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“El COVID-19 agravó los problemas de salud mental principalmente en los adolescentes”

Problemas de salud mental, de conducta, de aprendizaje, el maltrato infantil, el consumo de sustancias, y la salud sexual y reproductiva eran los problemas prevalentes con mayor impacto en la infancia. Esto que ya estaba, en situación de pandemia, “vemos como se agrava”, subrayó Gabriela Garrido, directora de la Clínica de Siquiatría Pediátrica de la Facultad de Medicina (UDELAR).

En tiempos de Pandemia ¿cuál es la situación general para niños, niñas, y adolescentes?

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Acá no es COVID 19 y salud mental en la infancia y la adolescencia, acá es COVID 19 con una cantidad de mediadores y variables impactando en aspectos de salud mental de la infancia y la adolescencia, y atravesado por situaciones como son el cierre de escuelas y liceos. El impacto del alejamiento, que en algunos casos el alejamiento ha sido total, y la desvinculación tanto de niños como de adolescentes, que impacta más en sectores con mayor vulnerabilidad

Los medios (de comunicación) nos están dando buenas oportunidades para poder hacer llegar a la población en general y transmitir algo de lo que escuchamos y recibimos proveniente de las familias y también de niños y adolescentes en estos momentos. El impacto de la Pandemia tiene algunas particularidades, primero por la forma en que se instala y también por lo desconocido que ha resultado para todos, no solo los síntomas, las evoluciones y las repercusiones a nivel físico, que es lo que más hemos estado al tanto todos, pero como se vio, hubo y hay mucha incertidumbre. Vamos conociendo este fenómeno a la vez que va sucediendo. En los temas vinculados a la salud mental, nos pasa igual, hay cosas que vamos viendo y descubriendo en la medida que va pasando el tiempo. No funciona por ejemplo, como el impacto de una catástrofe natural, que impacta en un momento, por ejemplo el Tornado de Dolores, impacta en ese momento y vemos las consecuencias. En esta Pandemia, van sucediendo situaciones y siguen pasando cosas. Esto muestra la complejidad de este tiempo. Hay cosas que ya sabemos, que es la incertidumbre que nos ha generado, las repercusiones en la familia, el cambio en las rutinas, la sobrecarga y como se asocia con otras variables como las socioeconómicas, las repercusiones en la dinámicas de los adultos y los problemas de salud mental de los adultos. Acá no es COVID 19 y salud mental en la infancia y la adolescencia, acá es COVID 19 con una cantidad de mediadores y variables impactando en aspectos de salud mental de la infancia y la adolescencia, y atravesado por situaciones como son el cierre de escuelas y liceos. El impacto del alejamiento, que en algunos casos el alejamiento ha sido total, y la desvinculación tanto de niños como de adolescentes, que impacta más en sectores con mayor vulnerabilidad. En algunas poblaciones, y principalmente en adolescentes que es lo que nosotros atendemos, en el Hospital (Pereira Rossell) o a nivel de policlínicas, ha habido una desvinculación total, tanto el año pasado (2020) como en este año (2021). En otros contextos (menos desfavorecidos) se viven situaciones de stress y las exigencias se han mantenido. El sistema educativo ha hecho un gran esfuerzo, lo quiero reconocer. A la vez que tenemos esta situación en los estudiantes, tenemos lo que ha sido la repercusión en los docentes, que han tenido que hacer un esfuerzo de  adaptación, adaptación de recursos, aumento del horario de trabajo, de coordinaciones. Este  esfuerzo se lo tenemos que reconocer. Hay contextos donde se mantienen muchas horas de trabajo frente a la computadora, y de niveles de exigencia que son motivo de stress para muchos adolescentes. En resumen, el panorama general no es único, no afecta a todos los niños y adolescentes de la misma manera, depende mucho de los contextos, de los recursos, de cómo ha funcionado el sistema educativo, y de cómo ha funcionado el sistema de salud. Y también sobre quién impacta todo esto, y en algunos grupos que ya tenían afectaciones diversas, grupos de niños y adolescentes que presentaban problemas en su desarrollo, o problemas en su salud mental, vinculados a la ansiedad, a la depresión, a los aspectos de conducta, en esos grupos la afectación ha sido diferente, se han incrementado muchísimo aquellos síntomas y malestares y problemáticas que ya estaban presentes con anterioridad. Para las familias que tienen niños o adolescentes con esta problemática, los desafíos han sido mayores. Hay que ver en cada grupo como esta problemática impactó. La Pandemia ha amplificado mucho lo que veníamos diciendo hace mucho tiempo

