende a miles de madres y niños uruguayos, LA REPUBLICA comprobó que en la jornada de la víspera no tuvo médico de guardia en la entrada ni tampoco ginecólogo.

El hospital atiende normalmente unos 40 partos; ayer, 10 embarazadas fueron derivadas a otros centros asistenciales como ser los hospitales: Policial, Militar y el Clínicas, y algunas a diferentes mutualistas.

Durante la pasada jornada, sólo se atendieron dos partos normales y una cesárea que debió intervenirse de urgencia. Según informaron fuentes del Pereira Rossell, 2 de las 3 intervenciones estuvieron a cargo de una partera, sin el acompañamiento de un profesional. De acuerdo con la ley, la asistencia del parto la pueden hacer funcionarios no profesionales pero siempre con la colaboración de un obstetra o ginecólogo. «El único profesional que podía supervisarla estuvo a varios metros atendiendo la emergencia», explicó una fuente del hospital.

Voceros del Sindicato Médico del Uruguay (SMI) señalaron que autoridades del hospital le aseguraron a las parteras que no estarían solas al momento de intervenir en un parto, ya que contratarían a profesionales de una empresa de emergencia móvil para este fin. No obstante, representantes de dicha empresa manifestaron no saber nada de esta solicitud por parte del MSP, con lo cual podrían originarse riesgos en la atención y violación de la ley.

«Si tenés tu mujer embarazada no la traigas porque no te van a atender», comentó un joven que acompañado por su mujer y su hijo, esperaba ser atendido en el Hospital de la Mujer.

Otra muchacha que salía de alta con su hijo, afirmó que «hoy (por ayer) vino una mujer con siete de dilatación y la llevaron a otra parte, no están atendiendo a nadie.»

Denuncian presiones y falta de garantías

El viernes pasado, el ministro de Salud Pública, Alfonso Varela aseguró que aunque con complicaciones, la asistencia estaba garantizada. Esta afirmación fue replicada por el médico docente de la Facultad de Medicina, Daniel Bordes, quien sostuvo que «sí hay problemas asistenciales.»

Aclaró que no pretende opinar ni incidir en este conflicto médico, aunque consideró fundamental informar que están «pasando cosas graves, ya que los docentes no pueden atender sin los especialistas, como ser los anestesistas, ginecólogos o cirujanos».

Estos funcionarios, algunos internados, otros residentes, recibieron la orden de «bajar del primer piso» para realizar el trabajo que efectuaba la guardia, hecho que provocó malestar porque «no estamos obligados a realizar esta tarea ni nos corresponde.»

Las fuentes acusaron a la directora Irma de León de presionar para que estos médicos-docentes sustituyan a los médicos en conflicto.

La falta de especialistas suficientes y la forma médica de proceder, no estaría garantizando una correcta asistencia, lo que produce en muchos profesionales temor a cometer errores y caer en mala praxis. Esto podría llevar al sometimiento de un posterior juicio, indicó uno de los médicos que atendió ayer y, prefirió no identificarse.

Al borde del caos

Ayer en el Hospital de la Mujer estaban a disposición 5 residentes (grado 2), un neonatólogo en el CTI y un anestesista. Faltaron dos médicos de puerta, dos neonatólogos y dos anestesistas.

Cuando se requería una ambulancia para la atención de un parto, estaba la orden de derivar a la paciente a otro centro asistencial.

Barret Díaz, integrante del Sindicato Médico del Uruguay (SMI) dijo a LA REPUBLICA que «hoy (por ayer) en el Pereira Rossell existe un caos donde se trata de evacuar a los pacientes, pero se encuentra con historias cerradas de los pacientes y no saben dónde mandarlos.»

Con respecto al conflicto que los médicos vienen llevando a cabo, entendió necesario convocar a una urgente reunión para dialogar hasta que exista una solución al tema.

Afirmó que a través de este conflicto las autoridades no deben ensañarse con la gente, ya que esta situación puede agravarse en otros hospitales.

Cuestionó que el nuevo contrato de los médicos incentivados contratados debió hacerse antes para no mezclar la asistencia de la población con las negociaciones.

El médico y docente Daniel Bordes explicó que antes de 1990, los médicos especializados cobraban muy poco dinero –unos $ 3000– por lo cual, existía poco estímulo en los funcionarios que estaban desempeñándose en la órbita pública y los más capacitados trabajaban exclusivamente en el sector privado. Ante esta realidad, el Estado llevaba a los pacientes a otros CTI, lo que debía hacer una gran erogación monetaria.

Por lo cual, las autoridades sanitarias de la época consideraron conveniente otorgar un «plus» o incentivo a los médicos que trabajan en CTI de adultos, pediátricos, puerta de emergencia y block quirúrgicos.

Bordes explicó que este cambio de incentivar el funcionamiento de los profesionales provocó reducir en un tercio la tasa de mortalidad infantil, ubicada actualmente en un 6,9 casos de cada 1.000 nacidos vivos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje