EL ÚLTIMO DEBATE

Biden y Trump se cruzaron en un debate menos caótico y más dinámico

El tema de la detención de inmigrantes fue uno de los más candentes del debate, y ambos candidatos se echaron la culpa mutuamente de casi todos los tópicos abordados.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden, se cruzaron en el último debate a 12 días de las elecciones presidenciales en la principal potencia económica del mundo.

El prime tema fue la pandemia del coronavirus, que Trump ha administrado en medio de una lluvia de críticas de todo el mundo. El mandatario -que llegó sin tapabocas al recinto en Nashville, Tennessee- dijo que la está combatiendo «enérgicamente», que «la vacuna está en camino» y que esta será anunciada «en cuestión de semanas».

Volvió a afirmar sin evidencia científica que es «inmune» después de haber padecido en carne propia el COVID-19 hace poco más de tres semanas y señaló que la ciudadanía está «aprendiendo a vivir» con el virus. Biden replicó a esto diciendo: «Dice que estamos aprendiendo a vivir con eso. La gente está aprendiendo a morir con eso».

La separación de inmigrantes

El presidente Trump defendió la separación de los inmigrantes que entran irregularmente por la frontera con México. Quienes ingresen por allí y son interceptados por las autoridades migratorias son separados en distintas cárceles según al edad. Los niños son arrancados de sus padres y, según datos de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, actualmente hay unos 545 niños cuyos padres no han podido ser localizados.

Trump aseveró que los niños son llevados «por coyotes, traficantes y mala gente», algo de lo que no hay pruebas, mientras que Biden recordó que los niños son más bien separados de sus padres o familiares.

Trump se regodeó de que su administración había construido más de 650 kilómetros de muro fronterizo y achacó la construcción de «jaulas» a la administración de Barack Obama, de la cual Biden era el vicepresidente. «Los niños fueron arrancados de sus familias», replicó Biden. «Nosotros no separamos niños de sus padres».

La política de tolerancia cero a la inmigración del gobierno separó a más de 2.700 niños de sus padres y madres

Foto: captura de pantalla / C-Span
Foto: captura de pantalla / C-Span

Política exterior: Rusia, China e Irán

Sobre la política exterior de los Estados Unidos, el candidato demócrata aseveró que si es elegido el 3 de noviembre, Rusia, China e Irán «pagarán por haber interferido» en las elecciones en que ganó Trump: «Yo lo dije claramente, cualquier país (…) que interfiera en las elecciones de Estados Unidos va a pagar el precio».

Según él, está «clarísimo» que en esta elección están involucrados Rusia, China e Irán, y que estos están «interfiriendo en la soberanía estadounidense».

Por su parte, Trump respondió asegurando que «nadie ha sido más duro» con Rusia que él.

Cambio climático

Cuando tocó hablar del cambio climático, Trump pareció tratar de entrelazar ideas sin conexión entre sí y no esgrimió ni un solo dato científico, a pesar de que la lectura del cambio climático es un tema estrictamente relacionado con la ciencia.

Adujo que Biden quiere «derrumbar edificios para hacer nuevos con pequeñas ventanas, van a destruir el país», mientras el candidato demócrata se reía irónicamente. El republicano también agregó que el es un «amante del medio ambiente» pero defendió la industria petrolera y remarcó que le daría prioridad por encima de las energías limpias. «Los parques eólicos matan todos los pájaros», añadió.

Biden defendió su plan ambiental que propone avanzar hacia un país de «cero emisiones» y recordó que cuenta con el apoyo de agrupaciones ambientalistas y sindicatos de toda la nación.

Aumento del racismo

Trump empezó defendiendo su trabajo en relación a quienes llamó «la comunidad negra» porque, según él entiende, «nadie ha hecho más por la comunidad negra como Donald Trump» (hablando de sí mismo en tercera persona).

«Yo soy la persona menos racista de esta sala», expresó con particular énfasis.

Por su parte, Biden lo criticó por ignorar sistemáticamente que «existe un racismo institucional en los Estados Unidos», y añadió: «Nunca, jamás hemos aceptado el problema (…) Yo digo se acabó, no vamos a seguir con eso».

Si gana el 3 de noviembre, el ex vicepresidente adelantó que enviará al Congreso un proyecto de ley para legalizar la situación migratoria de 11 millones de indocumentados a los que llamó «soñadores».

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