¿Problemas viejos, amplificados?

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En nuestro país, en el 2006, realizamos  junto con la profesora Laura Viola, en la Clínica de Siquiatría Pediátrica, un estudio epidemiológico que nos mostró altas prevalencias de problemas de salud mental en la infancia y la adolescencia

 

Exactamente, haciendo diferencia entre los problemas de salud mental y lo que es la salud mental. Porque la salud mental abarca muchas cosas, no es tener un poco más de ansiedad, no es eso, la salud mental es poder disfrutar, es poder rendir, es poder estar en familia y hacerse cargo de las responsabilidades que a la edad de cada uno corresponda. Poder desarrollar esas capacidades, que de forma diferencial cada uno de nosotros tenemos. Esto en definitiva, se afecta de forma general, pero en algunas situaciones, puede constituir problemas graves de salud mental. Los problemas de salud mental en la infancia los tenemos reconocidos en nuestro país, no es un fenómeno nacional, sino internacional. En el 2004, la OMS/OPS en el Día de la Salud Mental, una de las cosas que pone sobre la mesa, fueron los problemas de salud mental en la infancia y la adolescencia. En nuestro país, en el 2006, realizamos  junto con la profesora Laura Viola, en la Clínica de Siquiatría Pediátrica, un estudio epidemiológico que nos mostró altas prevalencias de problemas de salud mental en la infancia y la adolescencia. En 2008, en los estudios exploratorios de la ENIA –Estrategia Nacional para la Infancia y la Adolescencia- se señalaban los problemas de salud mental en la infancia y la adolescencia, como el grupo de problemas más prevalentes en la salud de la infancia y la adolescencia. Los problemas de salud mental, de conducta, de aprendizaje, los vinculados al maltrato infantil, al consumo de sustancias, y a la salud sexual y reproductiva, eran los problemas prevalentes con mayor impacto en la infancia. Esto que ya estaba, en situación de Pandemia, vemos como se agravan. En consulta estamos viendo muchos de estos temas con una intensidad y gravedad mayor a lo que estábamos viendo previo a la Pandemia.

Quiero mencionar a los niños y adolescentes que están dentro del Espectro Autista (TEA), en una investigación que realizamos el año pasado (2020) la población adolescente resultaba ser las más afectada en todas las variables que exploramos.

¿El colectivo de adolescentes son los más impactados?

Cuando queremos ver los datos cuantitativos es un poco difícil, nosotros tenemos formas de objetivar estas situaciones. De acuerdo a nuestra experticia, en la población adolescente vemos las mayores afectaciones. Lo vemos en los que no tenían una afectación previa, como los que ya la tenían. Los adolescentes que ya tenían un nivel de hospitalización más alta, están teniendo hoy mayores hospitalizaciones por motivos de salud mental. Lo que trasmito es que los cuadros que llegan son más graves, por tanto requieren otro tipo de intervención. También quiero mencionar a los niños y adolescentes que están dentro del Espectro del  Autista (TEA), en una investigación que realizamos el año pasado (2020) la población adolescente resultaba ser las más afectada en todas las variables que exploramos.

La ley (Salud Mental) se promulgó en el 2017, pero el proceso de reglamentación y de implementación lleva mucho más tiempo, todavía no estamos viendo los cambios sustanciales que puedan determinar mejoras en la atención.

