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Pesca deportiva, una atrapante aventura a descubrir

Las truchas y dorados pueblan los ríos argentinos y son las especies de mayor valor para la pesca deportiva. Te invitamos a explorar este deporte en destinos que prometen un recorrido atrapante.

Foto: UNsplash / Clay LeConey
Foto: UNsplash / Clay LeConey

La oferta de pesca deportiva en Argentina es amplia. En el norte se inicia la búsqueda del dorado y la provincia de Córdoba es uno de los paraísos de la trucha, al igual que los ríos y lagos de la Patagonia donde sus aguas transparentes permiten pescarla con el cuerpo hundido hasta la cintura o incluso sumergido.  

En Corrientes los torneos de pesca de dorados son un clásico. Este pez autóctono es el de mayor valor deportivo y el que ofrece la lucha más dura. Tanto que en Misiones, este predador amarillo de peces de hasta la mitad de su tamaño fue declarado de interés nacional.

Sin embargo Salta, casi al límite con Bolivia, es el territorio donde las truchas y dorados conviven. La geografía de selva del norte argentino está repleta de magia y secretos por descubrir. Y allí, como también en las quebradas, yungas y valles existe un todavía inexplorado destino que ofrece una de las mejores ofertas para los aficionados de la pesca como deporte.

Los dos peces más preciados se encuentran en los caudalosos ríos que habitan el Parque Nacional Baritú, cuyo clima subtropical es poblado por una belleza floral y vegetativa inigualable al igual que su fauna exótica y fascinante. 

El Grande Tarija, el Lipeo o el Alto Bermejo son algunos de los ríos que resultan perfectos para pescar ambas especies con equipos de mosca, y donde es común cruzarse con tucanes o loros de plumas coloridas que, sobrevolándonos, se convierten en parte del paisaje. Son cursos de aguas con lechos de piedra casi transparentes en la llamada estación seca, entre marzo y noviembre, y de aguas más turbias en los meses de diciembre a febrero, conocidos como la estación húmeda. 

Las pendientes que forman la mayoría de los ríos facilitan el deporte y se hacen ideales para los pescadores spinning, ya que producen disminuciones en el pasaje del agua y permiten su aceleración generando oxígeno, vital para la supervivencia del dorado.

Además de los ríos, la región está poblada de diques y represas. El salteño dique Cabral Correa es el más importante y son obras que han facilitado la posibilidad de pesca donde suman otras especies como la tararira o el pejerrey. Las localidades de Embarcación, Tartagal o Aguarey ofician de anfitriones y sus parajes subtropicales son tan atractivos como el propio fin, la pesca de dorados y truchas. 

Con excelente conectividad aérea, la mayoría de los pescadores llegan desde Buenos Aires y aprovechan para visitar Salta, una de las ciudades más pintorescas. El norte Argentino hipnotiza invitando a descubrir esta capital de la pesca del dorado y la trucha, famosa además por su gastronomía y sus excelentes vinos, concibiendo una experiencia que realmente vale la pena vivir.

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