ESPECIALISTA EN MERCADO ANALIZO EL CAMBIO DE HABITO EN LA FORMA DE COMPRAR

La crisis lleva a los uruguayos a caminar en busca de precios

El Centro de Almaceneros minoristas, baristas y afines del Uruguay (Cambadu), en el marco del Programa de Fortalecimiento del Comercio Minorista, organizó la conferencia «La nueva forma de comprar de los uruguayos con devaluación e inflación», que dictó Guillermo Oliveto. El especialista en el análisis de la problemática de los mercados y del impacto del contexto en los hábitos, conductas y estilos de los consumidores, afirmó que tras la devaluación de junio pasado, el 92% de los uruguayos modificó sus hábitos de compra y consumo.

Señaló que el «entristecimiento, la expectativa y el enfurecimiento» llevan a definir a la sociedad uruguaya como de la «Triple E».

La situación de inestabilidad económica que viven muchas familias provoca en buena parte de los uruguayos un sentimiento de entristecimiento, dolor, sufrimiento y lástima; se detecta en el ánimo colectivo manifestaciones de alteración y nerviosismo.

En cuanto a la realidad socioeconómica, Oliveto explicó que la región latinoamericana en los últimos tiempos tuvo dos accidentes importantes: uno fue el efecto Tequila y el otro la devaluación brasileña que dio paso a un segundo tipo de discontinuidad.

Pero explicó que en épocas de crisis, existe mayor complejidad para salir adelante debido a una profunda desestabilización que se prolonga. En estos casos, dijo, lo recomendable es tratar que los negocios permanezcan funcionando como se pueda hasta que cambie la coyuntura.

Explicó que en Uruguay un 40% de las familias ven de cerca el problema del trabajo, sumados los desempleados y los subempleados.

«Esta realidad está cambiando la cabeza de la gente y la lógica de consumo, aun de los que tienen dinero», dijo Oliveto.

Actualmente la gente que todavía puede comprar experimenta sentimientos de culpa y en muchos existen temores e incertidumbre sobre si mañana dispondrán de dinero para gastar.

El experto argentino mencionó que el 29% de los uruguayos manifestó preocupación por la desocupación o la falta de trabajo y el 22% por la marcha de la economía del país.

Al ser consultada la población sobre quiénes son los culpables de esta crisis, un 40% responsabilizó al gobierno, mientras que el 16% se autoadjudicó una cuota parte de responsabilidad.

Honestidad y nacionalismo

Los consultados también destacaron como valores, la honestidad y solidaridad de los comerciantes. Oliveto, licenciado en Administración, puso como ejemplo el involucramiento del comerciante en causas solidarias, tal como ocurrió recientemente con las jornadas organizadas por Cambadu y la Asociación Comercial de la Unión, cuando se recolectaron comestibles para distribuir en merenderos y comedores.

A partir de esta investigación, los uruguayos a pesar de emigrar masivamente, todavía se sienten mayormente orgullosos de su país (80%) y en caso de poder elegir dónde nacer nuevamente, la mayoría respondió «en Uruguay» (73%).

Ultimamente, entre los consumidores surgieron tendencias a adquirir productos nacionales con la finalidad de colaborar y ayudar a trabajadores y empresas uruguayas.

La problemática de la evasión fiscal fue mencionada por el 40% de los consultados.

En lo que refiere al consumo también hubo cambios. De trabajar bastante con tarjetas de crédito, en algunas zonas se pasó al pago en efectivo, se volvió al sistema de libreta o incluso a fiar en transacciones de bajo valor.

En vez de hacerse un gasto mensual para adquirir un surtido de alimentos, se pasó a una frecuencia mayor de compra pero adquiriendo menos productos por vez. Esto ocurre tanto en los comercios minoristas como en los supermercados.

Un sector importante de uruguayos en la década de los 90 tenía la sensación de vivir con un estándar similar al de la sociedad estadounidense; sin embargo, hoy día se sienten más cercanos a la realidad que viven. Piensan más en el presente que en el futuro y por otro lado la sociedad presenta signos de estar menos alegre.

El especialista en mercado sostuvo que se pasó de la lógica del «tanque lleno», a la de la «moneda», cuando se compra lo que se puede con el dinero disponible.

En la actualidad se camina más en busca de ofertas, (71% de los encuestados dijo preferir los bajos precios), hubo una disminución del consumo de determinados productos (62%), y se pasó a marcas más baratas (51%).

En setiembre del año 2000, el 23% de los consultados manifestaron ser «marquistas»; dos años después el porcentaje bajó al 9%. No obstante, creció considerablemente el número de «consumidores pensantes» que calibran tanto las ofertas, el tipo de atención recibido y la cercanía del establecimiento. *

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