En Uruguay desde 2017 existe una Ley de Salud Mental ¿cuál es la capacidad de respuesta del sistema?

Así como impactó en el sistema educativo y aún estamos en este proceso, en el sistema de salud, el impacto fue muy grande. Que se limitaran las consultas en el primer nivel de atención, en los controles de salud,  en los tratamientos de rehabilitación en aquellos grupos de niños y adolescentes que venían recibiendo tratamientos específicos, eso ha sumado a este fenómeno, que no es el evento y los resultados, es este fenómeno en cascada, en efecto dominó, porque afecta en lo económico, afecta a la familia, afecta lo educativo y afecta el acceso a los servicios de salud. Los servicios que han estado fuertemente limitados el año pasado y este año, y recién estamos en un proceso de apertura y de poder llegar a brindar lo que se venía brindando previamente. La ley (Salud Mental) se promulgó en el 2017 pero el proceso de reglamentación y de implementación lleva mucho más tiempo, todavía no estamos viendo los cambios sustanciales que puedan determinar mejoras en la atención. Entonces, sí tenemos una aumento de las necesidades como estábamos diciendo, un aumento de la demanda y limitaciones en lo que ya teníamos, y todavía no han llegado a hacerse efectivos los recursos nuevos, o al menos los cambios de los procesos de atención que esperamos todos que sean renovadores y que cambien este escenario que estoy contando, pero todavía no ha ocurrido. Es un desafío mayor, la necesidad de crear esos dispositivos que mencionamos muchas veces y que quedó claro en los procesos de discusión y de trabajo previos a la aprobación de la ley. En el momento actual, hay cosas que nos marcó la ley que se están pudiendo llevar adelante, como lograr un funcionamiento de colectivos de la interinstitucionalidad que compromete a una multiplicidad de instituciones del país. Tiene que ver con salud, con educación, con desarrollo social, con trabajo, con la protección, y esas instancias se están implementando. Pero esto hoy todavía no impacta en mejorar la atención, ni en mejorar las nuevas ofertas para la atención de la salud mental. Se están retomando los grupos de trabajo y necesitamos que se implementen estrategias operativas específicas ¿Cómo se responde a esta problemática? Vemos con cierta preocupación y con cierta urgencia, cuando hablábamos de la población adolescente, la necesidad no solo de los espacios de atención específicos a la salud mental, sino la atención a la salud en general. En salud mental, se ve clarísimo los límites que tenemos para dar las atenciones que requiere la hospitalización, y esto es muy importante señalarlo.

Lo que sí sabemos es que todas las conductas del espectro suicida aumentaron y esto involucra la ideación suicida, la planificación de un intento de autoeliminación, la realización de un intento de autoeliminación, conductas autolesivas, y tenemos un incremento de consultas por estas causas desde hace muchas años y muy marcadas a partir del año 2016. Este fenómeno que ya estaba, el año pasado y este año lo vemos incrementado.

¿Se incrementó de forma significativa las llamadas a la línea de prevención del suicidio?

