DDHH

Human Rights Watch acusa a China de violar sistemáticamente los derechos humanos

La organización asegura que el gobierno chino lleva a cabo un "intenso y brutal" ataque al sistema universal de derechos humanos.

Donald Trump (Estados Unidos) junto Xi Jinping (China)
Donald Trump (Estados Unidos) junto Xi Jinping (China)

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW), denunció este martes que el gobierno de China lleva a cabo «un intenso y brutal ataque al sistema global de los Derechos Humanos».

Kenneth Roth, director de HRW, alertó que «décadas de progreso que han permitido a las personas de todo el mundo hablar libremente, vivir sin temor a prisión arbitraria y tortura y disfrutar de otros Derechos Humanos están en riesgo».

Para HRW, China creó un «vasto estado de vigilancia» en sus intentos por lograr un profundo y total control social. En ese sentido, denuncian que, gracias «su influencia económica y diplomática» cada vez mayor, Pekín está se defendiendo «de los esfuerzos mundiales extranjeros para que rinda cuentas por su represión».

Críticas a China y EE.UU.

«Los gobiernos debería unirse para contrarrestar los ataques de Pekín», urgió Roth, quien agregó que el objetivo del gobierno del gigante asiático es «reprimir durante mucho tiempo a los críticos internos» y «extender la censura» al resto del mundo «intimidando y amenazando reiteradamente a otros estados de Naciones Unidas para proteger su imagen y desviar la discusión de sus abusos».

HRW también incluyó a la administración de Donald Trump en su informe 2020 del estado de los derechos humanos en el mundo. Para la organización, el magnate neoyorquino no está haciendo lo suficiente para poner freno a la situación en China, y también hizo una mención adicional a «los nuevos líderes populistas de extrema derecha» que demonizan a las minorías, persiguen a periodistas y criminalizan a los activistas independientes.

La ONG concluyó el informe asegurando que China busca «diseñar una sociedad libre de disentimiento», como supuestamente quedó demostrado en Hong Kong durante las protestas que se están produciendo desde junio de 2019 y con el «sistema de vigilancia de pesadilla» en las regiones remotas del país en el que se asientan las minorías musulmanas huigures. Estas últimas están siendo enviadas a verdaderos campos de concentración en los cuales se les obliga a olvidar sus lenguas maternas para aprender el mandarín y se les «re-educa» para aprender costumbres chinas.

 

 

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