Es así, no es el suicidio en sí mismo, los que atendemos no tenemos los datos al día, lo que sí sabemos es que todas las conductas del espectro suicida aumentaron y esto involucra la ideación suicida, la planificación de un intento de autoeliminación, la realización de un intento de autoeliminación, conductas autolesivas, y tenemos un incremento de consultas por estas causas desde hace muchas años y muy marcadas a partir del año 2016. No fueron la excepción el año pasado (2020) y este año, estas conductas ya estaban y ya eran el segundo o tercer motivo de hospitalización por problemas de salud mental en el hospital pediátrico (Pereira Rossell). Entonces, este fenómeno que ya estaba, este año y el año pasado lo vemos incrementado. Los datos los sabremos a fin de año, y también en la gravedad de la presentación de estas situaciones. Esto tiene que ver con la persistencia del deseo de muerte, el tipo de método que se utiliza, y la asociación fuerte con el confinamiento, el incremento de los problemas en la dinámica de las familias que ya estaba presente. Acá el impacto de los factores socioeconómicos ha sido muy marcado y señalaría, en algunos contextos, la ausencia de espacios saludables. Desde el punto de vista de la salud mental, la falta de espacios para los  adolescentes, la ausencia de los clubes juveniles, los ámbitos de la recreación y el deporte. Estas limitaciones impactan. Lo otro que está en juego, es el exceso del uso de pantallas. Para las familias se ha complejizado, lograr que exista un uso razonable. Los adolescentes están más en sus casas con menos posibilidades de seguir con su rutina. Además, precisan de las pantallas para el trabajo liceal, al menos en aquellos que lo pueden hacer. Son todas variables que suman a que estas conductas se incrementen. Si nosotros ya teníamos niños y adolescentes que presentaban problemas de ansiedad  y depresión, es posible que la continuidad de esta problemática, haga que emerjan conductas del espectro suicida. También dentro de los adolescentes que asistimos en el Hospital (Pereira Rossell), pero no se puede generalizar, hemos visto algún suicidio. Reitero no se puede generalizar, pero sí estamos viendo situaciones más graves, que llegan a este extremo. 

Otro fenómeno que hemos visto aumentado en este tiempo, es la violencia familiar. Esto está vinculado al aumento del stress en la población adulta.

¿La situación económica agrava todo?

Sin duda, el desempleo impacta, no solo que disminuye el ingreso día a día, que tenemos menos disponibilidad de dinero para resolver las necesidades cotidianas, tenemos adultos desempleados que están más tiempo dentro de su casa, si ya había alguna dificultad en su salud mental, porque los problemas de salud mental de la infancia, no están aislados de los problemas de los adultos y esto también se incrementa. Otro fenómeno que hemos visto aumentado en este tiempo, es la violencia familiar. Esto está vinculado al aumento del stress en la población adulta. Hay más desbordes, hay más posibilidades de tiempo juntos, y menos de espacios propios, como es el trabajo para el adulto, los ámbitos de estudios para los adolescentes y los niños, y como son los ámbitos de recreación y espacios para poder desarrollar otras actividades que son parte de la vida, y el despliegue de esas capacidades, que por ejemplo aparecen en la adolescencia con mucho mayor ímpetu de deseo, de ganas de hacer y de proyectar. La repercusión de lo económico sin duda lo veremos más adelante también. A veces en la atención en la urgencia lo perdemos de vista, oímos las necesidades que tienen las familias de recurrir a ollas populares. Vemos el despliegue de solidaridad, pero también estas necesidades tienen otras repercusiones, como por ejemplo se deja de cocinar, de hacer mandados, de jerarquizar los hábitos propios de la cultura alimentaria de un hogar, de sentarse en torno a una mesa, de tener el horario propio de la comida, para pasar a funcionar en horarios y en rutinas que tiene que ver con la disponibilidad del colectivo del barrio, o de la organización que está brindado el servicio. Esto no es solo la comida, tiene impacto en la perdida de espacios en las casas. Como nos pasó en el 2002, las familias que están urgidas, venden la cocina, los electrodomésticos, y se discontinúan rutinas propias de cada familia. Esto es lo que quiero transmitir desde un principio, esto es diferente a un evento de una catástrofe natural que sucede y deja sus impactos. La Pandemia va generando impactos múltiples, difíciles de medir pero que tienen consecuencias en la salud mental, sin duda por la complejidad de los fenómenos vinculados a la salud mental. También en la salud física, el cambio en la nutrición, y otras tantas cosas. 

Gracias por la entrevista

Gracias a ustedes. Una de las cosas que sentimos es que quizás no tenemos hoy los espacios para que la escucha de estas situaciones sea a través de los adolescentes, a través de la participación en las escuelas y los liceos. Las escuelas y los liceos son transmisores de lo que viven niños y adolescentes, hoy todo eso lo tenemos recortado, por eso las oportunidades que nos dan como mediadores en todo esto, para poder comunicar, lo tenemos que agradecer muchísimo.

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